Gijs de Vries: "El diálogo con los musulmanes forma parte de nuestra estrategia para la prevención del terrorismo"

Artículo publicado el 10 de Marzo de 2005
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Artículo publicado el 10 de Marzo de 2005

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"Mister Terrorismo", Gijs de Vries, encargado de la coordinación contra el terrorismo en el Consejo de la UE, conversa con café babel acerca de la prevención del terror en Europa.

Usted es el primer Coordinador contra el Terrorismo de la UE. Los medios de comunicación, sin embargo, le tildan a menudo como “Mister Terrorismo”. ¿Qué se siente al cargar con este título?

La defensa de nuestras poblaciones contra el terrorismo no es trabajo de una sólo hombre, eso está claro. Es una responsabilidad clave de los 25 gobiernos nacionales de la UE, y es por ello que los primeros ministros de estos países discutieron sobre el tema del terrorismo cuatro veces durante el pasado año. Da la medida de la seriedad con la que tratan este tema: al más alto nivel político, donde se toman las decisiones para defender a Europa contra el terrorismo.

¿Existe una verdadera voluntad política de colaboración en este delicado campo?

Hemos asistido a la adopción de una legislación europea nueva e importante en la lucha contra el terrorismo. Por ejemplo, la nueva legislación contra el blanqueo de dinero, así como la referida a la protección de nuestros pasaportes contra el fraude a través de la introducción de estándares biométricos. Se lo estamos poniendo bastante difícil a los terroristas a la hora de encontrar dinero y les estamos poniendo muy difícil el viajar. Estamos mejorando, de igual modo, la cooperación entre nuestros cuerpos de seguridad a través de la creación, en Bruselas, de un centro para el análisis de la amenaza que reúne a analistas de nuestros cuerpos de seguridad e inteligencia para -juntos- analizar las amenazas a las que hace frente Europa. Estos son sólo algunos ejemplos de los pasos concretos que la UE está tomando.

¿Se convertirá su organización en la sede del servicio secreto europeo?

No en el futuro inmediato, ya que los gobiernos no han alcanzado esta decisión. Lo que nosotros intentamos no es crear nuevas instituciones centrales, sino trabajar desde abajo hacia arriba; trabajar sobre la base de las instituciones nacionales existentes, ayudándoles a intercambiar información y trabajar juntos en las fronteras. En otras palabras, vamos de abajo hacia arriba, no al revés.

Como antiguo miembro de la Convención Europea que redactó el borrador del Tratado Constitucional, ¿cuáles son sus expectativas referidas a la coordinación de la seguridad interior?

Considero que existen tres vías en las que el nuevo tratado puede resultar beneficioso. En primer lugar, hará que nuestros gobiernos sean más efectivos en la lucha contra el terrorismo porque podrán tomar decisiones basadas en la mayoría de votos y no en la unanimidad, tal como sucede en estos momentos. Si tienes que esperar a la unanimidad, puedes quedarte esperando demasiado tiempo. Lo hemos podido comprobar con el nombramiento del nuevo director de Europol: ha llevado más de un año el que los Estados miembro logren la necesaria unanimidad. No se puede ser efectivo si hay que esperar tanto para cada decisión. En segundo lugar, el tratado contribuirá al reforzamiento del control del Parlamento Europeo, ya que si trabajamos más a nivel europeo, debemos asegurar que los derechos de nuestros ciudadanos (que votaron al Parlamento Europeo) estén bien protegidos. Esta es la dimensión democrática. En tercer lugar, nuestros derechos como ciudadanos estarán igualmente mejor protegidos porque la Unión Europea se adherirá al Convenio Europeo de Derechos Humanos. De este modo (con la constitución), presenciaremos una mayor efectividad, un mayor control democrático y una mayor protección de los derechos de los ciudadanos.

La ONG británica Statewatch reclama que “de las 57 medidas antiterroristas europeas, 27 nada o casi nada tienen que ver con la lucha contra el terrorismo”. ¿Es la lucha contra el terrorismo una excusa para usurpar los derechos civiles?

No, de ningún modo. Si fuera así, nuestros jueces nacionales nos lo habrían hecho saber. Todos debemos respetar el Convenio Europeo de Derechos Humanos. En última instancia, los jueces decidirán si este es el caso y, hasta el momento, todavía no se han manifestado en contra de la Unión Europea.

¿Qué hay de las medidas etiquetadas como parte de la legislación contra el terrorismo que, no siendo ilegales, se orientan hacia la criminalidad corriente y no específicamente al terrorismo?

No comprendo este argumento. Tomemos la orden de detención europea: por supuesto, las órdenes de detención europeas pueden ser utilizadas para agilizar la extradición en los casos de crímenes distintos al terrorismo, pero sigue siendo un arma importante en la lucha contra el terrorismo. Francamente, creo que nuestros ciudadanos quieren estar mejor protegidos contra el terrorismo. Estamos intentándolo, pero por supuesto debemos respetar el equilibrio entre los derechos humanos y la lucha contra el terrorismo.

El terrorismo, como resultado de una frustración individual y del odio, puede ser erradicado en su totalidad a través de la política de seguridad. ¿En qué medida se coopera con otros departamentos -como comercio o desarrollo- en el intento de crear un clima en el que el terrorismo radicalizado no pueda evolucionar?

Tiene usted razón. Es muy importante dirigirse a los antecedentes de los factores que pueden fomentar el resentimiento desde el que el apoyo al terrorismo puede crecer. Esta es la razón por la que la Unión Europea intenta ayudar a los países de África, por ejemplo, a la hora de proporcionar estabilidad contra los conflictos internacionales. Proporcionamos 250 millones de euros para preservar la paz y la seguridad en África. Existe una estrecha cooperación entre la Comisión Europea, nuestros Estados miembro y el Consejo en la asistencia a países que van desde Marruecos a Indonesia. Nos empleamos en un "diálogo de confianza mutua" a través del que hablamos sobre la tradición islamista en Indonesia. Indonesia constituye un ejemplo interesante ya que es la nación musulmana más grande, siendo al mismo tiempo democrática. Indonesia demuestra que el Islam y la democracia no son incompatibles, en contra de lo que Bin Laden intenta hacernos creer. De este modo, el trabajo con los musulmanes moderados es una parte importante de la estrategia europea contra el terrorismo. Cuanto más fuertes sean los musulmanes moderados, mayores posibilidades tendremos de prevenir el terrorismo.