Hatto Fischer, escritor en Grecia: “El espíritu griego es mucho más racional”

Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2011
Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2011
El filósofo nacido en Bavaria y cofundador de la ONG Poiein Kai Prattein (“crear y hacer”), nacida en Atenas en 2003, explica por qué los europeos pensaron que los griegos estaban locos y cómo podemos aprender de su actual tragedia fiscal.

Una suave brisa de verano sopla en la terraza, los rayos de sol bailan a través del follaje verde claro y el dulce café griego emana continuamente de la máquina de café. En Nice n Easy, uno de los tantos cafés griegos orgánicos, es fácil olvidar que tan sólo dos semanas atrás reinaba un estado de emergencia en Grecia. “La auténtica pregunta que plantearon las protestas de la Plaza Syntagma es si los partidos políticos y los sindicatos permiten a la gente tener voz,” comenta Hatto Fischer, de 66 años. “Levantar la voz política de uno también significa formar a la opinión pública y establecer una agenda concreta para uno mismo”. Fischer cree que esto es – una agenda para un cambio no sólo político sino también social – lo que Grecia necesita de manera urgente. Sería más simple menospreciar las protestas sólo como una respuesta a la crisis financiera y al déficit del estado griego.

La sociedad griega y la esfera pública

Hatto Fischer pinta el retrato de una sociedad que fue destruida a través de una guerra civil y una espantosa junta militar y que ha estado intentando ser una sociedad democrática moderna desde 1974. Las rupturas que se llevaron a cabo en la sociedad griega en ese momento continúan definiendo las perspectivas extremas que determinan las maneras en las que se negocian la corrupción y la desigualdad social. Hatto Fischer ha pasado un largo tiempo en Canadá, donde obtuvo el Grado en Economía y Política en Ottawa, antes de terminar un máster en London School of Economics y un PHD (Doctorado en investigación) en filosofía política en Berlín, antes de estar una temporada en Italia y, posteriormente, en Bruselas. Desde 1988 se ha entretenido con las peculiaridades de un país bastante distinto al de sus vecinos europeos. Después de haber viajado alrededor de Europa durante mucho tiempo como asesor para el Comité de Cultura de la UE, en 1998 hizo de Atenas su segunda casa y ahora trabaja, sobre todo, como escritor y coordinador de los proyectos europeos de cultura europeos.

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Según Fischer, a Grecia le falta un ámbito público. Ésta es una de las importantes razones por las que los sucesos que rodean a la crisis del déficit financiero y del Estado ocurrieron de la manera que lo hicieron.  Aunque, ¿ cómo puede ser verdad esto en una tierra en la que Platón inventó el diálogo filosófico y extendió el debate en público hasta una forma de arte con los Peripatéticos? “Claro que la antigua filosofía griega continúa teniendo cierta influencia,” comenta él. “Pero la Grecia antigua fue también democrática: supieron cómo limitar el poder de los ricos y los fuertes. Por otro lado, vivimos en una época en la que a los ricos se les conceden deducciones en los impuestos. Por tanto, no podemos afirmar que haya ninguna similitud entre nuestra sociedad y la antigua democracia griega”. Para Fischer, esto no es más que otra prueba de que los políticos griegos ya no son capaces de encontrar el equilibrio perfecto.

Lo que también asusta sobre este tema, según Fischer, es lo mal que salió la UE en el asunto que fue tachado en los tabloides como “la crisis griega”. Por encima de todo, las reacciones del contingente de la UE apuntan a una integración europea que no ha resultado exitosa. Europa continúa estando atrapada con “ideas de estereotipos nacionales” y utiliza a los griegos como chivo expiatorio. “Si estuviéramos todos en el mismo barco, habríamos dejado de etiquetar las cosas como 'típico alemán'  o 'típico griego' ”

“La élite de la élite”

“Diría que el espíritu griego es mucho más racional e intelectual que el de otros países”

Sin embargo, los griegos, explica Hatto, no sólo están hartos de los alemanes sino también de toda la UE, que se está convirtiendo cada vez más en “la élite de la élite”,  como reveló el ministro de asuntos exteriores alemán Joschka Fischer: “El euro anda por ahí desde hace ya un tiempo pero seguimos hablando de 'las deudas de Grecia' ”. Sin embargo, ¡son deudas europeas! Si no nos damos cuenta de eso, nunca seremos capaces de resolver esta crisis. “El poeta griego Yiannis Ritsos dijo una vez que la gente tiene que vivir su propia locura para ser libre. Tal vez esta sea la mejor definición de libertad en Grecia: existe una mayor tolerancia para esta locura de otros aquí”. Por eso, explica, otros europeos a menudo pensaron que los griegos estaban locos. “Diría que el espíritu griego es mucho más racional e intelectual que el de otros países. Claro que esto debe compensarse”. Las percepciones sensoriales son una posible solución a ello, cree Fischer. “Adoro la manera en la que se enfocan los sentidos en Grecia, sin que en ningún momento se desconecte el intelecto. La curiosidad es importante aquí y por ello no necesitan crear problemas, para tener así una excusa para pensar, a diferencia de nosotros, los otros europeos”.

“Necesitamos encontrar una solución para salir juntos de la crisis. Esto no puede ser como el Titanic, donde los botes salvavidas salvaron a unos pero dejaron a otros morir”

Con los problemas que abundan, encontrar una excusa para empezar a pensar es bastante difícil para los griegos en este momento. Una de las principales cuestiones que tiene que ser tratada en los próximos meses es, sin duda, “la contabilidad creativa”, cree Fischer. Para recuperar la confianza de otros países así como la confianza de los mismos griegos, se necesita reactivar, sobre todo, el sentido común abierto y sin trabas. “Necesitamos encontrar una solución para salir juntos de la crisis. Esto no puede ser como el Titanic, donde los botes salvavidas salvaron a unos pero dejaron a otros morir”. La probabilidad de superar la crisis puede parecer ínfima en este momento, pero Hatto insiste en que no tiene sentido enfrentarse al futuro con miedo. Sentarse con una buena taza de café griego y observar los rayos de sol parece posible en este momento. Todavía podemos tener la esperanza de que en otoño los manifestantes, bien descansados y recuperados después de las largas vacaciones, se sienten con los políticos y los representantes de la UE para devolver al barco griego a su curso.

Fotos: ©Benedicte Salzes/ benedictesalzes.com