¿Gran Bretaña, una nación cristiana?

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 24 de Mayo de 2016

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Los políticos de Gran Bretaña a menudo se muestran reacios a trasladar lo religioso a la esfera pública. A pesar de ello, es posible que cada tanto las creencias religiosas de los Jefes de gobierno británicos se conviertan en el centro de discusión pública.

Veintiocho años atrás, Margaret Thatcher causó revuelo al justificar su política de libre comercio mediante las enseñanzas del Cristianismo. Por su parte, Tony Blair reflexionó  sobre el papel el papel que jugó su fe cristiana en la decisión de invadir Irak en 2003. De igual modo, David Cameron suele enfatizar con sus comentarios la comunión entre Gran Bretaña y el Cristianismo.

¿Acaso Gran Bretaña es una nación cristiana? Es difícil responder esa pregunta con un simple “sí” o “no”. Es más, lo que hay que hacer es evaluar la presencia de esta religión en los distintos sectores de la sociedad. 

Una fe que languidese

El panorama religioso de Gran Bretaña ha sufrido grandes transformaciones. Lo que podría considerarse una sociedad homogénea y cristiana evolucionó hasta convertirse, más de un siglo después, en una sociedad con varias creencias (en especial en Hinduismo y la fe Musulmana) y secular.  Sin embargo, la influencia histórica del Cristianismo sigue viva en el siglo XXI.

Malcolm Brown, director de relaciones públicas de la Iglesia de Inglaterra, entiende esta influencia contínua como parte del legado perdurable de la religión: “Cuando una fe específica ha dominado por más de mil años, resulta inevitable que mucho de lo que la gente da por sentado se base en la visión del mundo que tiene esa religión”.

Pavan Dhaliwal, directora de asuntos públicos de la  Asociación Humanista Británica, señala una contradicción en alza entre las nociones de una Gran Bretaña cristiana y un declive cristiano a largo plazo. “El vínculo entre el cristianismo y la mayor parte del pueblo británico es simplemente un apego cultural”. Nuevas investigaciones indican que en Inglaterra y Gales el número de personas no creyentes es mayor que el de cristianos.

De hecho, Dhaliwal siente que el cristianismo juega un rol menor a la hora de moldear las creencias del pueblo británico: “Somos una sociedad pluralista, en gran parte no creyente, conformada por una amplia variedad de perspectivas. Afirmar permanentemente lo contrario lo único que hace es promover la enemistad y la división”.

Esta influencia limitada es aún menor en los jóvenes. Existen informes que indican que, en el grupo etario de entre 18 y 24 años, solo una de cada cuatro personas cree en Dios. Asimismo, el 41 % está de acuerdo en que la religión es una de las causas de los males del mundo, mientras que solo un 14 % dijo que era una fuerza en pro del bien. La concurrencia a la Iglesia Anglicana ha caído a sus niveles más bajos en la historia; los fieles más ancianos fallecen y las nuevas generaciones no  asisten a la iglesia.

Puede que la influencia cristiana se esté desvaneciendo, pero su presencia espiritual permanece. Según un informe de 2012 del think-tank (“laboratorio de ideas”) Theos y teniendo en cuenta, entre otros, a quienes no eran religiosos activamente, el 28% cree en la existencia de la vida después de la muerte, el 21 % en los ángeles, el 22 % en la rencarnación y el 44 % en el alma humana. Esto quiere decir que la falta de religión no significa una falta de espiritualidad.

Pilar de las leyes y valores británicos

Brown comparte el razonamiento de que las leyes y valores británicos derivan de la Biblia: “Ecos de las raíces cristianas de la ley continuarán por mucho tiempo moldeando las actitudes inglesas”. No obstante, a pesar de ser una de las iglesias más liberales en cuanto a principios, la Iglesia de Inglaterra ha luchado por mantenerse al día en cuanto a la mayoría de lo que acontece en la sociedad contemporánea. Se opuso al matrimonio igualitario, pese al amplio apoyo con el que cuenta esta política. La legislación del aborto, la adopción, la homosexualidad y el matrimonio… todas han cambiado a pesar de la oposición de esta institución.

“Si consideramos que los valores británicos son la democracia, el Estado de derecho, la libertad individual y el respeto y la tolerancia mutua hacia aquellos con creencias y fes distintas, podríamos discutir irrefutablemente que los pilares de estos valores no se encuentran en la religión”, agregó Dhaliwal. Ella siente que tales convenciones son el producto de la herencia y experiencia que tienen comparten los seres humanos.

El rol de la Iglesia en el siglo XXI

Dados los cambios culturales en Gran Bretaña, ¿cuál es el rol que debería jugar la Iglesia de Inglaterra en la sociedad contemporánea?

“A través de mis encuentros con otros líderes espirituales, la visión general es que las creencias prosperan más en los países que honran a la religión en sus estructuras políticas”, afirma Brown, “y no en una sociedad secular que trata a todas las religiones por igual…y en donde todas son irrelevantes por igual”. Por consiguiente, Brown siente que la Iglesia, en comparación con los políticos y los medios de comunicación, es la más apropiada para conducir el diálogo interreligioso y llegar hasta la comunidad islámica.

Ahora bien, la Asociación Humanista Británica no ve la posición privilegiada de la iglesia como una fuerza en pro del bien, sino que propone eliminar a los obispos (elegidos no por el pueblo sino por su prestigio y carrera) de la Cámara de los Lores. Dhaliwal se refiere a ellos como ”un claro ejemplo de discriminación, privilegio religioso y política antidemocrática”. Ella afirma que esto no tiene justificación en la sociedad de hoy en día ya que  “consolida una posición de privilegio para miembros específicos de una religión en particular”.

Dadas las condiciones de la diversidad de fes y comunidades no creyentes en Gran Bretaña, el que David Cameron haya dicho que esta nación es cristiana pone en un pedestal a la Iglesia anglicana al mismo tiempo que ignora otros aspectos diversos de la sociedad británica. La estructura social del país ha cambiado notablemente en el transcurso del siglo pasado, pero a pesar de ello lo que queda de la herencia cristiana se ha mantenido intacto. Como dijo una vez Rowan Williams, exarzobispo de Canterbury: Gran Bretaña continua bajo el influjo del cristianismo.