¿Fútbol europeo?: ¿Es tiempo para la ampliación?

Artículo publicado el 2 de Junio de 2008
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Artículo publicado el 2 de Junio de 2008
Publicado por Babelstrasbourg en versión francesa el miércoles 21 de mayo de 2008. Escrito por Jean-Baptiste Mathieu. Traducido al español por Frédégonde Una noche en el estadio Loujniki. Antes del saque de medio campo, una final ya histórica.

lujnicki.jpg El pasado miércoles 21 de mayo tuvo lugar la final de la Liga de Campeones en Moscú, en el Estadio de Loujniki. Si bien, para la mayoría de los aficionados al fútbol europeo, esta final es ya un acontecimiento en sí mismo, pues supone el primer enfrentamiento a este nivel entre dos clubs ingleses, Chelsea FC y Manchester United FC, también hay que destacar, por otra parte, la dimensión histórica de este encuentro.

Por primera vez, el último partido de la competición más importante va a desarrollarse en un país situado en Europa del Este. En efecto, a excepción de Belgrado en 1973(1), nunca se había celebrado una final de Copa de clubes campeones europeos ni de la Liga de Campeones, al Este de Viena.

En una competición en la que los clubes italianos, ingleses y españoles monopolizan la atención, la ausencia sistemática de los países del Este en las últimas etapas de la misma desde hace algunos años, con excepción de la temporada 98-99, se ha vuelto una costumbre para los hinchas europeos. La imagen del fútbol este-europeo ha sido mancillada por más de 15 años de escasez. En un medio en el que sólo entra en la historia el vencedor, Europa del Este ha caído paulatinamente en el olvido. A pesar de ello, son los países del Este los que han escrito la leyenda de la Copa de Clubes. Recordemos, por ejemplo, el partido de vuelta de cuartos de final que enfrentó al Saint-Étienne y al Dynamo de Kíev el 17 de marzo de 1976. Derrotados en Kíev con un resultado de 2-0, los Verdes remontaron en el tiempo reglamentario, antes de que, durante la prórroga, Domingo Rocheteau, lesionado en la pantorilla, diera la clasificación a los naturales de Saint-Étienne, en el minuto 112.

De hecho, el aumento del poder de los clubs situados por otro lado del telón de acero tendrá lugar entre los años 1960 y 1990. Desde su primera edición en 1955, dos clubes del Este responden positivamente a la iniciativa del periódico L’Équipe(2);se trata del Gwardia Varsovia y del Voros Lobogo. Los primeros años son difíciles. Es la época de la hegemonía del Real Madrid, de las finales jugadas ante más de cien mil espectadores; ningún club de Europa del Este va más allá de los cuartos de final. Hay que esperar hasta la temporada 64-65 para ver al club húngaro del Gyor Eto FC llegar hasta la semifinal. A partir de entonces la máquina está en marcha. Las temporadas 66-67, 68-69, 69-70 ven sucesivamente al FK CSKA Sofía, Marila Pribam, Spartak Tinava, Legia Varsovia llegar al último nivel de la competición. Durante el decenio siguiente serán finalistas también el Ujpest FC y el Dynamo de Kíev.

La edad de oro será en la década de los 80. Con excepción de las temporadas de 80-81, 84-85, 89-90, los países del Este están presentes en las semifinales de manera sistemática y la apoteosis llegará con la final de 1986 en el Estadio Sanchez Pizjuán de Sevilla. Un año después del drama de Heysel, los clubes ingleses están apartados de todas las competiciones europeas. Frente al Steaua de Bucarest se encuentra el FC Barcelona que es considerado como el favorito para suceder a la Juventus. Sin embargo, después de 120 minutos sin gol, Helmuth Duckadam, el portero rumano, para los cinco penaltis barceloneses. Marius Lacatus y Gavril Balint, por su parte, no perderán su oportunidad ante el portero catalán. La copa “de grandes orejas” es rumana. Los jugadores de Bucarest serán de nuevo finalistas en la temporada 88-89 en el Camp Nou barcelonés frente al Milán AC. Los Rossoneri forzarán la barrera rumana con dos goles de Ruud Gullit y Marco Van Basten. La final concluye con un definitivo 4-0. A finales de los años 80, el Steaua de Bucarest llegó tres veces a semifinales mientras el Dinamo de Bucarest, el FK CSKA Sofía, el Widzew Lodz y el Dynamo Kíev solamente una vez.

Los años 90 marcan un cambio. Desde la temporada90-91, con excepción de la del 99, las semifinales de la competición europea más importante se desarrollan sin representantes de Europa del Este. Aquel año el Spartak de Moscú fracasó a las puertas de la final frente al Olímpico de Marsella al que todos los especialistas consideraban entonces como el mejor equipo de Europa. Los Olímpicos eliminaron al Spartak pero cayeron en la tanda penaltis en la final de Bari frente a la Estrella Roja de Belgrado.

En 1993 la competición cambia de fórmula. Convirtiéndose en la Liga de Campeones, la Copa de los clubs campeones europeos va a relegar en el sentido de dar valor a los representantes de los países del Este. La supresión de los partidos de eliminación directa desde el inicio hasta el final de la competición, sustituidos por un sistema de partidos de liga, y la multiplicación de los torneos preliminares para los países clasificados más allá de los primeros puestos de la clasificación de la UEFA, complica a los clubes de Europa del Este el acceso a lo más alto de la competición. Hoy, solamente el primero de la liga rusa se asegura jugar la etapa final de la Liga de Campeones. Los demás representantes de los países del Este tienen que pasar por una, dos y hasta tres eliminatorias preliminares durante las cuales se eliminan entre sí antes de hacer frente al tercero de las mejores ligas europeas. Entre los años 1991 y 2008, solo un club llegará hasta la semifinal. El Dynamo de Kíev, dirigido por Andrei Chevchenko, será eliminado por el Bayern de Munich que perderá una final, que le abría los brazos, en las paradas del juego durante una noche loca barcelonesa frente al Manchester United.

Hoy existen dos soluciones para ver un reequilibrio del fútbol europeo. La transformación de uno o dos clubs en equipos europeos comparables al Chelsea. Es en esta línea que parecen inclinarse el fútbol ruso y su principal representante, el reciente vencedor de la Copa de la UEFA: El Zenit San Petersburgo. Una reforma de la Liga de Campeones revisando las maneras de entrada en la competición de los campeones procedentes de países clasificados más allá del noveno rango de la clasificación UEFA. Un proyecto difícil de llevar a cabo, pero que el presidente de la UEFA, Michel Platini, intenta consolidar.

Entre tanto, la organización en Europa del Este de finales de Copas europeas o de la fase final del Campeonato de Europa de Naciones (como en 2012 en Polonia y Ucrania) ya son buenas oportunidades para recordar que al Este de Viena también le gusta el fútbol. Didier Drogba, Cristiano Ronaldo y los demás, al entrar la pasada semana en el campo del Estadio Loujniki, ya hicieron una gesta histórica.

(1)No obstante, la historia como el estilo del fútbol de los Balcanes no son los mismos que en Rusia, Polonia, Hungría, Ucrania o Rumania. Así, es importante que no se haga la amalgama comúnmente admitida entre los países procedentes o vecinos de la ex Yugoslavia y los países de la Europa del Este. (2)Este diario deportivo francés es quien promueve la primera edición de la Copa de los Clubes campeones europeos.

(Foto: flickr/lordah)