Fuga de talentos: “Italia es un país para viejos llevado por viejos”

Artículo publicado el 21 de Enero de 2010
Artículo publicado el 21 de Enero de 2010

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Hermosas playas, buena cocina, la ‘dolce vita’... ¿Quién querría huir de este país? La enfermedad del expatriado que golpea a dos de cada tres jóvenes italianos tiene su raíz en un sistema de clientelismo que impide avanzar por méritos propios, tener una retribución pareja a la media europea y poder afrontar las exigencias de un mercado de trabajo claramente precario

Sergio Nava, periodista de 34 años, ha publicado en 2009 La fuga de talentos, un libro-encuesta que también se ha convertido en blog, escrito con el objetivo de intentar comprender cuál es el origen de uno de los males que afligen a los jóvenes italianos. El libro narra 27 historias, todas diferentes pero todas con el punto en común de la decisión de marcharse. Nava cuenta la ansiedad de una generación de talentos natos y formados en Italia, pero obligados a exportar su propio talento al extranjero… y a tener éxito en ello.

¿Qué es esa ‘fuga de talentos’ que describe el libro?

Sergio NavaLa fuga de talentos, o de cerebros si lo prefieres, es un fenómeno muy italiano. Soy joven, he viajado, vivido y trabajado en Europa y he visto la enorme diferencia que nos separa de otros países. Basta mirar los datos: en Italia el paro juvenil está en el 26,5%. Dejando España e Irlanda aparte, somos los peores de la ‘vieja’ Europa. Falta un sistema de selección transparente para los jóvenes que se introducen en el mundo del trabajo. Falta un sueldo adecuado: según una investigación de la OCDE, éste es inferior en un 32% con respecto a la media europea. Falta también un programa serio de ‘estado del bienestar’ diseñado para los jóvenes. Italia es un país para viejos, llevado por viejos, donde hay todo un sistema de poder feudal que se rige todavía por el ‘do tu des’ ('te doy si tú me das') entre ‘potencias’. Es por esto por lo que los jóvenes, sean del sector que sea, acaban huyendo. Según las estadísticas oficiales, en 2006 casi doce mil recién licenciados han dejado Italia. Esto pasa en un país donde sólo una pequeña minoría se puede vanagloriar de haber terminado la universidad y también donde la precariedad del trabajo se ha convertido en algo semi-perenne y no una simple fase de transición, como pasa en los otros países. Si pierdes tu trabajo en Italia, sólo te queda tu familia para lograr mantenerte. Una investigación ha demostrado que dos de cada tres licenciados piensan emigrar.

¿De verdad que esto sólo pasa en Italia?

También los licenciados de los otros países se marchan al extranjero: la diferencia está en que normalmente no es una fuga sino la búsqueda de un período de formación complementaria, al que sigue la vuelta a casa. Otro problema italiano es el de los talentos extranjeros: sólo el 0,7% de los 20 millones de licenciados de la zona OCDE han elegido Italia para mudarse. Menos que en Turquía. En Italia, por cada cien licenciados nacionales hay 2,3 extranjeros, contra una media OCDE del 10,45%. La fuga de cerebros puede suceder, estamos en un mundo globalizado, pero tiene que estar compensada con una entrada de talentos extranjeros de similar consistencia.

¿Qué es la ‘meritocracia’?

Te respondo citando a Roger Abravanel, que hace tres años escribió un famoso ensayo sobre el tema: “Meritocracia significa que los mejores avanzan sobre la base de su capacidad y de sus esfuerzos, independientemente de su clase o familia de origen y de su sexo”. Meritocracia es lo contrario de recomendación, de cooptación, de nepotismo y de clientelismo. Significa valorar a un joven por su curriculum y no por su origen o por sus parentescos. Meritocracia significa tener en cuenta el talento. También puede querer decir hacer networking y señalar a los mejores, como sucede en los países anglosajones: pero ahí el que hace la recomendación da la cara por el recomendado. Entonces el mecanismo es mucho más transparente.

En cambio en Italia...

PeriodistaEstamos dramáticamente desprovistos de meritocracia en política, en las universidades, en el sector público, en la cultura y en las pequeñas y medianas empresas. En la mayor parte de Europa la meritocracia se considera un valor: yo te selecciono, apuesto por ti, te ofrezco un sueldo y unas buenas perspectivas de hacer carrera, porque puedes ayudarme a progresar y puedes darme un valor añadido. En Italia la meritocracia, simplemente, no sirve.

¿Qué diferencia hay entre la recomendación ‘a la italiana’ y una selección a través del networking?

La recomendación quiere decir: yo te designo a ti, no importa si eres bueno o mediocre, porque siempre me serás fiel, garantizarás la conservación del sistema y cuando te tenga que pedir un favor, a ti o a un pariente tuyo, tú me lo harás. Dirás siempre ‘sí’ a todo y no crearás problemas. En cambio, en la designación o networking quien te designa se expone en primera persona, porque sabe que eres bueno y que gracias a ti su reputación también crecerá. En Italia la recomendación está tan asimilada en el sistema que ya no provoca escándalo alguno, casi que se ha convertido en parte integrante de la cultura. 

Para remover un poco las aguas, propones en tu blog un ‘Manifiesto de los jóvenes’. ¿En qué consiste?

El Manifiesto de los jóvenes lo he lanzado junto con la iniciativa ‘Historias de talentos’, a través de las cuales recojo y publico semanalmente historias de jóvenes italianos expatriados. La idea del Manifiesto es recoger las denuncias y las propuestas de los jóvenes italianos en internet, ensamblándolas después en un único texto. Creo que sólo a través de una toma de consciencia generacional sobre la necesidad de cambiar de verdad la clase dirigente italiana, podremos darle un futuro a nuestro país.

(Foto: Edizioni San PaoloSon of Groucho/flickr)