Guerra de sexos: ¿señora o señorita?

Artículo publicado el 27 de Abril de 2014
Artículo publicado el 27 de Abril de 2014

¿Madame? ¿Mademoiselle? ¿Señora? ¿Señorita? La mayoría de los idiomas europeos tiene distintas formas de referirse a las mujeres, pero estos saludos no son en absoluto neutrales. Están llenos de implicaciones de relaciones de poder, edad y estado civil y sirven para definir la dinámica de la interacción. Por eso muchos países se están deshaciendo de ellos. 

Hora del al­muer­zo en París, yo es­ta­ba en­gu­llen­do el ape­ri­ti­vo como si el pri­mer plato fuese a lle­gar en cual­quier mo­men­to y mi amiga me ponía al día sobre su úl­ti­mo hito: ser dueña de un apar­ta­men­to. Mien­tras le es­cu­cha­ba, emo­cio­na­da por ella, no pude evi­tar in­te­rrum­pir­la y co­men­tar que ne­ce­si­ta­ba salsa pi­can­te.

"Ya lo pido yo", me dijo. Sé ha­blar fran­cés, pero ya sa­be­mos que los ca­ma­re­ros atien­den antes a sus con­ciu­da­da­nos que a una es­ta­dou­ni­den­se que no hace más que pedir todo tipo de sal­sas du­ran­te la co­mi­da.

"Voilà, ma­da­me".

Mi amiga se calló.

"¿Qué pasa?".

"Me ha lla­ma­do 'se­ño­ra'".

"¿Y qué más da?".

"¿Tan vieja pa­rez­co?".

"Para nada. De todas for­mas, a mí siem­pre me lla­man se­ño­ra".

Des­pués de este pe­que­ño in­ci­den­te y sin­tien­do cu­rio­si­dad por la opi­nión de mi amiga sobre tí­tu­los y es­ta­tus como mujer, me sor­pren­dió des­cu­brir que está a favor de que tanto hom­bres como mu­je­res sean sa­lu­da­dos de la misma forma, ade­más de prohi­bir la pa­la­bra se­ño­ri­ta.

Es, como poco, con­tra­dic­to­rio.

"Pensé que lo que te había ofen­di­do era que no te hu­bie­se lla­ma­do se­ño­ri­ta".

Pero no puedo cul­par­la.

Hay mu­chas mu­je­res que no quie­ren ser ca­te­go­ri­za­das como ca­sa­das o sol­te­ras, pero a la vez, el tér­mino "se­ño­ri­ta" exis­te, así que las nor­mas so­cia­les han pro­gra­ma­do a los fran­ce­ses para re­fe­rir­se a las mu­je­res jó­ve­nes como ma­de­moi­se­lle y a las ma­yo­res (o de apa­rien­cia mayor) como ma­da­me. Aun­que el ex Pri­mer Mi­nis­tro François Fi­llon prohi­bió el uso de ma­de­moi­se­lle en los for­mu­la­rios del go­bierno a prin­ci­pios de 2012, el tér­mino sigue es­tan­do muy pre­sen­te en la es­fe­ra cul­tu­ral, y sin ol­vi­dar­nos del ám­bi­to pri­va­do, como se­gu­ros, fac­tu­ras de te­lé­fono y sus­crip­cio­nes a re­vis­tas. Hoy en día, una mujer mayor sin ca­sar­se, lla­ma­da viei­lle fille o sol­te­ro­na, puede lla­mar­se ma­da­me, o al menos en cier­ta me­di­da.

En Ale­ma­nia, la pa­la­bra frau­lien se prohi­bió en los 70 y ya en los 80 era tabú usar­la. En mi país y en la ma­yo­ría de paí­ses de habla in­gle­sa las mu­je­res tie­nen la op­ción de ser Ms (estén ca­sa­das o no), lo que nos per­mi­te es­co­ger un tér­mino que no nos eti­que­ta. Tam­bién están madam o ma’m, que son ex­pre­sio­nes an­ti­cua­das o que in­di­can un gran res­pe­to. El Par­la­men­to Eu­ro­peo prohi­bió tanto Miss como Mrs ci­tan­do el se­xis­mo como razón y apoyó la crea­ción de un len­gua­je más "neu­tral".

Hablé con un pu­ña­do de hom­bres y mu­je­res para en­ten­der mejor cómo se sien­ten los fran­ce­ses con este cam­bio. Sus opi­nio­nes es­ta­ban di­vi­di­das.

Al­gu­nas mu­je­res creen que ma­de­moi­se­lle es una forma de en­can­di­lar a chi­cas jó­ve­nes y una mujer de vein­ti­mu­chos años no de­be­ría verse li­mi­ta­da al campo de la se­duc­ción, aun­que no quie­ra que nadie sepa su edad o es­ta­do civil. Mi amiga, mos­quea­da por­que le hu­bie­sen lla­ma­do ma­da­me, cree que las leyes pro­vo­ca­rán mu­chos cam­bios so­cia­les pero que a ma­de­moi­se­lle aún le queda tiem­po hasta des­a­pa­re­cer. A mu­chos de los hom­bres con los que hablé no se les pa­sa­ba por la ca­be­za lla­mar se­ño­ra a una mujer joven. Al­gu­nos de ellos que­rían saber por qué no pue­den tener un tí­tu­lo equi­va­len­te a se­ño­ri­ta por­que no se sien­ten pre­pa­ra­dos para ser "señor". Los tér­mi­nos fran­ce­ses da­moi­seau y mon­da­moi­seau son ex­pre­sio­nes ar­cai­cas para hom­bres jó­ve­nes y sol­te­ros, pero nunca fue­ron ofi­cia­les. Aun así, "jeune homme" (hom­bre joven) se usa en su lugar.

Pero Fran­cia no es el único país en el que a las mu­je­res jó­ve­nes aún se les llama por un tí­tu­lo tra­di­cio­nal. Los ita­lia­nos usan sig­no­ri­na y en Es­pa­ña te­ne­mos se­ño­ri­ta, equi­va­len­tes al ma­de­moi­se­lle fran­cés, que se uti­li­zan como for­mas de ha­la­gar o para cuan­do no exis­te una es­tre­cha re­la­ción entre los in­ter­lo­cu­to­res.

Esto me lleva a dos con­clu­sio­nes: o en paí­ses como Fran­cia y Es­pa­ña son muy li­go­nes o tra­di­cio­na­les en su forma de ser, o quizá una mez­cla de los dos. ¿Quizá esto cam­bie pron­to?