'Fuocoammare': Cruce de destinos en la Berlinale

Artículo publicado el 17 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 17 de Febrero de 2016

Entre las películas que se han proyectado hasta ahora en la competición oficial de la Berlinale, ya hay una que destaca, por el género y la temática que ha decidido abordar. En su documental Fuocoammare, Gianfranco Rosi trata la cuestión de los inmigrantes que intentan cruzar el Mediterráneo.

Un joven se afana con un cuchillo de cocina para cortar un trozo de una rama de pino, los "árboles más resistentes", para fabricarse un tirachinas. A su alrededor, la costa salvaje, cactus, rocas de granito y el rugido de las olas cerca. Lampedusa. El Mediterráneo.

"Por favor, ayudadnos"

A lo lejos, en la oscuridad de la noche azul sobre la que se levanta un nuevo día, unas antenas de radar giran sobre sí mismas y captan una voz desesperada, perdida: "Somos 250 personas. En el nombre de Dios. Por favor, ayudadnos".

Cruce de destinos y momentos de la vida, colocados en paralelo con el fin de elaborar un nuevo y profundo significado, un nuevo símbolo, una nueva dimensión. Esto es lo que hace admirablemente bien el director Gianfranco Rosi en su documental Fuocoammare, en el que nos da a conocer y nos ofrece la oportunidad de seguir múltiples destinos.

Al principio nos encontramos con el joven Samuele Pucillo, hijo de un pescador, que conoce la isla de memoria, caza aves allí por la noche y juega constantemente a la guerra: Contra el cielo, con una pistola imaginaria, o contra los cactus, en los que ha esculpido una serie de caras humanas de antemano para darle realismo. También está el locutor de la radio local, que anuncia las noticias del día, hace un balance de los naufragios y recibe las solicitudes de las mujeres que se han quedado en casa, para preparar su programación musical y calentar el corazón de sus pescadores, hayan o no salido a la mar.

Fuocoammare, que da título a la película, es una de esas canciones y describe el momento en el que, en días de tormenta, el mar toma el color de la sangre, como si se hubiera convertido en fuego, y los hombres quedan condenados a permanecer en el puerto.

También conocemos al doctor Pietro Bartolo, que se reunió con el director tras su llegada a la isla, a pesar de sufrir una mala bronquitis, para compartir sus recuerdos, su experiencia. En su ordenador, numerosas fotografías almacenadas desde 1991, cuando comenzaron a llegar los inmigrantes.

Por un lado, los habitantes de la isla; por otro, los solicitantes de asilo. Los hombres y las mujeres acurrucados en las embarcaciones, bajo el sol del sur, en alta mar. Cuerpos deshidratados hasta el desfallecimiento, a los pies de los equipos de rescate que llevan máscaras y trajes blancos, y mujeres que acaban de salvarse de ahogarse, señalan a sus muertos.

Más tarde, en uno de los campos de refugiados, asistimos a un partido de fútbol improvisado entre naciones diezmadas por la guerra. Samuele, que debe superar su ambliopía, ha encontrado refugio en un gran árbol, para probar por primera vez, fuera de la vista de los demás, ese nuevo parche en el ojo que le hace parecerse a un pirata.

Después la familia reunida disfrutará de un plato de espaguetis ai fruti di mare, preparados por la abuela y, más tarde, los nigerianos cantarán para contar su historia, mientras las mantas de supervivencia doradas brillan en la noche.

En una realización muy sobria, con largos planos fijos y un montaje inteligente que alterna respiraciones y escenas conmovedoras, humor, ligereza y una terrible realidad, Rosi aborda este tema tan necesario y delicado con profundidad y exactitud. En cada escena, vemos diferentes capas de significado e interpretación, símbolos y significados.

La película, que ha sido muy aplaudida por la crítica en la reunión de prensa, ilustra a la perfección el lema de esta edición del festival, tal como anunció su director, Dieter Kosslick: "El derecho a la felicidad y a la suerte".

Fuocoammare, nuestro primer favorito de la Berlinale 2016, debería encontrar fácilmente su lugar entre la lista de premiados y permitir, según el deseo del director y sus protagonistas, sensibilizar sobre aquellos por los que sería posible hacer algo más que una película, para remediar la tragedia que se desarrolla ante nuestros ojos.

Tráiler de 'Fuocoammare'.

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Este artículo ha sido redirigido desde la redacción de Cafébabel Berlin.