Guía ABC del serbio: Cómo aprenderlo a partir del croata, montenegrino y bosnio

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2011
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2011
Para conmemorar el día europeo de las lenguas el 26 de septiembre, cafebabel.com intenta aprender serbio. El pequeño cohete nos lleva al planeta del alfabeto cirílico y al planeta del alfabeto latino, antes de acelerar y llegar al planeta de la historia del léxico y lanzarse al vecino de al lado, el espacio.

Primero lo primero: esta lengua es una historia de dos alfabetos: lo que parece una B en latín es una V en cirílico. Del mismo modo, lo que parece una H en latín es en realidad una N en cirílico. Una “P” se pronuncia “Rruh” y una Y se pronuncia  “Ooh”. Un símbolo cirílico que parece una araña egipcia se puede reconocer como una rana. La maestra nativa de Serbia les dice al público, en su mayoría francés: lo lógico es que una rana dige “ jabba”, así que podéis recordar que esta letra Ж es una  “Je”.

Aprender serbio en estos 90 minutos de muestra, gracias a la parisina Europe and Orient House (Casa Europea y Oriental) para  “la semana de las culturas extranjeras”, nos ofrece fragmentos de la misma frase en croata – buenas noches es Dobro veče en serbio, pero Dobra večer en croata-. Entonces, ¿cómo puede un extranjero medir las sutilezas eslavas en esta familia de lenguas que solían ser una, que llamamos serbo-croatas y que en algunos colegios se llaman dolorososamente BCMS (Bosnio, croata, montenegrino y serbio). Dejando de lado la variedad de acentos y de vocabulario, en pocas palabras, esto implica que los principios del bosnio, croata, montenegrino y serbio comparten un dialecto, el Shtokavian. Si oyes a alguien de este dialecto hablando Ekavian ( “oriental”), que significa que el acento tónico en algunas palabras se pone en la vocal “e”, sabrás que son serbios. Puedes reconocer a un bosnio, montenegrino o croata por el dialecto Jekavian (“occidental”) que comparten, que significa que añaden una vocal extra “ye” a las palabras.

Desde la guerra de 1990 en la Antigua República Socialista Federal de Yugoslavia y la consiguiente independencia de las antiguas repúblicas, cada lengua se ha ido distanciando de la otra de una manera distinta. Los bosnios usan palabras orientales poco utilizadas para incluir en su vocabulario, que a menudo son de origen turco o árabe ( gracias a la influencia del Imperio Otomano). Los montenegrinos han introducido una letra extra en el alfabeto para añadir a la S y Š que existen; es Ś (“sha”) con un acento de tipo francés encima, como también una Ź(“zeh”). Mientras los croatas se han ocupado de crear nuevos neologismos en la lengua, los serbios se han ceñido a su identidad cirílica, llevando el uso del alfabeto más lejos que incluso el latín, cosa que resulta evidente viendo los artículos y libros impresos del país. Esos artículos o revistas croatas que no siguen esta tendencia estarían más relacionados con un enfoque más democrático y político.

 La “Guía corta para” pasa a un nivel superior con una cuestión que es algo borrosa para mí: ¿Y qué hay con los macedonios ? Me zambullo a partir de este momento y me permito decir en voz alta mi creencia: el serbo-croata debe ser hablado también en la más balcana Macedonia sin acceso al mar que, a diferencia del país compatriota de la ex-Yugoslavia Eslovenia, está “lejos” y por lo tanto sé que tiene su propia lengua dentro de la familia. De hecho, los macedonios tienen una lengua propia, más cercana a la lengua búlgara. Pero eso es otro tema, para otro pie en otra boca.

Agradecimientos a Natasa Dzigurski-Dubajic, presidenta del atelier of Slavic languages and culture (taller de lenguas y cultura eslavas), asociación con sede en París.

Ilustración: © Henning Studte