Gente sin hogar: ¿Por qué duermen tantos en las calles de París?

Artículo publicado el 26 de Abril de 2016
Artículo publicado el 26 de Abril de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Si has estado en París, seguro que has reparado en la cantidad de gente que vive en la calle. Yo me mudé recientemente de Holanda a Francia y me impactó ver cuantos ciudadanos no tienen hogar. Por eso me pregunté: ¿por qué?

Vagar por las calles de París puede ser una aventura, a veces creo que estoy en un videojuego y que voy de A a B saltando todos los obstáculos en el camino hacia la meta. He aprendido a esquivar a las madres que andan lentamente con sus bártulos, a los mayores que todavía andan más despacio y a las deposiciones de perros de las aceras. Pero el obstáculo más peligroso son los parisinos que tienen un lugar al que ir y se dirigen a él rápido, así que buena suerte si te cruzas en su camino.

Mientras encontraba una manera divertida de entenderme con la abarrotada ciudad, hay un aspecto de París que me molesta porfundamente: la cantidad de gente que vive en sus calles. En Ámsterdam, es raro ver a una persona sin hogar, mientras que en París la norma general es ver a una persona sentada en el suelo cada vez que tuerces una esquina. Empecé a preguntarme:  ¿qué está haciendo el gobierno y cuáles son las opciones para los ciudadanos que han perdido su hogar?

En una década la candidad de gente sin hogar ha crecido en un 50%

Las primeras cifras que encontré son del INSEE (Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos) y revelan que, en 2012, 141 500 personas no tenían refugio, lo que supone un incremento del 50% desde 2001. Si añades este número a la cantidad de gente que no tiene una vivienda digna, la cifra aumenta significativamente. La Fundación Abbé Pierre (una organización que ayuda a encontrar casa a los ciudadanos en apuros) publicó que 3'8 millones de personas viven en viviendas inadecuadas en 2016 en Francia.

¿Cuáles son las opciones?

En Francia, hay albergues de emergencia para la gente de la calle. Están abiertos todo el año y ofrecen cama, comida y duchas. Durante el día, un centro de recepción y distribución de alimentos también está disponible, la organización social que se encarga de proveer el acceso a estos servicios es Samu. Durante el invierno cuentan con el denominado 'plan de invierno' que trata de asegurar que nadie duerma en la calle en las noches más frías del año.

Pero con estas soluciones, las dificultades afloran. Simplemente no hay plazas suficientes en los albergues para toda la gente que vive en la calle. En 2014, Le Monde publicó que de las 17 200 peronas que llamaron a Samu durante el mes de noviembre 9 000 no pudieron ser albergadas.

En 2012, el INSEE informó de que el 48% de los ciudadanos sin algergue no quería hacer uso de los albergues de emergencia. Hay dos razones principales: un 29% sostiene que hay falta de higiene y un 26% sostiene que por razones de seguridad. 

La juventud: directamente afectada por la crisis

La crisis ha incrementado notablemente la pobreza entre la gente joven y cada vez más acaban en la calle. De acuerdo con la Fundación Abbé Pierre, el 25% de la gente que utiliza los albergues de emergencia son jóvenes y uno de cada cinco de los que contactaron con el Samu en 2011 tenía entre 18 y 25 años. De hecho, la cantidad de pobres entre los jóvenes ha aumentado de 682 00 a 922 00.

¿Y en Holanda?

En 2012, Central Bureau for Statistics infromó que había 27 000 personas sin hogar en el país. Por supuesto Holanda es más pequeña y tiene una población  de 16,8 millones en comparación con los 64 millones de Francia. Sin embargo, el desempleo es también bajo en Holanda. De acuerdo con la OECD el desempleo en Holanda representa un 7.4% del total de la fuerza laboral mientras que en Francia representa un 10.4%. Pero lo más importante, estas 27 000 personas sin hogar de Holanda son rara vez vistas viviendo en la calle.

Una necesidad urgente de mejores condiciones

Sí, en Francia se esfuerzan por ofrecer suficientes y adecuadas instalaciones para ayudar a los ciudadanos sin hogar. También facilitan el acceso al alojamiento. No es sorporendente ver a gente joven que comienza a pasarlo mal. Encontrar un trabajo es cada vez más difícil, y todavía más complicado es encontrar uno con el que poder poder costearte el alojamiento. Desde esta perspectiva, no parece tan difícil  acabar viviendo en la calle. La única conclusión clara que he podido recuperar de la información que he encontrado es que se necesita, de forma urgente, más y mejores condiciones.