Habitantes de Bruselas, ¡no tengáis miedo!

Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2015
Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2015

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Una oda a Bruselas, que le dedica con toda su alma esta periodista que ha hecho de la capital belga su ciudad de adopción y que aprovecha para lanzar un mensaje a todos los bruselenses: ¡No tengáis miedo y seguid disfrutando de vuestra ciudad!

He pasado un tercio de mi vida en Bruselas y no precisamente porque me lo hayan impuesto, sino todo lo contrario. Cada año que pasa, más segura estoy de haber encontrado aquí mi verdadera identidad: la de bruselense...

Desde mi llegada al "país llano" que cantara Brel, sentí la acogida de todos sus ciudadanos. Me sedujo su mezcla de culturas, la coexistencia de distintas religiones y procedencias, sus historias del norte y del sur que aún hoy están interconectadas, la magia de la amistad, así como las ganas de aprender y de descubrir cosas nuevas.

Me encanta Bruselas. Es una ciudad llena de ventajas y que no tiene los inconvenientes de otras grandes ciudades como Londres o París. A toda esa gente amante de las etiquetas: que si es una ciudad burocrática, que si es aburrida ..., le diría que seguro que no ha tenido ocasión de disfrutar de ella, porque aquí hay para todos los gustos: artistas, fotógrafos, músicos, técnicos, científicos. Cualquiera que llegue encuentra su sitio y es que, venir a Bruselas es como venir al centro de Europa.

El bruselense, o "zinneke" como yo, os dará la bienvenida con una buena cerveza, sin olvidar el cucurucho de patatas fritas para acompañarla. De hecho, Bruselas es un poco como la salsa de las patatas: samurai, andaluza, ketchup o mayonesa. Hay para todos los gustos y colores, y eso a la gente le encanta. 

De Evere a Schaerbeek, del estadio Rey Balduino a la sala "l'Ancienne Belgique"... Vaya donde vaya, siempre me he sentido bien y acogida sin ningún remilgo, y es que aquí no se juzga a nadie.

Los belgas, como muchos europeos, tienen esa "alegría de vivir", esas ganas de disfrutar de la vida, de divertirse, de bromear, de bailar y ¿cómo no? ...¡de salir a tomar unas cervezas!

...Y de ir a dar una vuelta por el Parque de la Cambre, en pleno centro de la ciudad, para descubrir una nueva perspectiva, visitar los Museos de Magritte o el Bozar, ir al mercadillo del barrio des Marolles y ¿por qué no? soñar con el lujo a las puertas del Toison d'or...

Hacer la compra en bici, bajar por la calle de l'escalier para darse de morros con el Manneken-pis, Tintín y sus amigos antes de llegar a la plaza más bonita del mundo...

 Elegí Bruselas para que fuera mi ciudad, tanto en invierno como en verano, porque aquí todo el mundo encuentra su sitio y su oportunidad, de día o de noche. Siempre, y en cualquier parte me han demostrado hospitalidad, en la Plaza de Saint-Gilles o en Les Halles Saint-Géry. El bar es lo de menos. Total ...¡aquí siempre se puede elegir entre más de 300 marcas de cerveza!

¡Qué recuerdos! Bruselas, mi ciudad, mi adorada Bruselas que hoy llora, no olvides nunca que los bruselenses de verdad seguirán queriéndote como siempre, deseosos como nunca de reir y de disfrutar de la vida. Bruselas, nuestra ciudad, ...¡nuestra Bruselas!