Gran Bretaña-Europa: Confesiones de un liberal-demócrata enfadado

Artículo publicado el 20 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 20 de Diciembre de 2011
Escriba “What Defines an English Person” (Qué define a un inglés) en Google ahora mismo y fíjese en el primer resultado. Así de impopulares somos en el resto del mundo, en particular después de que Reino Unido decidiera no unirse al nuevo tratado de la UE que regula el sistema financiero.
Europa ha partido en dos a uno monstruo de dos cabezas, “Clammeron”: el gobierno liderado por David Cameron y Nick Clegg desde 2010 se mantiene unido por los hilos de los imprevistos de la política.

Una mitad de Clammerones una lagartija de la política engendrada en la clase media británica para servir al partido conservador. Nombre real: David Cameron, que obtuvo matrícula en una de las asignaturas más difíciles de la Universidad de Oxford; la otra mitad de Clammeron es un hombre soso, el que más ha acercado al partido liberal-demócrata a la victoria desde los años veinte. Nombre real: Nick Clegg y habla seis idiomas europeos. Los dos son muy listos. Quizás.

Clammeron en Europa

La elecciones británicas de 2010 que crearon a Clammeron no dieron la mayoría a ninguno de los partidos. Esto no es nada raro para los europeos, pero para los británicos fue muy raro. En lugar de trabajar de forma temporal como amigos que se odian, los líderes de ambos partidos se hicieron uno el 12 de mayo, la primera coalición británica dirigida por conservadores con los (pro-europeos) liberal-demócratas desde la Segunda Guerra Mundial. El pequeño fue absorbido por el grande. Las políticas de los liberal-demócratas, como la educación universitaria gratuita y la reforma electoral, desaparecieron en la necesaria neblina de la austeridad. Al igual que su apoyo electoral, que ha caído del 23% al 10%, y que ha recogido el extraño líder laborista en la oposición, Ed Miliband, la persona con menos dotes como estadista que he visto nunca.

Dieciocho meses después, Clammeron fue a Europa y vetó un intento de salvar la economía del continente, yendo más allá de las dudas expresadas por Suecia, Dinamarca y los Países Bajos. “Es una aislacionista que necesita echar una meada” dice Ed Russell, profesor de inglés, cuando se refiere a la información de que durante las negociaciones de la cumbre europea Cameron bebió mucho café y no fue al aseo para concentrarse mejor. La campaña de Clammeron por la soberanía nacional era como la escena de la película La vida de Brian en la que uno quiere añadir el derecho de los hombres a quedarse embarazados en su lista de exigencias, dice la analista financiera Elise Katilova. Fue entonces cuando Nick Clegg finalmente comenzó a separarse con los aplausos tristes y cansados de aquellos que le votaron. El primer hilo al fin se ha roto, gritan los liberal-demócratas.

Dinamita Napoleón

Según la doctrina de responsabilidad colectiva, el gabinete británico tiene que ser uno y apoyar las políticas del gobierno Si no lo hace, el primer ministro tiene que entregar su habilidad para influenciar las políticas. Las débiles voces del gobierno a las que les gusta Europa están calladas. Estaban de acuerdo con la agresiva estrategia de negociación del primer ministro y la amenaza del veto si Francia seguía con su cruzada de restringir “el capitalismo anglosajón” (es decir, el liberalismo económico o libre mercado, fundamental en la identidad británica) e imponer un proteccionismo anticompetitivo e introvertido. Pero los pro-europeos británicos no anticiparon la inhabilidad de Cameron para negociar con esos condenados extranjeros. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, le hizo un Napoleón y ganó 26-1.

Cameron se siente más cómodo en su entorno de ingleses de mediana edad, como el presentador de Top Gear Jeremy Clarkson o la desprestigiada editora de News OfTthe World, Rebecca Wade (Rebecca Brooks). Al dejar las negociaciones de la UE, no tendrá que tratar más con esos extranjeros multilingües y astutos a los que no gusta. Además, evita el referéndum sobre Europa que había prometido pero que dividiría a su partido. ¿Sería el veto una buena idea si todo sale mal? El euro todavía puede desmoronarse. Cameron tiene a la opinión pública del Reino Unido de su lado. En una encuesta del periódico derechista The Times, el 52% apoya el veto y solo el 12 % se opone. Los poderosos y demagógicos periódicos propiedad de magnates maliciosos y reaccionarios venden su populismo con golpes de bandera imperialistas y una aislacionismo soberbio.

Levante la mano por Europa

Ese tipo de periodismo vago no es difícil con las élites eurócratas ensalzadas, engreídas e incompetentes. Antes de la crisis de la deuda soberana, los únicos que se preocupaban por alardearse públicamente contra Europa eran normalmente hombres de mediana edad de la zona rural vestidos en tweed y con halitosis. Soñaban que el futuro de Reino Unido era ser como Suiza pero con un foso alrededor. Los políticos pro-europeos son tratados injustamente y agredidos por los medios. Si no es un consentimiento tácito, el dominio de una narrativa hostil contra la UE genera apatía y neutralidad en el resto. Tiempos tristes.

Si perdiéramos nuestros privilegios, viajes sin visados, el mercado común, la marihuana holandesa, el sol español, no estaríamos tan contentos

Desde la adhesión a la UE en 1974, lo damos por sentado. Las políticas europeas nos aburren profundamente, como a todo el mundo. Si perdiéramos nuestros privilegios, viajes sin visados, el mercado común, la marihuana holandesa, el sol español, no estaríamos tan contentos. Eso incluye a los xenófobos a los que les gusta el vino francés, los coches alemanes, y los campos de golf portugueses más que a ningún otro. “Los euroescépticos se remontan a la época dorada de Lord Palmerston, cuando nos aislábamos del no democrático continente europeo y nos iba bien sin él”, dice Tim MacDonald, consultor de relaciones públicas, haciendo un resumen. “Eso es un mito que se creen esos imbéciles porque aprendieron historia del Boy´s Own Annuals (revista anual conservadora leída en los 60 y 70) en los sesenta”. Siempre hemos estado ligados de manera iextricable al resto de Europa. Esto nunca va a cambiar. Hubiese sido mejor mantener una relación funcional con el resto de la UE en los meses anteriores a estas charlas. Cameron no lo hizo porque es incompetente.

Fotos:  portada (cc) Boy's Own Annual cover 1929; textot 'Clammeron' (cc) The Prime Minister's Office/ Flickr/ video (cc) AFP/ youtube