Grecia: segundo país del mundo en implantación de placas solares

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2010
En una nación que aparenta carecer de “conciencia verde”, sorprende comprobar que el noventa y nueve por ciento de construcciones particulares hacen uso de la energía solar para generar agua caliente sanitaria, en baños, cocina y electrodomésticos.

Por número de habitantes, Grecia es el segundo país del mundo en dicha utilización, precedida muy de cerca por Chipre, donde tan saludable hábito alcanza el 100%. La Unión Europea pidió en 2000 a sus Estados miembro que, para 2010 obtuvieran el 12% de la producción de electricidad a partir de fuentes renovables: Grecia ha sobrepasado ya el 15%. Más de 320 días de sol al año al servicio de la ciencia y el ahorro energético.

Una apuesta muy temprana

Antes de que la UE tomara medidas fiscales en el asunto, la iniciativa privada helena se adelantó a lo que hoy es ley en materia de instalaciones de placas solares en propiedades de nueva construcción. En los años 80, las empresas pioneras en el sector, como Sole S.A., decidieron aunar fuerzas y asociarse para promover esta incipiente conciencia ecológica, atreviéndose incluso a ser los productores de su propio spot publicitario. Vangelis Lamaris, director de marketing en Sole, explica que hace 20 años sólo existían dos canales de televisión, ventaja que aprovechó la asociación de las compañías implicadas para dar a conocer su nuevo producto a través de un anuncio de cincuenta segundos que apareció durante seis meses consecutivos. “El éxito fue tal, que hoy en día es rarísimo ver casa sin placa”, subraya Lamaris.

1835677.jpg A diferencia de España o Italia, latitudes cuya ley urbanística recoge la existencia obligatoria de placas solares para generar agua térmica con importantes subvenciones para ello, en Grecia, el Estado no interviene en absoluto en esta faceta de la energía solar, y tal proliferación ha provocado un sensible abaratamiento de instalación y funcionamiento. Vangelis Lamaris asegura que en una familia de cuatro miembros la inversión como máximo supone unos 1.000 euros, amortizados según varias estimaciones, en cuatro años. El pueblo de Pefki es un claro ejemplo de esta anticipación griega. Periférico a Atenas, en 1989 se dotó a varias viviendas sociales de esta “equipación solar”; hoy se conoce la zona como shine floor.

Electricidad a velocidad burocrática

En energía solar fotovoltaica, sin embargo, la burocracia retrasa su avance. Aquí sí invierte el gobierno para el asentamiento de esta innovadora manera de crear electricidad. Aplicado en grandes superficies, el programa heleno contempla programa heleno contempla la financiación del 40 por ciento de los proyectos de estas características, a razón de 40 céntimos de euro por cada kWh generado (kilovatio por hora).

A pesar del empeño, fuentes del Ministerio de Medio Ambiente heleno han afirmado a Conectamed que hay solicitudes amontonadas en los pasillos de su edificio debido a la falta de formación técnica para el peritaje y estudio de los distintos casos que se presentan. “En ocasiones, expiran los permisos y hay que volver a empezar”, aclara el funcionario contactado a estos efectos.

Coincide con esta apreciación Kóstas Tigás, representante de CRES ó ΠΆΜΕ (Center for Renewable Energy Sources and Saving), quien con cierto reparo, acusa a la mala administración del país de malgastar los fondos recibidos por Europa y el propio gobierno griego. En 2010, se ha destinado un billón de euros para la estimulación del uso de energías renovables y “más de la mitad, se queda en el tintero, lo que explica nuestra deficiencia técnica a la hora de poner en marcha los recursos de los que goza este país, como son el sol y el viento”. “La supervivencia de los políticos no depende aquí del programa verde que desarrollen, como ocurre en el norte de Europa, por lo que aún no se castiga electoralmente tal despilfarro”.

Próxima estación: aire acondicionado

En la actualidad, la gran apuesta tecnológica es la obtención de aire acondicionado y refrigeración a través de energía solar (illiakós klimatismós). Hasta la llegada de la crisis económica, la Unión Europea subvencionaba el 50 por ciento de este tipo de instalaciones, pero hoy, como reconoce un técnico de la empresa Sole S.A., “donde trabajaban 26 operarios, ahora lo hacen 4”, pues la demanda ha bajado a más de la mitad respecto a dos años atrás.

Por lo que pudo comprobar esta revista, es cierto que la empresa Sole S. A. fue la precursora en este paso de gigantes de la explotación del sol mediterráneo. Hace ya doce años, se arriesgó colocando una superficie de 1.500 metros cuadrados para abastecer aire acondicionado y electricidad a un fábrica de perfumes, ubicada a 50 kilómetros de la capital griega; hecho que, después de todo este tiempo, agradecen los propietarios de dicha factoría. El coste entonces fue de 240.000 euros más otros 2.200 mensuales por mantenimiento, gastos que, según las cuentas de los químicos del lugar “salen”, puesto que ahorran 600 kWh al año, el 15% del total de energía que necesitan.

Hasta la fecha, el desembolso que supone la instalación de aire fresco con este sistema no compensa al particular para su uso doméstico ya que, para una superficie de 200 metros cuadrados, dicha implantación superaría los 20.000 euros. Ante la creciente demanda presente en Creta, Budapest, Ankara y España, entre otros muchos países, donde, de momento, son grandes empresas e instituciones las requieren tal servicio, Lamaris asegura que estas peticiones son “un punto fuerte” en las exportaciones de Grecia y ayudarán a abaratar precios aún desorbitados. Por lo tanto, se puede inducir que, conforme se despierte el interés en el particular, el cual aún no encuentra recompensa en tal dispendio, el gobierno, hoy “congelado” por la crisis, también lo hará y colaborará en el uso del Illiakós Klimatismós.

Clara Fajardo Trigueros