¿Hacia la primera mayoría política en Estrasburgo?

Artículo publicado el 15 de Junio de 2009
Artículo publicado el 15 de Junio de 2009
Los europeos ya han votado. ¿Y ahora qué? Pöttering ha convocado el nombramiento del nuevo presidente de la Comisión para el 15 de julio, según las reglas del Tratado de Niza. A la espera de Lisboa y de un Parlamento que pudiera oponerse a estas prácticas, a algunos les gustaría ver una cámara al estilo Westminster en Estrasburgo

Sin embargo, la Unión Europea no es una democracia normal, y se da la circunstancia de que el presidente saliente del Parlamento, Hans-Gert Pöttering, ha hecho todo lo posible para cerciorarse de que el nombramiento del presidente de la nueva Comisión Europea se efectúe mucho antes de la expiración del mandato de la comisión Barroso, prevista para el 31 de octubre.

A Barroso le gusta Niza

Según el calendario propuesto por el presidente Pöttering el pasado 19 de marzo, el nuevo Parlamento debería aprobar el nombramiento del nuevo presidente de la Comisión en el transcurso de su primera sesión plenaria, que tendrá lugar el próximo 15 de julio en Estrasburgo. Según este programa, la consulta a los grupos políticos debería, por lo tanto, tener lugar antes de la cumbre europea del 18 a 19 de junio, es decir, cuando el nuevo Parlamento no estará aún legalmente constituido, en una fase en la que habrá diputados elegidos pero todavía no proclamados, y en un momento en que (al menos formalmente) el Parlamento y los grupos políticos anteriores aún estarán ‘en el cargo’.

Esta aceleración del calendario permitirá a los gobiernos utilizar las reglas establecidas en el Tratado de Niza para la designación del presidente de la Comisión. Si se hubiera esperado al nuevo referéndum irlandés (que se efectuará en el transcurso de noviembre), con la probable entrada en vigor del Tratado de Lisboa, el Parlamento habría tenido mayores poderes sobre el proceso de nombramiento del nuevo presidente de la Comisión. El Tratado de Lisboa indica claramente que el Consejo Europeo debe tener en cuenta los resultados de las elecciones europeas al proponer su candidato a la presidencia de la Comisión al Parlamento que lo elige. Por el contrario, una Comisión bautizada según los modos de Niza se convertirá al rito de Lisboa sin ningún paso parlamentario adicional.

El nuevo Parlamento podría significar el final de la gran coalición entre socialistas y conservadores

Pero, el nuevo Parlamento podría significar el final de la gran coalición entre socialistas y conservadores, incluso antes de las elecciones alemana el 27 de septiembre. Graham Watson, el líder del grupo liberal, acaba de proponer una alianza política de “centro-derecha”. A partir de ahora, los socialistas europeos podrían empezar un trabajo de oposición. Sería la primera vez que esto ocurriera en Estrasburgo.

Pero el nuevo Parlamento aún puede salvarse y oponerse a esta operación, pidiendo que se muestre respeto a unas reglas simples y a unos procedimientos ya escritos y de rango constitucional. El Parlamento debe pedir respeto al calendario marcado por los tratados. Dando vida, al menos, a una discusión de verdad entre la mayoría y la oposición. Nuestros nuevos eurodiputados pueden optar, ya desde su primera reunión, por parecerse un poco más a un auténtico Parlamento y un poco menos a la máquina burocrática que describen los enemigos de Europa.