Gianfranco Pasquino: "Europa necesita un líder al estilo americano"

Artículo publicado el 31 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 31 de Octubre de 2008
Entrevista con el politólogo turinés de 66 años. Ha sido dos veces senador de la República con Izquierda Independiente y con los progresistas, así como colaborador de los diarios Il Sole 24 Ore y l'Unità. "En los últimos diez años no hemos tenido unos presidentes demasiado competentes, ambiciosos y con personalidad". ¿Serían Tony Blair, Schroeder o Sarkozy buenos candidatos?

Un día de lluvia hace diez años, sentada en el asiento posterior de un monovolumen en dirección a París -las ventanas rayadas por las gotas y la gruesa niebla- me encontraba sumergida en la lectura. Por aquel entonces, al atravesar los límites de Italia, se experimentaba un estremecimiento de ansiedad que hoy ya no se siente. Significaba dejar atrás las señales familiares a medida que uno se aproximaba a la frontera. Después de pocos minutos se convertía simplemente en una cuestión de pasaporte, mientras que la radio se ponía a toser y de la música pop local se pasaba al gracejo del acento francés. Ese día no hubo pasaporte alguno y aunque la emisora de radio, como siempre, gimoteaba en un idioma diferente, yo seguí leyendo. La Unión Europea había entrado, con los Acuerdos de Schengen a la cabeza, en mi propio coche. En 1997, con apenas 13 años de edad, la Europa de las aduanas desaparecidas se situaba a medio camino entre las estrellitas y el himno de la Alegría que anunciaban los festivales de Eurovisión y un proyecto político que se debería consolidar –en esta época de escepticismo- justo hoy día, 2008, ya con 24 años.

(Foto: Rockcohen/Flick)

¿Somos todos ciudadanos europeos?

He escuchado a Gianfranco Pasquino –politólogo italiano, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Bolonia– hablar de formación en cultura política europea haciendo zapping en la televisión. "Hay dos maneras de afrontar el problema de la cultura política europea: la primera se limita a las relaciones de cada país miembro con la cultura política de los otros, teniendo en cuenta los partidos políticos y la memoria histórica que se comparte. La segunda en cambio, tiene que ver con pensar en Europa como un único Estado con países que toman parte de él por razones de prosperidad y paz". El profesor empieza con esta reflexión y luego continúa: "¿Somos todos ciudadanos europeos? De algún modo sí, al menos por la manera en la que los ciudadanos observan a la Comisión Europea", me contesta pronunciando como si estuviese escribiendo en la pizarra. "Hay tres componentes fundamentales en la cultura política europea: 'la identidad' (es decir, quién soy yo) que se basa en aquello que es compartido (la Historia); 'los conocimientos' de carácter técnico, que se pueden dar a diferentes niveles, dependiendo de la información; 'las valoraciones' de todo aquello que yo hago por la Comunidad, cómo soy de importante, en resumen”.

No hemos tenido Presidentes competentes

Pasquino estudió en Washington, habla inglés, francés y español, idiomas en los que enseña, y colabora con el Grupo editorial del semanario l'Espresso y con la Rivista dei libri. Según su trayectoria y su experiencia, ¿quién es el más adecuado si hablamos de representación?: "Lo que necesita Europa es un líder fuerte que sea votado directamente por los ciudadanos, como el modelo de los Estados Unidos. ¿Cómo? Gracias a la aportación hecha por dos partidos transnacionales como son el Partido Socialista europeo y el Partido Popular europeo. Por desgracia en los últimos diez años no hemos tenido presidentes demasiado competentes, ambiciosos y con personalidad. El propio Romano Prodi ha ayudado mucho a la ampliación de la Unión pero no a una mejor gobernabilidad. Para mí un buen candidato podría ser Tony Blair o incluso Schroeder. Si me apuran también Sarkozy, es decir, personajes que tengan visibilidad y relevancia". Gianfranco Pasquino habla muy rápido, como si los conceptos más profundos fuesen objeto de análisis diario, como si desde 1957 hubiese existido alguien capaz de creer con suficiente constancia en el proyecto de "una comunidad sostenida a la vez por la prosperidad y la paz"; así que, casi para consolarme a mí misma, termino por preguntarle si se le podría considerar euro-optimista (a pesar del fracaso del Tratado de Lisboa).

"Hay veintisiete Estados miembro, alguno de ellos ex pertenecientes al bloque comunista, muchas peticiones de adhesión y apertura hacia naciones como Turquía. A pesar de que la globalización puede tener una incidencia negativa, la perspectiva solo puede ser optimista". "Hay proyectos como la Erasmus con jóvenes que parten para ir a vivir y conocer Europa. Si viésemos la Unión Europea desde fuera nos daríamos cuenta de cuántos progresos extraordinarios se han hecho desde el Tratado de Roma hasta nuestros días". O si al menos mirásemos Europa eligiendo una perspectiva distinta a la del interior de un coche y un presente más allá de 1997.