Fukushima aviva el debate nuclear en Europa

Artículo publicado el 18 de Marzo de 2011
Artículo publicado el 18 de Marzo de 2011
El terremoto y posterior tsunami que ha sufrido Japón no solo ha movido la masa telúrica del país nipón. El accidente de la central nuclear de Fukushima, ocasionado como consecuencia del movimiento en la capa terrestre del Pacífico, está provocando la más grave crisis nuclear desde la explosión del mastodonte energético de Chernóbil (Bielorrusia) y en Three Mile Island (EEUU). Más de 200.
000 ciudadanos del nordeste de Japón han sido evacuados ante la imposibilidad de las autoridades de proporcionar seguridad a la población, en un radio de 20 kilómetros sobre la zona de Fukushima. El movimiento de tierra, de 8,9 grados en la escala Reich, es el fenómeno más dañino que ha afectado a Japón desde la II Guerra Mundial. Ha puesto en la cuerda floja a su economía, ya de por sí maltrecha, y ha dado legitimidad a los grupos antinucleares.

''Central nuclear de Cofrentes (Valencia) Foto: Jepes/Flickr''

El terremoto favorece la dialéctica sobre el futuro energético de Europa. Desde Portugal hasta Lituania, pasando por Francia y Alemania, ningún líder e institución europea ha dejado de opinar en base a qué modelo debe sustentarse la eficiencia energética del continente: nucleares o renovables.

Ángela Merkel ha anunciado una moratoria nuclear y el “abandono medido de la energía atómica”, aunque, eso sí, sin rechazar el uso de las actuales centrales nucleares como “puente de transición hacia las renovables”.

Por su parte, Los Verdes alemanes rechazan la hipocresía de quien “hasta hace dos meses pretendía nuclearizar a toda Alemania y ahora se presenta como adalid de las renovables”. Seguramente, la canciller alemana, teme ser castigada en los próximos comicios regionales que se celebrarán en su país.

El primer ministro Cameron , conservador, afirma que “la energía nuclear tiene futuro en Reino Unido”. Mientras, los socialdemócratas alemanes y el gobierno austriaco –socialdemócrata- plantean la convocatoria de un referéndum en los 27 países miembros para que sean los europeos los que decidan qué futuro energético desean. Esta consulta popular es uno de los mecanismos novedosos que posibilita el Tratado de Lisboa, con el objeto de favorecer la participación activa de la ciudadanía europea.

aerogeneradores_en_la_comarca_del_campo_de_gibraltar2-landahlauts.jpgAerogeneradores en la Comarca del Campo de Gibraltar. Foto: Landahlauts/Flickr

De otro lado, los grupos políticos presentes en el Parlamento Europeo defienden medidas diferenciadas. En un principio parece improbable que surja un acuerdo unánime al respecto. Los socialistas europeos quieren que la Comisión Europea (CE) ejecute test de estrés “obligatorios” a las 143 centrales nucleares radicadas en el viejo continente. Asimismo, los socialdemócratas quieren que se diseñe una Directiva para que exista un marco jurídico común, de obligado cumplimiento para todos los países miembros del club de los 27.

El Partido Popular Europeo –grupo político mayoritario en la Eurocámara- en boca de su líder advierte de que “no debe cegarnos la emoción” a la hora de aprobar leyes. Los Verdes e Izquierda Unida Europea se postulan por la posición más revisionista de cuantas se defienden en la cámara legislativa europea. Tanto los ecologistas como la izquierda del Parlamento abogan por el cierre de todas las estructuras construidas antes de 1980 y se posicionan claramente por las energías renovables ya que “hemos comprobado que lo improbable no es imposible”. Califican a los complejos nucleares como “máquinas monstruosas”.

Paralelamente al debate a la europea sobre de qué fuentes debemos extraer la energía, las Bolsas han castigado a las grandes empresas que gestionan los designios de las empresas nucleares. Por el contrario, los mercados financieros han premiado a las energías renovables.

placas_solares-Utopias_para_caminar.jpg En las cotizaciones de ayer, el fabricante de placas solares, “Solarius” ascendió un 14 por ciento en los parqués principales. Fersa, que tiene en su negocio a la energía eólica, vio como sus acciones crecían en un 11 por ciento. La andaluza Abengoa llegó a crecer hasta un 6 por ciento más. Siendo ésta el único valor del Ibex 35 que vio como sus números no descendían.

Placas solares. Foto: Utopías para caminar/ Flickr

Quizás, el terremoto de Japón haya sido la única forma posible para que Europa se tome en serio su futuro energético. Tanto quienes apuestan por las renovables como quienes no quieren renunciar a las nucleares, para conformar el mix energético que garantice el suministro a Europa, saben que el futuro nunca será como fue y que la fuerza telúrica del Pacífico ha llegado hasta la Unión Europea. El destino no está escrito pero nunca será lo que fue hasta antes del 11 de marzo de 2011. Máxime cuando un tercio de la energía consumida en la UE proviene de las centrales nucleares.

Raúl Solís