FSE: más allá del debate

Artículo publicado el 16 de Noviembre de 2003
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Artículo publicado el 16 de Noviembre de 2003

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El Forum Social Europeo es una buena oportunidad para el debate sobre Europa, pero tendría que ir más allá del movimiento antiglobalización.

Otra Europa es posible. Ésa es la consigna del Forum Social Europeo que se reúne del 12 al 15 de noviembre en París, en Saint-Denis.

Todo ciudadano europeo debe alegrarse de la existencia de este lugar de intercambio y debate, donde se expresa una política alternativa. El FSE es también un lugar de estructuración de una proto-sociedad civil europea, donde individuos y movimientos se conciben colectivamente a escala europea. Todo ello en un campo, el social, tradicionalmente abandonado por la construcción europea. El FSE y los movimientos participantes son pues actores de la construcción europea. Una Europa que sin embargo ellos denigran en cuanto tienen ocasión.

Porque los militantes antiglobalización se ven como actores de otra Europa, menos liberal y más preocupada por sus ciudadanos que la Europa actual o la que nacerá del proyecto de Constitución a debate. Esto es también lo que motiva el rechazo de una parte de los socialistas franceses a aprobar el texto del proyecto constitucional si no hay modificaciones. La referencia en la Constitución a la economía social de mercado europea no parece convencer.

Socialdemocracia en crisis

Desgraciadamente, a pesar del FSE, el movimiento antiglobalización, coalición heterogénea e incluso heteróclita, se esfuerza por articular un discurso político coherente y constructivo que pueda servir de esqueleto a una verdadera alternativa política de gobierno. El movimiento busca desmarcarse de la contestación: otra Europa es posible, pero ¿quién la gobernaría? A pesar de su capital mediático y la simpatía que puede suscitar en los jóvenes, el movimiento no tiene un alcance político decisivo.

La dificultad consiste de hecho en hacer converger estas fuerzas antisistema, que rechazan la actual construcción europea pero productoras de ideas para la Europa del mañana- y los socialistas reformistas, partidarios de esta construcción, pero incapaces de extraerse de un marco de pensamiento nacional. ¿Cómo conseguir la unidad de la izquierda?

La izquierda precisamente... La socialdemocracia está, digamos, en crisis en todas partes de Europa. Víctima del debilitamiento de su proyecto político.

Pero si, históricamente, la izquierda es el movimiento, el progreso y el sufragio universal, contra el conservadurismo, lo reaccionario y el absolutismo, entonces tiene las claves para su propia renovación. Eligiendo un nuevo régimen y portando sus reivindicaciones. La izquierda debe ser europea en su composición y en su proyecto. Debe decir sí a una Europa democrática, federal, y llevar las reivindicaciones a debate en el FSE a la arena política europea. Porque la Izquierda será europea o no será.