¿Hacia dónde vira la izquierda en Europa?

Artículo publicado el 21 de Enero de 2013
Artículo publicado el 21 de Enero de 2013
En un momento en el que la crisis financiera parece nunca acabar, la izquierda europea tiene el destino en su manos. Y con ello se entiende tanto la izquierda más poderosa —la socialdemócrata— como la más antagónica —la izquierda radical—.
A continuación, un repaso a las principales formaciones políticas progresitas de la Unión Europea, apremiadas por la eficacia política y las malas caras de sus conciudadanos.

En la Unión Europea, la izquierda está en el poder en 9 países: está presente en las coaliciones de Finlandia, Grecia, Irlanda y los Países Bajos, y las dirige en Austria, Bélgica, Dinamarca y Rumanía. Por último, en Francia, el Partido Socialista dirige el Gobierno. En el Parlamento Europeo (PE), con 190 diputados, la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (abreviada como S&D) es el segundo grupo más grande del hemiciclo. Mejor aún, en virtud del acuerdo entre estos y el Partido Popular Europeo (PPE) que permite la reconducción de José ManuelDurãoBarroso en la cabeza de la Comisión, la presidencia entre los años 2009 y 2014 del PE ha sido planificada a partes iguales, de ahí que el socialista Martin Schulz siguiese al conservador Jerzy Buzek en 2012.

La primavera de 2012 trajo la victoria de François Hollande.

Podríamos pensar que, con la crisis del modelo liberal, la socialdemocracia tiene un futuro brillante. Sin embargo, el porvenir es menos optimista si se mira de más cerca. En todas partes, la abstención electoral y las encuestas de opinión expresan una impopularidad de las políticas de austeridad, provengan de derechas o de izquierdas. En Francia, gracias al dúo Copé-Fillon, se habla menos de los problemas del presidente Hollande. Tras el fiasco de la cumbre de Bruselas sobre el presupuesto europeo, la partida del Estado francés también sufrió un varapalo en el Senado galo el pasado mes de noviembre por culpa de la alianza tácita: el rechazo de los senadores de derecha y la abstención de los senadores comunistas.

¿Cómo reaccionar eficazmente contra la crisis económica y la angustia que engendra? Arnaud Montebourg, el ministro de Industria francés, es uno de los bichos raros que han tomado la medida del desafío. Su propuesta de nacionalizar temporalmente la sede de Arcelor Mittal en Florange, en la región de Lorena, tiene el mérito de implantar los términos para el debate. Este anuncio tenía pocas posibilidades de éxito, por lo que ha recordado que puede ser una verdadera política de izquierdas: la del Estado ya no más del bienestar, pero garante del empleo. El problema es que ahora Montebourg lo ha negado todo e incluso explicó en una entrevista al periódico Libération cómo estuvo a punto de dejar el Gobierno.

Líder de los socialistas alemanes.

De todos modos, Francia por sí sola no podrá llevar una política de izquierdas. Si se intenta, esto debería realizarse a nivel europeo. La disputa entre Berlín y París sobre la política económica, que ya existía entre Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, ha aumentado. El crecimiento, de acuerdo, pero ¿en qué área? Todas las economías europeas están en recesión, Alemania con ellas, pero ¿qué debería hacer el SPD si quisiera llegar al poder en 2013? ¿Podría mantener un discurso de izquierdas creíble defendiendo a la vez el modelo capitalista del Rin que, año tras año, mantiene la paz social en Europa? En Francia, en Alemania, en todas otras partes, ¿los partidos socialdemócratas podrán manejar la izquierda radical si la crisis continúa? No hay que olvidar que la izquierda en el poder también tiene un problema de imagen.

Europa es parte del mundo y la izquierda lo sabe. Por lo tanto, a nivel global, los partidos socialdemócratas están organizados en la Internacional Socialista. Esta incluye 104 partidos en 90 países como miembros de pleno derecho. El 30 de agosto del pasado año, el 34º congreso eligió a Yorgos Papandréu —el único candidato presentado— como presidente. El ex primer ministro griego, sin embargo, ha llevado a su partido en Grecia un nivel de impopularidad sin precedentes: con solo el 13%, el PASOK es el tercer grupo en el país detrás la izquierda radical (SYRIZA). Grecia es un caso especial: dos familias políticas que han llevado la cuña de la democracia a la altura del nepotismo. Y no es un caso único. Ahora bien, los pueblos de Europa siguen confiando en los políticos responsables. No habrá un salvador supremo, pero, si la izquierda es de sentido común, se puede cosechar los beneficios del apoyo popular esperando los del regreso del crecimiento.

Imágenes: portada, (cc) benmciver/Flickr; texto, (cc) fabien-ecochard/Flickr y (cc) vorderstrasse/Flickr.