Grecia: los destinos cruzados de la juventud ante la crisis 

Artículo publicado el 28 de Junio de 2016
Artículo publicado el 28 de Junio de 2016

La juventud ateniense vive un desánimo sin precedentes. Los hay quienes se aferran a Europa como última esperanza, y quienes, la señalan como enemiga. Viaje de la mano de varios jóvenes que relatan su experiencia y lo que significa vivir en un ambiente difícil y lleno de incógnitas. Retrato de una generación. 

Tras la crisis económica que puso el país patas arriba, los griegos vuelven a conocer otra situación traumática. La crisis migratoria actual les coloca de nuevo en una situación extrema, tal vez comparable al asedio del Partenón en septiembre de 1687. La ciudad de Atenas, que por entonces estaba ocupada por los turcos, fue invadida por la República de Venecia. Con tan sólo un cañonazo, el Dux Francesco Morosini alcanzó el Partenón, que hasta aquel momento había permanecido intacto.

Obviamente, con respecto al siglo diecisiete, la situación es muy distinta, pero Grecia otra vez experimenta aquel sentimiento de abandono y desmoronamiento. Paradójicamente, las oportunidades que tienen muchos jóvenes griegos se cruzan con las de aquellos inmigrantes que desembarcan en el Pireo y en las islas griegas: pocos quieren quedarse, muchos quieren marcharse, pero permanecen estancados en la ciudad, a la espera de algún cambio. Unos esperan que las fronteras vuelvan a abrirse, y otros que se presenten nuevas oportunidades de trabajo.

Puede que la crisis económica ya no sea portada de los diarios, pero todavía está muy presente. Hoy, el Fondo Monetario Internacional (FMI) evidencia cómo la oposición inicial  europea a la reestructuración de la deuda griega en 2010, no le ha facilitado las cosas a Grecia: si en lugar de esperar dos años más, se hubiese procedido de forma inmediata, Atenas se habría salvado a unos costes muy inferiores de los que sigue pagando todavía. ¿Podrá Europa evitar los errores pasados, brindar esperanza a su población, y ofrecer un porvenir a sus jóvenes?

Kostantinos Kartelias. 34 años, fotógrafo de bodas

cafébabel: A día de hoy, ¿tiene Grecia motivos para quedarse en Europa?

Kostantinos: No, en absoluto. Somos el único país europeo con un gobierno de izquierda y la Unión Europea no nos quiere. Por eso siguen presionándonos. El próximo acuerdo que se va a firmar es verdaderamente desleal. Nos sentimos casi amenazados: o firmáis y pagáis, u os tendréis que marchar de la UE. Pero si pagáramos la deuda con dracmas [moneda griega anterior al euro], se incrementaría aún más. Al fin y al cabo es un desastre, y ser parte de Europa no está resultando tan beneficioso. Quieren dejarnos sin nada, nuestros aeropuertos, islas, puertos. Nos han vendido.

Cafébabel: O sea, que al ingresar en la Comunidad Europea, ¿Grecia cometió un error?

Kostantinos: Creo que la UE no es algo para todos. Al principio, se nos dio mucho dinero durante los diez primeros años para las infraestructuras y otras actividades, pero cuando tuvimos que devolverlo, nos percatamos de que ya no podíamos hacerlo porque había desaparecido. Estaba en las arcas de los políticos y se había gastado en los JJOO del 2004.

Cafébabel: Y ahora, ¿qué va a pasar?

Kostantinos: Nos están obligando a salir de Europa. No creo que el acuerdo concluido con la UE pueda funcionar, hay demasiados recortes y lo saben. Según mi opinión, tratan de decirnos: "Ya no os queremos en Europa", pero con semejantes sacrificios exigidos, hacen lo posible para que seamos nosotros quienes tomemos la decisión de dejar la UE.

Cafébabel: ¿Qué futuro hay para los jóvenes? 

Kostantinos: No tengo ni idea. Ni siquiera sé si existen oportunidades para ellos. Yo creo que dentro de 10 años habrá una comunidad distinta, incluso puede que cambien las fronteras, que traten de dividirnos entre norte y sur.

Cafébabel: ¿Por qué decidiste quedarte?

Kostantinos: Me quedo porque pese a todo esto, me gusta mucho vivir aquí. Si tienes un oficio que te permite vivir y ganarte la vida, este país es el lugar perfecto. Por suerte, mi trabajo va bien, a veces incluso voy al extranjero para hacer fotos de bodas, o sea que de momento tampoco puedo quejarme.

Cafébabel: ¿Cómo ves Atenas hoy?

Kostantinos: Vivir aquí resulta más económico. Han bajado los precios, estamos creando una comunidad de jóvenes en donde todo sale más barato, porque todos somos hijos de la crisis, y sabemos lo que supone vivir un período difícil como éste.

Danae. 26 años, estudiante y con trabajo

cafébabel: Si pudieras elegir, ¿dejarías la Unión europea?

Danae: Sí, creo que de momento no hay ninguna ventaja para Grecia. Sería mejor salir, en vista de lo que estamos pasando.

Cafébabel: Manifestarse, aunque fuera de forma dura, ¿sirvió de algo? 

Danae: Sí, porque de cualquier modo conseguimos resultados. Aún queda mucho por hacer, pero creo que si no hubiéramos salido a la calle, las cosas habrían empeorado.

cafébabel: ¿No crees que las cosas no cambiaron mucho tras las manifestaciones, que no tuvieron tanta influencia? 

Danae: No, al contrario, y sigo con fuerza para salir a la calle cuando sea necesario. Los jóvenes tenemos el derecho y el deber de cambiar nuestro país para que mejore, a pesar de Europa. Una Grecia distinta es posible, y nos toca a nosotros encargarnos de ello.

Cafébabel: Entonces, ¿no tienes pensado marcharte de Atenas?

Danae: No, aquí estoy bien, éste es mi país, el sitio en donde vivo, y no he planificado marcharme.

Aris. 26 años, estudiante de ingeniería, modelo y encargado de comunicación en una discoteca.

cafébabel: ¿Cómo ves la UE? Para ti, ¿Grecia hizo bien en quedarse tras la crisis?

Aris: Creo que el hecho de estar unidos en una misma comunidad ha sido positivo para todos los Europeos. Es algo que tiene sentido, sobretodo cuando echas las vista atrás en la historia. Cuando surge una crisis, o si se presenta un problema, es preciso cooperación, no división.

Cafébabel: ¿Has pensado en marcharte?

Arisd: Atenas es mi ciudad, y es aquí donde realizo mis estudios. Viajé mucho cuando trabajaba de modelo, y creo que Atenas es una de las capitales más bonitas. De cualquier modo, como los demás jóvenes, también pensé en marcharme: vivir y trabajar en el extranjero es un gran oportunidad para adquirir experiencia y conocer gente nueva. 

 Cafébabel: Si tuvieras que marcharte, ¿adónde te irías?

Aris: Me gustaría mucho Londres; de cualquier modo, también es una de las capitales europeas que más oportunidades ofrece.

Cafébabel: ¿Fue buena idea manifestarse? ¿Crees que sirvió para algo?

Aris: Las huelgas y las protestas eran ineluctables, en vista de lo que estaba sucediendo. La gente tenía todo el derecho de hacerlo, expresar su propio malestar, aunque el día a día no fuera fácil.

Giannis, Marita, Philippos, Narod. Estudiantes de arte dramático en la Universidad de Atenas

Cafébabel: ¿Fue positivo para Grecia ser parte de la Unión Europea?

Marita: Las diferencias dentro de la UE surgieron claramente con la crisis económica. La UE, tal y como se concibió, no funciona. Los griegos ya nos dimos cuenta de esto. No he visto un auténtico sentimiento de solidaridad: en una comunidad fuerte, cuando se conocen dificultades, los demás ayudan. Pero no sucedió así con nosotros. Sólo nos dijeron: "Sea como sea, debes llegar a ganar dinero, no me interesa cómo lo haces, pero tienes que conseguirlo". ¿Es ésa la solidaridad europea?

Philippos: Las infraestructuras, las carreteras, las universidades se construyeron en gran parte con dinero de la UE. Salir ahora de Europa, sería como retirar un órgano vital, y podría acarrear la muerte de Grecia. Hay muchos jóvenes que quisieran, como yo, irse a trabajar o estudiar en el extranjero. Si Grecia dejara la UE, nos enfrentaríamos a problemas de visados, o permisos de trabajo. Salir de Europa sería algo pésimo para nuestro futuro.

Cafébabel: ¿Crees que declararse en huelga sirvió para algo? 

Narod: Fuera como fuese, conviene recordar que manifestarse para defender nuestros derechos está siempre justificado. Lo que pasa es que en semejante situación, la gente tiene que ir a trabajar, ganarse la vida para poder alimentar a sus hijos y pagar las facturas. Por eso, declararse en huelga hoy en día no es fácil. Las huelgas funcionan si por otra parte hay un Gobierno que atiende, que mueve las cosas.

Marita: Lo malo es que a estas alturas el Gobierno griego no tiene ningún poder, y de hecho, las huelgas apenas consiguen hacer presión. No es nuestro Gobierno el que toma decisiones por nosotros, sino Europa. Es muy complicado manifestarse. Si decidimos, por ejemplo, protestar contra Alemania por el mal funcionamiento del metro, ¿qué efecto tendrá eso en Berlín? Ninguno. Lo que se proteste aquí, no interesa mucho en el extranjero. Debemos encontrar una forma para que nos oigan fuera de este país. 

Cafébabel: ¿Es posible emprender una mejor situación en el extranjero, y regresar con más recursos y perspectivas de futuro?

Philippos: Oigo a muchos griegos que dicen: "Me marcho al extranjero, busco otro trabajo". También añaden: "Estudio para formarme mejor y vuelvo a casa". Y lo que pasa realmente es que sabemos en nuestro interior que los que se marchan, probablemente no vuelvan. 

Giannis: Aquellos que tengan la posibilidad de marcharse, que lo intenten. Yo no tengo amigos en el extranjero, y de momento no tengo problemas económicos, y aún así, no se me quita la idea de marcharme. Sueño con cambiar de país para probar algo nuevo. Si sabes sobrellevar la soledad y el cambio, hazlo. Como actor, sueño con ir a Los Ángeles, y a veces se cumplen los sueños. En las clases de arte dramático, me he encontrado a muchas personas que han decidido quedarse en Atenas, para tratar de luchar en su ciudad. No creo que eligen bien o mal, depende del caracter de cada uno.

Narod: Tengo muchos amigos actores. Han decidido quedarse aquí, ya que marcharse es una situación bastante extrema. Los que se quedan pueden contar con el firme apoyo de su familia. Creo que la solidaridad, la ayuda y el mantenerse unidos son elementos fundamentales en la familia griega. Pese a los miles de problemas, a nadie se le abandona, y puede contar con los amigos y la familia. Si un joven decide quedarse en casa con su familia para ahorrar para su porvenir, no lo veo nada mal.

Marita: Los que se quedan como yo, también lo hacen por ayudar a su familia. Afortunadamente, aparte de estudiar, tenía un trabajo. Cuando tuve que ayudar a mis padres no lo dudé, por supuesto. Mi padre trabajó durante un tiempo sin cobrar nada, o sea que eché una mano para pagar las facturas, y me siento orgullosa por haberme quedado.

Cafébabel: ¿Cómo viviste el periodo de la crisis?

Marita: Mis padres siempre fueron actores de teatro, y nunca tuvimos dinero de sobra. Está claro que la crisis no ayudó, pero como ya sabíamos lo que eran las dificultades, no nos impactó tan fuerte: siempre supimos arreglárnoslas. Creo que otras familias, que nunca habían sufrido una pérdida de empleo, se vieron más afectadas. Ahora ellas también conocen lo que nosotros vivimos. Al fin y al cabo, yo sigo viviendo del mismo modo.

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Foto, texto y entrevistas realizadas por Giacomo Cosua.

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Este artículo forma parte de nuestra serie de reportajes EUtoo un proyecto que busca contar la desilusión de los jóvenes europeos, financiado por la Comisión Europea.