¡Gallina! Pues anda que tú, pollo…

Artículo publicado el 10 de Febrero de 2010
Artículo publicado el 10 de Febrero de 2010
'Da lachen ja die Hühner', cacarean los alemanes: ‘¡Se reirían hasta los pollos!’. ¡Es tan ridículo que es increíble! Pero no subestiméis el poder de los pollos y las gallinas a nivel mundial, cobardes; estas aves originarias del sudeste asiático a menudo han puesto en peligro los mercados y las relaciones internacionales

Desde 1997, Europa prohíbe los pollos estadounidenses debido a los tratamientos con cloro. Así que el primer día de 2010, cuando los rusos (el mayor mercado para estas aves del otro lado del Atlántico) se unieron a la prohibición, dejaron a los estadounidenses en un estado de confusión. Literalmente, corrían de aquí para allá 'like headless chickens', es decir, como ‘pollos sin cabeza’, o ‘tarántulas apuñaladas’ (‘gestochene Tarantel’, como dicen los alemanes). Según los españoles, el estrés de la situación dejó a los estadounidenses sudando como un pollo.

En general, 'political chicken', o lo que es lo mismo, ‘un pollo político’, es una frase popular en la prensa internacional: en un artículo reciente, el Financial Times pedía a sus lectores que se imaginaran la enorme deuda de Grecia como ‘el gran juego del pollo’ ('big game of chicken') de Europa. Esto viene de un juego en el que dos conductores dirigen sus coches el uno hacia el otro, dirigiéndose a un choque seguro: suficiente para ponerte la carne de gallina (‘avoir la chair de poule’, que dirían los frances; o ’goosebumps’, los ingleses). El que se mueve primero y cambia su dirección para evitar la colisión es el ‘chicken’, ‘pollo’, ahora, un insulto popular infantil para los ingleses que significa ‘cobarde’, a pesar de que en francés y en español quien es un cobarde es un ‘gallina’(concretamente, ‘une poule mouillée’ para nuestros vecinos galos). Desde luego, este juego no tiene nada que ver con la popular gallinita ciega a la que juegan los niños españoles.

Sin embargo, la única gallina en Polonia es el ama de casa (‘kura domowa’: ‘gallina de casa’, literalmente). A pesar de que no estamos seguros de qué tan despectiva es esta expresión, sabemos que cuando los franceses llaman a sus policías ‘les poulets’ (‘los pollos’), no lo hacen con el espíritu del mote popular estadounidense ‘cops’. Con todo, nuestro insulto favorito con la palabra pollo viene de los educados polacos. Se puede incluso organizar los insultos polacos en un ránking: ‘evenkurczę’ (‘pollo’), 'kurza twarz' (‘cara de pollo’), ‘kurczę bla de’ (‘pollo pálido’) o ‘kurczę pieczone’ (‘pollo asado’)... Un buen surtido de diplomacia de pollos que los vecinos post-soviéticos de los polacos podrían utilizar.