Guerra de Gaza: entre Israel y Europa, el muro de la incomprensión

Artículo publicado el 22 de Enero de 2009
Artículo publicado el 22 de Enero de 2009
Desde Jerusalén a Sderot, los israelíes se quejan de la postura pro palestina de la opinión pública europea junto a gravísimos actos antisemita. Y advierten: “Con Hamas no se puede dialogar”

En el Israel de estos días los (escasos) visitantes pueden admirar el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén y descubrir la barrera de protección construida por Sharon en 2005 con el objetivo de impedir la entrada a los Kamikazes. Sin embargo, también se puede percibir otra separación: aquella entre la opinión pública europea y la israelí sobre la operación ‘Plomo Endurecido’, lanzada el pasado 28 de diciembre para bloquear, de nuevo, el lanzamiento de proyectiles desde el muro de Gaza. “Incluso el día después del alto al fuego unilateral proclamado por el Primer Ministro Ehud Olmert (18 de enero), The Independent habla de invasión israelí”, acusa un alto responsable del Ministerio de Exteriores. Además “leo El País todos los días y no entiendo por qué se dice que nuestra capital es Tel Aviv, cuando todos saben que es Jerusalén (desde 1967)”, un militante del partido de izquierda Me’eretz, que prefiere no revelar su nombre.  

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“¿Hamas? No quiere el diálogo, solo la aniquilación de Israel”

AF¿Las raíces del malestar? La podemos encontrar aquí en Sderot. Esta ciudad del sur de Israel, junto a Ashkelon, Beer’Sheva y otros asentamientos israelíes de alrededor, ha sido tocada por 9.000 misiles desde 2001. Demasiados para una opinión que apoya en un 78% la operación contra la organización terrorista Hamas, que se ha hecho con el control del lanzamiento de proyectiles. Un Hamas que tomó el control en la Banda de Gaza ganando las elecciones de enero de 2006, en las que obtuvo 74 de los 132 diputados posibles, y que eliminó a la oposición por la fuerza. “Si se le pregunta a los israelíes por dónde sale el sol por la mañana, dudo que se pueda obtener el mismo porcentaje de acuerdo”, bromea Gidi Grinstain, experto en estrategias y a cargo del conocido think tank Reut Institute. Pero, ¿por qué no negociar con Hamas como sugieren los algunos líderes europeos como el italiano Massimo d’Alema?"

“La mayoría de musulmanes son gente pragmática y moderada. El islamismo radical, sin embargo (representado por Hamas, pero también por otros grupos como Al Qaeda o Hezbollah en el Líbano) amenazan al mundo, no solo a Israel”, explica Avi Melamed, un experto en política israelí. La razón que convierte a estos grupos en radicales es que creen tener una verdad única y no negociable. Están motivados por una ideología con un único objetivo, establecer un califato mundial, bajo la voluntad de Dios, de Alá. La palabra paz, en este contexto, no tiene ninguna pertinencia”.

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Europa, ¿antisemitismo de partida?

“Es horrible ir a la cama cada noche sabiendo que te despertarás al menos tres veces durante la noche”, dice Ariel, una chica de 26 años que ha estudiado en Sderot tres años. En la macabra muestra preparada en la comisaría de policía local nos explican que “el lanzamiento de proyectiles se ha triplicado desde que, en 2005, el entonces Primer Ministro Sharon impuso la dolorosa retirada de los colonos de Gaza. ¿Qué dirían si sobre París lloviesen millones misiles en pocos años?”, argumenta Ariel. “¿Por qué Europa reacciona así?” 

Ariel se refiere a la ausencia de apoyo de la mayor parte de los países europeos a la operación: solo la presidencia de la UE checa, durante las primeras horas de la operación, habló de “guerra defensiva”.

Esto no es todo, el 14 de enero un eslogan durante una manifestación anti-israelita en Ámsterdam creó polémica: “Hamas, Hamas, los judíos a las cámaras de gas”. También en Roma, unos días antes, el presidente de una pequeña asociación de comerciantes había invitado a boicotear los negocios de propietarios judíos (considerados los habitantes más antiguos de la Ciudad Eterna).

AFDesde un bar de moda de Tel Aviv, donde la vida continua frenética, hasta la ciudad masacrada de Sderot, pasando por la mágica Jerusalén, la pregunta me nace espontánea: ¿Por qué los israelíes necesitan tanto de la aprobación internacional cuando la percepción de la propia diplomacia parece despreocuparse y jactarse de las críticas? “La respuesta es simple”, explica Grinstein: “Israel es una isla en un inmenso mar de hostilidad. Nuestra madre patria es Europa, América y Asia, por ello, cualquier legitimación a nivel internacional y público es fundamental para nuestra seguridad y bienestar. Por supuesto, respecto al mundo árabe, es importante mantener este tipo de postura”, explica Ariel, estudiante de Ciencias Políticas. Y añade: “No olvidéis la Historia”.

¿Y si Israel demostrase un cambio profundo a propósito de los acontecimientos, ya reconocidos por la gran mayoría de la opinión pública y después por los dirigentes políticos de un Estado palestino? Ariel responde: “Ya lo hacemos. Y si América nos escucha, Europa permanece sorda. Hay como un maldito muro entre nosotros”.