Gitanos europeos, un asunto de la UE… ¡Por fin!

Artículo publicado el 2 de Septiembre de 2008
Artículo publicado el 2 de Septiembre de 2008
Promovida por una coalición de asociaciones, la Comisión Europea organiza la primera cumbre consagrada a los gitanos, el 16 de septiembre próximo, para buscar políticas globales que mejoren la situación de la minoría étnica más numerosa de Europa

¿Cómo favorecer la integración de los europeos de origen gitano en el continente ? Desde 2004, con la entrada de 10 nuevos países en la UE, la cuestión toma más y más protagonismo. Mientras que los informes sobre la situación sanitaria y social de esta población se estudian desde Bruselas, las encuestas de opinión constatan que la brecha que separaa a los gitanos de sus vecinos payos se agranda, sea cual sea su nacionalidad. La próxima cumbre europea intentará poner las bases a una política europea coherente contra la discriminación por origen étnico e “impulsar las medidas que se han mostrado adecuadas”. Del lado gitano, la situación es crítica.

Millones de gitanos en una UE más grande

(Francesco Paraggio/flickr)Si bien es cierto que la población gitana ha crecido considerablemente en la UE hace cuatro años, sobre todo por la adhesión de Hungría y Eslovaquia, muy pocos datos pueden cuantificar exactamente el número de miembros de esta comunidad: “La población gitana de Europa cuenta hoy con unos diez millones de individuos”, estima un primer estudio sobre la situación de los gitanos en una Unión Europea ampliada, publicado en 2004. “Sin embargo, no se dispone de datos demográficos precisos, sobre todo a causa de la estigmatización asociada a la identidad gitana y la reticencia de un gran número de gitanos de identificarse como tales de forma oficial, así como al rechazo de numerosos gobiernos de incluir a los gitanos como una categoría legítima para el censo”, confirma el informe. 

En cualquier caso, la población gitana en toda Europa será superior a la de algunos países miembro. Mil veces contada, la situación de los gitanos es tristemente famosa. Los documentos que abordarán 350 representantes de instituciones europeas, de gobiernos, de parlamentos nacionales y de la sociedad civil durante la próxima cumbre, disponibles en el sitio de la Comisión desde el pasado dos de julio; vuelven a tratar esta realidad gracias a algunos análisis más recientes, aunque siempre incompletos en lo que a cifras se refiere. Millones de europeos de origen gitano sufren una exclusión social de gran envergadura, explica el documento: “La riqueza que pudieran aportar a la sociedad europea es despreciada ya que está manchada por los estereotipos y los prejuicios que se manifiestan bajo la forma de discriminación económica, social y política”. 

Un racismo enraizado

Las altas tasas de paro entre la población gitana es una de las realidades más preocupantes, ya que la falta de trabajo conlleva un aislamiento social. El estado de salud de las comunidades gitanas, en general, está muy por debajo de la media nacional de los países donde viven, con una esperanza de vida diez años inferior. La situación educativa tampoco despierta muchas esperanzas para el futuro. La población gitana es principalmente joven, compuesta en su mayoría de individuos de menos de 20 años. A menudo, estos jóvenes continúan llevando una vida errante: en algunos países, se les escolariza sistemáticamente en clases especiales para los retrasados físicos o mentales. 

(Francesco Paraggio/flickr)

Hace 20 años que las asociaciones de defensa de los Derechos del Hombre vienen dando la señal de alarma. El problema gitano es, por tanto, de sobra conocido: según el 77% de los europeos, los gitanos están discriminados en la sociedad, en la misma proporción que los minusválidos (79%). Sin embargo, recientes encuestas de opinión realizadas en 2008 muestran que un cuarto de los europeos se sienten incómodos ante la idea de tener un gitano como vecino (el 24% de los encuestados a nivel europeo han respodido en este sentido, mientras que solo el 6% reconocía sentirse incómodo ante la idea de vivir al lado de una persona de otro origen étnico, sin precisar cuál). 

En concreto, en algunos países, como la República Checa o Italia, la tasa de este rechazo aumenta, llegando hasta el 50% de los encuestados que reconocían no querer vivir cerca de gitanos. “Las investigaciones realizadas por actores de la sociedad civil demuestra que el ‘anti-gitanismo’ es una forma específica de racismo, basada en la deslegitimación y la exclusión moral”, explica la Comisión. 

¿Qué puede hacer Europa? 

A causa de la presión ejercida por una joven coalición de asociaciones que defendían la creación de una política para los gitanos en Europa (la EU Roma policy coalition, creada en marzo de 2008), la próxima cumbre europea intentará responder al deseo urgente de una estrategia global y coherente. “Ya existen las herramientas para mejorar esta situación, pero hace falta que todas las fuerzas se unan para coordinar los esfuerzos”, estima la Comisión. Estas herramientas son los Fondos estructurales europeos, como el Fondo social europeo (FSE), y los instrumentos puestos en marcha antes de la adhesión: “entre 200 y 2006, 275 millones de euros provenientes del FSE han sido dedicados a proyectos especialmente destinados a los gitanos, mil millones de euros suplementarios dirigidos a grupos vulnerables, como los gitanos”, explican los especialistas de la Comisión.

"Nunca fue tan importante hablar con una misma voz"

En la lucha contra la discriminación, los poderes conferidos a la UE le han permitido legislar “en materia de igualdad de trato, sin distinción de raza u origen étnico” (directiva 2000/43/CE) y “asegurar la adaptación correcta del derecho comunitario”: “La mayor parte de temas esenciales para la integración de los gitanos señalan sin embargo a la competencia, en primer lugar, de los Estados miembro (educación, empleo, integración social, por ejemplo). En estos aspectos, la Unión solo puede coordinar las políticas de los Estados miembro y apoyar su aplicación, a través de, entre otros recursos, los Fondos estructurales”. 

Encomendar la responsabilidad a los Estados miembro es precisamente una propuesta que no convence a los militantes de la coalición, que no han tardado en dejar clara su posición: “Teniendo en cuenta que la violencia contra los gitanos está en aumento, por ejemplo en Italia, nunca ha sido más necesario hablar en una sola voz y proponer una estrategia y un compromiso a largo término”, comentó Nicolas Beger de la sección UE de Amnistía Internacional. Quizá esta cumbre europea sea el principio del fin de la discriminación histórica contra el pueblo gitano en Europa.