Giovanni Falcone: más que un héroe, un modelo a seguir

Artículo publicado el 28 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 28 de Marzo de 2017

En Italia, la lucha contra la mafia se ha llevado la vida de centenares de personas, algunos han dedicado todos sus esfuerzos a luchar contra el crimen organizado. Entre ellos, el magistrado Giovanni Falcone, al cual es mejor recordar por sus acciones en vida que por su triste muerte en la matanza de Capaci.

"He notado, en estos últimos años, cierto desaliento en la celebración de estas conmemoraciones: ¿Por qué a Giovanni Falcone se le recuerda con tanto énfasis, con tanta espectacularidad, y no se recuerda a las demás víctimas de la mafia? Debemos explicar a la gente la gran contribución a la justicia de Falcone para que pueda comprender que su grandeza merece ser recordada del modo en que se recuerda, aunque hubiese muerto por causas naturales". Estas eran las palabras fueron pronunciadas el año pasado por Alfredo Morvillo, el hermano de la esposa de Falcone, que trabajó con él mucho tiempo. Y tal vez se trate de eso: de no ver al magistrado como un héroe, sino de tomar sus acciones como ejemplo.

El 23 de mayo de 1992, Palermo se vio sacudida por un estruendo, mil kilogramos de explosivos cerraban los ojos de Giovanni Falcone, Francesca Morvillo, Vito Schifani, Rocco Dicillo y Antonio Montinaro. Desde aquel día, todos los años miles de personas de todas las edades, clases sociales y nacionalidades acuden a Palermo y desfilan en procesión para recordar al juez Falcone. Pero se sabe que a veces las formas matan el fondo. El hábito desvanece el recuerdo y, ahora, crece poco a poco la semilla de la polémica. Nace como un susurro, crece y acaba siendo un chorro de voz más fuerte: ¿para qué sirven estos desfiles?

La coordinación investigadora: las Oficinas Antimafia (DDA)

Hoy el deseo es, sin ninguna pretensión, hacer una pequeña recopilación del incomparable trabajo de Falcone. Qué cambios se han introducido gracias a su trabajo, qué ideas y qué técnicas de investigación se han desarrollado. En resumen, cómo este juez siciliano, con su extraordinaria preparación jurídica y con su innato espíritu de servicio, ha cambiado para siempre la lucha contra la mafia, aportando directrices seguidas aún por los magistrados italianos italianos y del resto del mundo. El verdadero legado de Falcone.

Por poner un pequeño ejemplo, no todos saben que en Quantico, cerca de Washington DC, en el cuartel general del FBI, se alza, desde 1994, un busto de Givanni Falcone. Gracias a Louis Freeh, amigo y colaborador del magistrado de Palermo y ahora director del FBI, porque, para él, Giovanni Falcone "es la mayor representación de la Justicia y del Estado".

Falcone tenía bien clara la necesidad de coordinar las investigaciones sobre el crimen organizado. Gracias a su planteamiento (desarrollado durante su labor en el Ministerio de Justicia, como jefe de la unidad de Asuntos Penales, que se emitió en el Decreto de Ley núm. 367/1991 en materia de "Coordinación en las investigaciones de los procesos por delitos de crimen organizado", modificado en la Ley núm. 8/1992) se prevé la Dirección Nacional Antimafia y las Oficinas Antimafia. Fue en su último discurso público, que tuvo lugar el 13 de mayo de 1992, cuando definió la coordinación investigadora como un elemento "fundamental".

Del informe preliminar al decreto de ley se deduce: "El propósito de esta estructura es hacer frente a las organizaciones criminales a través de la organización de las investigaciones". Hoy, de acuerdo con el Artículo 371 bis del código de procedimiento penal, el fiscal nacional antimafia tiene funciones de impulsar a los fiscales de distrito, “con el fin de hacer efectiva la coordinación de las investigaciones, la funcionalidad del trabajo de la policía judicial en toda su estructura y de asegurar la exactitud e inmediatez de las investigaciones”. La recolección de datos y la coordinación son esenciales en la lucha contra crimen organizado que supera cada día sus límites operativos.

El arrepentimiento y la ley de recompensas

La colaboración con la justicia no nace con Falcone. Hasta la llegada del maxiproceso [se conoce como maxiproceso al primer gran proceso judicial contra la mafia. Tuvo lugar en Palermo durante los años 80, ndlr] no se habían generado tantas tensiones puesto que, entre otras cosas, las declaraciones de los que colaboraban fueron ignoradas en su mayoría por los funcionarios judiciales del Estado (como sucedió, por ejemplo, en el caso de las declaraciones de Leonardo Vitale [Vitale habitualmente es conocido como el primer arrepentido de la mafia. Se entregó a la policía y suministró numerosas pruebas e informaciones respecto al funcionamiento del crimen organizado siciliano, pero gran parte de sus declaraciones no se tuvieron en cuenta, ndlr]). Sin embargo, Falcone fue el gran propulsor del uso del llamado "arrepentimiento" con fines de represión. Pensaba que con solo una mirada al interior se podía desentrañar toda una organización.

Las declaraciones de Tommaso Buscetta [Buscetta es el arrepentido más notorio de la mafia. Sus informaciones impulsaron las investigaciones judiciales y respaldaron las afirmaciones de Vitale que, anteriormente, no fueron tenidas en cuenta, ndlr] permitieron la reconstrucción de la mafia en todos los aspectos de su organización en un sentido que, de otra forma, no hubiéramos podido conocer nunca. En la época de Falcone, la gestión del arrepentimiento no estaba aún organizada; como él mismo escribió, los investigadores se encontraron con que, por un lado, tenían que resolver problemas de seguridad y, por otro lado, para tratar de incentivarles, se hacían previsiones aleatorias e indeterminadas.

Después llegó la necesidad de legislar las recompensas, que vivieron su época de esplendor entre 1991 y 1994. También en este caso, el trabajo de Falcone en el ministerio fue de gran importancia, al desarrollar (junto a las numerosas innovaciones normativas) una serie de textos legislativos que permitieron, y permiten a día de hoy, una gestión de la relación exacta y puntual entre el colaborador y la justicia, donde las reglas son dictadas únicamente por el Estado.

El “Método Falcone”, técnicas de investigación en materia de mafia

“Seguir a los niños”, más conocido como “Seguir el dinero” (“Follow the money”), fue la manera de adentrarse realmente en el mundo de la mafia. “Seguir las huellas que dejan tras de sí los grandes movimientos de dinero relacionados con las actividades criminales más lucrativas es el camino a seguir a la hora de investigar a la mafia porque es aquello que mejor permite a los investigadores construir una serie de pruebas objetivas no susceptibles de cometer errores”, escribió Falcone.

Las investigaciones sobre la mafia se debían realizar en dos momentos fundamentales: primero había que ocuparse de hacer frente a los hechos de delitos directamente relacionados con los movimientos de efectivo. Acto seguido, siguiendo el rastro de tales movimientos, la idea era conducir las investigaciones hacia la comprobación del objetivo del crimen, pero sin dejar de lado el medio del crimen. Este modus operandi fue la clave para acceder a las actividades del crimen organizado, teorizado también por Giovanni Falcone. Estas se clasificaron en "Delitos de primer nivel", incluyen el tráfico de drogas, que tiene interés financiero inmediato y "Delitos segundo nivel", es decir, los delitos que se refieren a la lucha entre bandas para el control de la actividad. Los “Delitos de tercer nivel”, están destinados a salvaguardar la perpetuación del sistema de la mafia en su totalidad.

La enseñanza más importante: la mafia no es invencible

Tenemos una deuda, la más grande de todas, con Giovanni Falcone. Él demostró, por primera vez, que se puede vencer a la mafia, que se creía invencible, si el Estado se organiza, se dispone de un mecanismo profesional serio, que se mete en el campo y aprende a moverse con la misma velocidad con la que se mueve la criminalidad y si se hace un esfuerzo para que tal mecanismo siga funcionando. Sus palabras hacen eco todavía en la mente de cada uno de nosotros: “El fenómeno de la mafia es un fenómeno humano y como tal ha tenido un inicio y tendrá también un final”.

Los jefes son monstruos sedientos de sangre pero son humanos y, como tales, falibles. “Son hombres como los demás”, declaró Falcone. Así, el juez nos ha enseñado que el Estado está preparado, nos ha enseñado que tenemos que hacer frente a la vida cotidiana con valor y honestidad, cada uno por su parte. Nos ha enseñado que se puede vencer a la mafia, que se puede decir que no a la delincuencia y que los ciudadanos honestos pueden vencer, no con la retórica, sino con un Estado que haga sus deberes.

En este artículo se hace referencia a: G. Falcone y G. Turone, Tecniche di indagine in materia di mafia, en Cass. Pen. 1983 y G. Falcone, “Interventi e proposte", Sansoni Editore, 1994.