Gérard Onesta: Lo más interesante de mi plan A+ es el +

Artículo publicado el 19 de Junio de 2007
Artículo publicado el 19 de Junio de 2007
Gérard Onesta, vicepresidente del Parlamento Europeo, propone reducir las cuatro partes del tratado constitucional y someterlo a referendo transnacional.

Europa comienza el 21 de junio una nueva etapa de “relanzamiento” de un texto constitucional durante el Consejo Europeo de Bruselas, marcada por la reciente elección del nuevo presidente francés, Nicolás Sarkozy. Otro político francés, el vicepresidente del Parlamento Europeo y miembro del partido de Los Verdes/Alianza Libre Europea, Gérard Onesta, ofrece una alternativa para salir de la crisis, el Plan A +.

Hoy, el Tratado constitucional es un libro dividido en 4 partes en donde podemos encontrar desde las políticas de la Unión Europea hasta la Carta de los Derechos Fundamentales. Onesta propone aligerarlo de peso y que los ciudadanos sólo voten, por referendo transnacional, la parte más constitucional. Los parlamentos nacionales se encargarían de aprobar las políticas y anexos varios.

Su Plan A+ es un exhaustivo análisis del Tratado Constitucional Europeo para descubrir sus puntos positivos y los que, en principio, pudieran parecer negativos al ciudadano e intentar mejorarlo con una nueva propuesta más accesible. Para este político, esto consiste en conservar la esencia del tratado constitucional. “Está claro que hemos ganado mucho más con este Tratado constitucional que con los anteriores, es por ello que lo llamo Plan A”, añadiendo un plus que se resume en conservar la parte constitucional -como la Carta de Derechos Fundamentales y los mecanismos de funcionamiento de la Unión Europea-, a la vez que se separa el Tratado, que contendría las políticas y los protocolos. “Más bien se trata de desconstitucionalizar el Tratado”, resume.

Un texto aprobado o rechazado por los ciudadanos europeos

El hecho de que Gerard Onesta conserve el Tratado tal y cómo está, y sólo separe una parte para que sea votada -el “cuaderno constitucional”-, es una cuestión según él, “de ofrecer el poder a los ciudadanos”. De esta forma, los europeos no tendrán que votar un texto tan exhaustivo y, luego, será más sencillo realizar un referendo en todos los Estados miembro el mismo día. “Esto permitirá un equilibro entre los Estados grandes y los más pequeños ya que la Constitución se decidiría entre el conjunto de los europeos; los ciudadanos de un país determinado, no podrían bloquear el proceso constitucional tal y como ha sucedido con Holanda y Francia en 2005”.

Muchos se preguntan por qué volver a votar algo que ya está aprobado como ocurre en Alemania, Estado que ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea. Según Onesta, si los ciudadanos alemanes hubieran podido votar por referéndum habrían dicho No al Tratado. Sin embargo, utilizando su método, el referéndum transnacional, sería aprobado por una amplia mayoría “y eso es lo que de verdad quieren los alemanes”. Se trata de un ejemplo de que la ciudadanía quiere votar la Constitución por referendo, teniendo en cuenta eso sí, que en estos momentos se trata de un referendo consultivo puesto que, después de consultar a los ciudadanos, deben de aprobarlo los parlamentos nacionales. “Se necesita una mayoría de ciudadanos europeos para aprobar la Constitución, y por ello tiene que realizarse el mismo día de forma transnacional. Un referendo definitivo en una sola circunscripción: el continente europeo”. Para evitar la confusión que genera la palabra “referendo” en los ciudadanos -puesto que los franceses, por ejemplo, votaron un referendo vinculatorio y los ciudadanos españoles o luxemburgueses tan sólo uno consultivo, mientras en otros países, como Alemania, el referendo no está previsto por la constitución- Gerard Onesta propone también cambiar la palabra “referendo” por “consulta popular”. “Una consulta transnacional sería la confirmación continental para aquellos países que ya han dicho sí”.

Contra el derecho de veto: la mayoría “super y doble-cualificada”

Además del problema de una Constitución “pesada”, se ha planteado en muchas ocasiones la cuestión de su vigencia en el tiempo. Muchos se preguntan por qué aprobar una Constitución que habrá que reformar dentro de unos años y así continuamente para que evolucione al mismo ritmo que la ciudadanía europea. Para Onesta, las modificaciones son competencia de aquellos que representan al pueblo, “el Parlamento Europeo tiene el derecho de realizar enmiendas a la Constitución para que se adapte a los nuevos tiempos. El Parlamento, tiene desde ya la intención de mejorar en un futuro las cosas”. Para su vicepresidente está claro que los Estados miembro tienen que dar el paso hacia la doble mayoría “super-cualificada” para que el derecho de veto en el Consejo Europeo desaparezca y Europa no se paralice. Se trataría de que las decisiones se tomen por “el 80% de jefes de Estado y de Gobierno y el 80% de los parlamentos nacionales; sólo entonces llegará el momento en que haremos avanzar la construcción europea de nuevo.”