¿Fumar en los cafés de París? Sólo si los cigarros son hi-tech

Artículo publicado el 6 de Febrero de 2008
Artículo publicado el 6 de Febrero de 2008
Primero fueron Italia, Irlanda, Gran Bretaña y España. Ahora en Francia ha entrado en vigor la ley que prohíbe fumar en los establecimientos públicos.

Diciembre de 2007. ¿Menta o almendra?, ¡qué dilema! No suelo fumar muy a menudo en pipas de agua así que elegir el sabor no es nada fácil. Mientras, un camarero de origen hindú me trae el té verde que le había pedido, acompañado de galletitas saladas invitación de la casa. Entra una pareja de turistas, aparto el abrigo que había colocado sobre el sofá. Nunca entendí por qué en París las mesitas de los bares no ocupan más de un metro cuadrado, obligando a los clientes a apretarse como sardinas. Fuera hay bastante ruido y eso que son tan sólo las cinco de la tarde. De fondo se escucha a Edith Piaf, un cigarro y un café marroquí, agradable binomio al que millones de franceses han tenido que renunciar. De hecho, desde primeros de enero de 2008 en Francia ha entrado en vigor la ley que prohíbe fumar en establecimientos públicos.

Una cerveza y fuera

Rue de la Huchette. Corazón del barrio latino. Uno de los lugares más turísticos de todo París. Entramos en uno de los locales más cool, como dicen por aquí. Un piano bar con música en directo. Lugar ideal para beber una cerveza con los amigos, escuchar buena música y, hasta hace un mes, fumarse un cigarrillo. Ahora las costumbres han cambiado. Como nos cuenta Benedicte: “Trabajo aquí desde julio. Canto dos tardes a la semana, acompañado al piano por Laurent y, desde que ha sido aprobada la ley, para nosotros ha cambiado todo. Antes cantábamos siempre con el humo directamente en los ojos y en la garganta, porque el piano está situado en medio de las mesas. Algunas veces nos veíamos obligados ha pedirle a los clientes que apagaran sus cigarrillos. Ahora nuestras cuerdas vocales se fatigan mucho menos y podemos cantar durante horas sin problema”. Mahmud, el gestor del local, no es de la misma opinión, y se lamenta al notar una gran disminución de clientela en el último mes. “No fumo, pero no estoy de acuerdo con esta ley. Es verdad que es mucho mejor para la salud pero no se respetan los derechos de todos y eso no lo veo normal. Hace dos meses estuve en Filadelfia. Allí existen bares donde se puede fumar y consumir alcohol y locales donde no se puede. Hay libertad de elección. Aquí no. Si antes un cliente se quedaba toda la tarde, ahora se bebe una cerveza, luego sale a fumarse un cigarrillo y no siempre decide volver. De esta manera las consumiciones disminuyen y los negocios también.

Ley que discrimina a los solteros

La zona está llena de turistas. Es así donde conozco a una chica de unos 25 años. Está sola sentada en una de las mesitas. Vive en Bruselas, “ciudad donde todavía se puede fumar”, nos cuenta orgullosa mientras le pega un sorbo a una cerveza. “Estoy en París sólo el fin de semana, pero he notado que desde que ha entrado en vigor la ley, se ha creado una especie de exclusión. Ves, mi chico acaba de salir a fumarse un cigarrillo. Si se sale en pareja y sólo uno de los dos fuma, esto es lo que ocurre”. La ley les parece buena a los camareros que no se ven más obligados a respirar el humo toda la tarde, pero según ella, todo esto tiene unos efectos colaterales que dentro de poco se irán notando.” Ninguno ha pensado en el montón de colillas que dejan tiradas en el suelo o en quién vive encima de los locales y deben soportar el olor a cigarrillo”.Según Audrey los solteros también están discriminados porque si se quieren fumar un rubio mientras se están bebiendo una cerveza deben dejar sus cosas dentro del establecimiento a riesgo de que se las roben.

También Saveri, una estudiante de veintidós años, piensa que se podrían haber encontrado otras soluciones.”Yo soy fumadora, pero pienso que no es justo obligar a quien no fuma respirar el humo. Eso sí, también creo que prohibir es algo equivocado. Se pueden instalar sistemas de ventilación como han hecho ya en Asia y Estados Unidos. Pero en Francia gusta prohibirlo todo”.

Es casi media noche, aunque el frío no parece haber desanimado a los turistas que abarrotan las callejuelas de Saint Michel. Una vez más, París me sorprende. En pleno invierno la gente come en las mesitas situadas fuera de los restaurantes. No hay local que no esté provisto de dichas mesitas. ¿Último grito en tendencias o estratagema para esquivar el problema y así poder fumar en paz?

El e-cigarrillo

¿Y si en lugar de humo fuera vapor acuoso? A partir de aquí ha nacido el e-cigarrillo, o mejor dicho, el cigarrillo electrónico llegado desde China. Dicho descubrimiento está formado por una bacteria, un microprocesador, un vaporizador y una cápsula de nicotina. Permite fumar pero en vez de expulsar humo expulsa vapor acuoso. Una chucheria tecnológica disponible en diferentes colores y sabores que según sus creadores ayudaría a los fumadores empedernidos a dejar de fumar. Por ahora la única cosa cierta es que la réplica hi-tech del cigarrillo cuesta un centenar de euros y sólo se vende a través de Internet. Y todavía no está prohibida en los establecimientos públicos.

El E-cigarro

¿Y si en lugar de humo exhaláramos vapor de agua? Bajo este principio ha nacido el e-cigarro o cigarrillo electrónico que, hay que decirlo, proviene de China. Está formado por una pila, un microprocesador, un vaporizador y una cápsula de nicotina. Permite fumar, pero en vez de expeler humo, es vapor de agua lo que sale de él. Una virguería tecnológica disponibile en diversos sabores y colores que, según las casa productoras, ayudaría a los fumadores a dejarlo. POr ahora, la única cosa cierta es que el cigarrillo hi-tech cuesta más de cien euros, y sólo se vende por Internet. Y además no está vetado en los locales publicos.