Hanif Kureishi: “el verdadero peligro” no es el sexo, sino “el enamoramiento”

Artículo publicado el 3 de Abril de 2012
Artículo publicado el 3 de Abril de 2012
“Me cae bien la gente rica y la gente pobre, así como la gente rara. Es la gente normal y corriente la que me pone de los nervios”, resume en el festival de literatura Fabula, en Eslovenia, de esta primavera el dramaturgo y guionista inglés, quien se aventura a “insultar” al público en sus primeros segundos sobre el escenario.

El festival de literatura Fabula se está convirtiendo poco a poco en una tradición en el espacio literario esloveno. En 2012, abrió sus puertas del 27 de febrero al 10 de marzo a autores nacionales e internacionales de todo el mundo por novena vez consecutiva. La exquisitez literaria que Liubliana ha tenido el privilegio de alojar este año es un debate público con Hanif Kureishi. “Estoy muy contento de estar aquí”, comienza el mundialmente conocido autor y guionista. “Estoy contento de verles a todos. Parece que ha venido toda la población eslovena aquí esta noche”. Con esta broma se refería a la modesta población del país, que es de 2 millones. La sala entera se ríe mientras ve a un hombre totalmente a gusto consigo mismo. Sin embargo, descubrimos que no siempre fue así. Es precisamente esto  lo que llevó a Kureishi a escribir en primer lugar.

Mundos de expresión y censura

Encontramos al reconocido escritor y guionista en el festival de literatura Fabula, en EsloveniaDe madre inglesa y padre pakistaní, al vivir en Bromley, al sureste de Londres, Kureishi pronto vio lo que se sentía al ser diferente en un mundo monocromático. “Crecer en un barrio periférico era muy aburrido” recuerda el escritor, que aún vive en Londres con su esposa e hijos. “Era un sitio apagado. Se daban palizas a los inmigrantes, entre los que se encontraba mi padre. Aprendí mucho. Sentí cómo se destrozaba mi identidad. Si te ven como un inmigrante, te ven como una víctima. Tu cabeza se hace un lío”. Escribir ayudó al escritor de 57 años a despejar el caos. “Tenía que pensar sobre esto, así que empecé a escribir. Empecé a pensar: “¿de dónde vengo realmente?”, y así empecé a escribir un libro”. El tema principal del festival Fabula 2012 es la literatura comprometida con la sociedad. Además, el autor también comparte alguna opinión sobre la literatura olvidada, cuyo centro reside en el conocido ejemplo de la fetua declarada contra su colega, el escritor británico Salman Rushdie, por su cuarta novela, Los Versos Satánicos (1988). Por lo que cuenta, la situación no parece estar mejorando. “Una sobrina mía da clases de literatura poscolonial en la Universidad de Karachi. Fue a una librería buscando una copia de Hijos de la medianoche (1981) y el encargado de la tienda dijo: “¿Por qué no lees a P.G. Wodehose, como todo el mundo?” Si yo vendiera un libro de Rushdie en mi tienda, me la habrían quemado de inmediato. Esto me hace pensar que los libros son peligrosos. Hay cosas que aún no se pueden decir, que la gente no quiere oír. Esto es lo que la literatura hace posible”.

Fetua o cazador del deseo

El libro de Kureishi El álbum negro (1996) despertó controversias similares. Se vio como una respuesta directa a la fetua de Rushdie. “El álbum negro no era blasfemo”, asegura Kureishi. “No era sobre el Corán, era sobre el diálogo. Era sobre Los Versos Satánicos. Yo no tenía miedo. No se me ocurrió a mí. Pensé que era importante escribir sobre esto”. ¿Es también importante escribir sobre la sociedad en la que vivimos? “La mayoría de los escritores golpean el zeitgeist definitivo en el momento perfecto si tienen suerte”, admite. “Pero no lo pueden hacer de nuevo. No sabes que lo estás consiguiendo, simplemente estás ahí. Está todo dentro de ti, tú eres el zeitgeist. Después lo plasmas en palabras para otras personas”.

“El deseo es el motor de la existencia. La gente está más viva cuando está asustada o cuando desea algo”

Kureishi basa su escritura, que se ha publicado en 36 idiomas, en deseos. “Comienzas una historia cuando dos personas se conocen, cuando hay algo entre ellas. El deseo es el motor de la existencia. La gente está más viva cuando está asustada o cuando desea algo. Es entonces cuando está en todo su esplendor y cuando más la deseas. No por el sexo, que es fácil de conseguir. Cuando deseas a alguien porque te gusta, te sientes muy incómodo, dependes de él. Sin embargo, por lo menos a la hora de escribir, tenemos una buena historia. Es el comienzo de la historia de todos”.

Buscar buenas historias es también lo que mantiene a Hanif lidiando con temas más bien poco convencionales. Entre los fetiches y el sadomasoquismo, nada parece ser tabú para él. “Tenía interés por lo que ocurre cuando satisfaces tus deseos. El sexo no es lo suficientemente arriesgado. El verdadero peligro reside en el enamoramiento. El sexo perpetuo es fácil. Lo complicado es tener una relación con esa persona, lo que es mucho peor y mucho más doloroso. El sexo pasa a carecer de sentido y valor mientras que el amor, como puede ser el enamorarse de verdad, puede cambiarte la vida. Si alguien con un amor compartimentado se acuesta con 20 personas un sábado noche –sexo seguro, por supuesto– entonces, en cierto sentido, no está arriesgando nada”. Desde luego, Liubliana se enamoró de Kureishi esa noche.

Fotos: portada, ©cortesía de la editorial Anagrama; texto: © cortesía de la página oficial de Hanif Kureishi.