Gracias por el gas, Sr. Putin

Artículo publicado el 21 de Octubre de 2016
Artículo publicado el 21 de Octubre de 2016

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Europa recibirá más gas natural de Moscú. El proyecto del gasoducto turco aumentará la influencia de Rusia en el mercado europeo y Grecia se convertirá en el centro energético europeo.

El presidente ruso Putin y su homólogo turco Erdoğan reforzaron la cooperación bilateral tras la firma de un acuerdo sobre el gasoducto Turkish Stream, durante el Congreso Mundial de Energía en Estambul. Con esta decisión, Rusia fortalecerá su posición en el mercado del gas europeo. El gasoducto tiene un presupuesto estimado de USD 12,7 mil millones y atravesará el Mar Negro, convirtiendo a Grecia en el centro energético de Europa.

"La nueva ruta ayudará a satisfacer las necesidades energéticas europeas, y permitiría que Grecia se convierta en uno de los principales centros de distribución energética del continente. También podría ayudar a atraer inversiones significativas en la economía griega", dijo Putin en una conferencia de prensa conjunta con el Primer Ministro griego, Alexis Tsipras.

"Hoy discutimos todo el día con el Presidente Putin sobre las relaciones entre Rusia y Turquía. Tengo plena confianza en que la normalización de las relaciones entre Turquía y Rusia continúe a un ritmo rápido", dijo Erdoğan.

La energía es un tema muy delicado para Europa y Rusia. Considerando que la Unión Europea depende del gigante energético ruso Gazprom, ya que representa alrededor de un tercio de los suministros, Moscú, a su vez, genera un ingreso significativo a través de la venta de gas al viejo continente.

La dependencia energética de Europa

Desde la invasión de Rusia a Ucrania en marzo de 2014, la UE ha estado tratando de diversificar sus fuentes energéticas y, últimamente, también de disminuir su dependencia de Moscú. De hecho, el proyecto South Stream – constaba de una tubería similar destinada a transportar gas a través de Bulgaria sin pasar por Ucrania - fue cancelado en 2014 luego de diferencias entre Rusia y la Unión.

Según Eurostat, los datos de 2015 revelan que Noruega es el principal exportador de gas natural (29,9%) en la Unión Europea. Rusia representa el 16,7% de las exportaciones, mientras que Ucrania suministra el 15,0% de gas natural y Bielorrusia 12,27%. Dinamarca y los Países Bajos son los únicos exportadores netos. En cuanto al nivel de dependencia energética, en 18 Estados miembros se supera el 90%.

Sin embargo, hay una discrepancia sustancial entre los Estados miembros acerca de la dependencia del gas de Rusia. Países como Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia y República Checa están muy expuestos a las interrupciones en el suministro de gas. Por otra parte, Portugal, Suecia, Bélgica y Dinamarca tienen la capacidad de soportar esas interrupciones de Moscú.

Acuerdos en el extranjero

Sin embargo, la demanda europea de gas natural licuado (GNL) está aumentando a medida que la producción interna de gas cae. Las importaciones europeas de GNL crecieron un 16% en 2015 en comparación con el año anterior. En abril de 2016, Portugal fue el primer país europeo en recibir GNL desde EEUU.

No obstante, Jonathan Stern, del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford considera que “el suministro estadounidense de GNL a Europa puede tener un fuerte simbolismo geopolítico, pero su actual impacto en cuanto a volumen será insignificante hasta que circulen grandes cantidades en 2018-19. Las cargas probablemente vayan a mercados de mayor valor en América Latina y otros lugares ", dijo Stern en un correo electrónico a Bloomberg.

Relaciones diplomáticas

El acuerdo comercial del gasoducto mejoró repentinamente las relaciones diplomáticas entre Moscú y Ankara. Hace casi un año, en noviembre, Turquía derribó un avión de combate ruso cerca de la frontera con Siria, provocando tensión e incluso especulaciones sobre la reacción del Kremlin. Putin respondió con prohibiciones y sanciones económicas, que parcialmente fueron levantadas con el acuerdo.

Además, Turquía y Rusia difieren en gran medida, en términos de geopolítica, sobre la guerra siria. Rusia está apoyando a las fuerzas de Assad mientras que Turquía, por temor a la aparición de un estado kurdo cerca de su territorio, respalda a los rebeldes.

La crisis en Siria provocó consecuencias humanitarias drásticas y la ciudad de Alepo está en estado de sitio. Sin embargo, hay un punto de acuerdo entre los dos líderes: la ayuda humanitaria debe llegar a la ciudad sitiada. "Tenemos una posición común de que todo debe hacerse para entregar ayuda humanitaria a Alepo. El único problema es... garantizar la seguridad del suministro de esta ayuda", dijo Putin.