Gordon Brown, ¿Primer ministro euroescéptico?

Artículo publicado el 25 de Junio de 2007
Artículo publicado el 25 de Junio de 2007
El escocés Gordon Brown, de 56 años reemplaza a Tony Blair como cabeza de gobierno después de 10 años de buenos y leales servicios. ¿Buena o mala noticia para Europa?

27 de junio de 2007: después de tres elecciones y diez años a la cabeza del gobierno británico Tony Blair pasa el relevo al Ministro de Hacienda Gordon Brown. Es un momento que este escocés lleva años esperando, antiguo periodista y aliado de Tony Blair a lo largo de su ascenso al poder. Ahora bien, tanto en Bruselas como en el resto de capitales europeas la inquietud asoma. Aunque su predecesor se caracterizó precisamente por su eurofilia, ¿qué actitud tomará Gordon Brown con respecto a la integración europea?

“Si los actores europeos se preocupan es porque Gordon Brown no da la imagen de un hombre político diplomático y pro-europeo; al contrario, prefiere hablar a escuchar, y su actitud como Ministro de Economía a subrayado su distanciamiento de la Unión europea”, señala Richard G. Whitman, experto del think tank británico Chatham House.

Sin embargo, antes de entrar al gobierno Brown era considerado un ferviente defensor de la construcción europea. Su viraje se debe más a “cuestiones de política interior”, como analiza John Palmer, miembro del think tank “European Policy Centre”. Antiguo corresponsal del diario The Guardian en Bruselas, Palmer evoca en particular el compromiso de 1994 entre los dos hombres tras la muerte de John Smith, líder del Partido Laborista: con este “acuerdo del Granita” (un famoso restaurante londinense), Tony Blair se convirtió en cabeza de partido pero prometió dejarle el puesto a Gordon Brown al cabo de unos años. Durante ese tiempo, éste último se encargaría de la economía. “Tony Blair ha tardado diez años en dejar su puesto”, explica Palmer. “Gordon Brown, como Ministro, estaba en posición de decepcionar a su rival”.

Éste último se convirtió en un europeo entusiasta; Gordon Brown, en cambio, tomó la contraria defendiendo los intereses del Reino Unido: “No ha hecho nada para apoyar el avance del euro, por ejemplo”.

Convergencias y divergencias con Tony Blair

¿Qué posición va a tomar el futuro Primer ministro británico con respecto a los puntos clave de la integración europea? Muchos esperan que marque la diferencia en algunos aspectos. En primer lugar el tratado constitucional simplificado; si Brown no ha expresado su opinión explícitamente sobre el texto es con toda probabilidad porque no esta listo para aceptar las modificaciones susceptibles de acentuar el carácter supranacional de la Unión Europea.

Brown espera de igual manera distanciarse un poco del gobierno de Bush, “por lo que respecta a Irak y también a Afganistán”, adelanta John Palmer. Todavía acusado de poca diplomacia, el antiguo ministro de Finanzas no tiene ningún interés en repetir el error de Tony Blair de encadenar Londres al Estado norteamericano.

Sin embargo, en otros aspectos, Brown coincide con su predecesor: los dos apoyan la candidatura de Turquía como miembro de la Unión europea, desde el momento en que cumpla los criterios de adhesión. Ambos se oponen también a la Política Agrícola Común (PAC), que desean reformar para desarrollar así otras políticas europeas más urgentes según su punto de vista, como la ciencia, la educación o la infraestructura. Para Brown, el proteccionismo del que da prueba Bruselas con la PAC va en detrimento de los consumidores, de los granjeros, del medio ambiente y de los países más pobres.

Una posición que explica con amplitud su profundo desacuerdo con el presupuesto de la Unión. “El fracaso de la reforma del presupuesto comunitario impide los grandes cambios económicos que necesitamos para hacer frente a los desafíos competitivos de la universalización”, declaró en un discurso en 2005.

Una política europea pragmática

¿Es necesario alarmarse por el euroescepticismo de que hace gala Gordon Brown? Parece que no: el Primer ministro no llevará forzosamente la misma política que el Ministro de Hacienda. “La diferencia con Tony Blair concerniente a la política europea reside sobre todo en el estilo y la presentación”, considera Richard Whitman. “Brown se mantendrá en la misma línea, siendo sin embargo más pragmático”.

En claro: tanto una vez como 10 veces, Downing Street, no dejará de criticar la política social y económica europea actual. Es poco probable que el Reino Unido adopte la moneda única bajo su mandato. Pero sobre otras políticas que cumplen sus propios objetivos, como la protección del medio ambiente o la ayuda al desarrollo en África, deja una Europa fuerte y espera del mismo modo hacer del Reino Unido un país líder.