¿Hay espacio para más gente a bordo?

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2003
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2003

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La población europea se está volviendo cada vez más canosa y grisácea, aunque si se abrieran las fronteras a los inmigrantes de Europa del Este se podría recuperar algo de color. En la Europa 25, el 5,2% de la población será extranjera, con mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas, norte de África y Turquía. Por lo tanto, ¿es que el barco está completo o hay espacio para más gente a bordo?

Los números no mienten

La expectativa de vida continúa en alza mientras que la tasa de fertilidad permanece a la baja: los europeos viven más tiempo pero tienen muy pocos niños que los reemplacen en el futuro. La tasa de fertilidad es ahora menor de 1.4 y se prevé que continuará en declive durante, al menos, otros diez años. En algunos países, como España, Italia o Grecia, la tasa de fertilidad ha caído entre 1.1 y 1.3. Las mujeres posponen su maternidad en favor de desarrollar su profesión y se debaten entre tener un niño o dos, en vez de tres. Mientras tanto, el promedio de edad de la población sigue creciendo. En menos de 15 años, la cantidad de europeos de entre 20 y 29 años caerá alrededor de un 20%; el número de personas entre 50 y 64 años se incrementará en un 25%, y el de gente de 80 y más crecerá en un 50%. Para el 2015 un tercio de las personas en edad de trabajar rondará los 50 años y más.

Si los factores domésticos han fallado para lograr un crecimiento de la población, la inmigración puede ayudar a que levante cabeza. Aunque los países europeos no se ven a sí mismos como una tierra de inmigración, los datos indican lo contrario: Alemania alberga un 8,9% de población inmigratoria, Francia, 8%, Austria 6,6%, Gran Bretaña, 4,1%, Holanda 4% y Bélgica, 1,3%. Y éstas son sólo las estadísticas oficiales: si tomáramos en cuenta la inmigración ilegal, las cifras indudablemente serían mucho mayores.

Costes y Beneficios

De acuerdo con el informe sobre protección social del Eurostat 2003, el gasto en pensiones en la Unión Europea representó el 12,5% del PIB en 2000. ¿Puede el aumento de la inmigración en Europa ayudar al estímulo de la economía mediante la reposición de mano de obra? La mayoría de los inmigrantes suelen estar en edad activa, lo que significa que ellos consumen menos servicios provistos por el Estado, tales como salud y educación, y encima pagan más impuestos. Sin embargo, como ha publicado recientemente el periódico panárabe Al Hayat, no siempre ése es el caso. En los grupos inmigratorios se incluyen, además de jóvenes inmigrantes, personas mayores y mujeres embarazadas, es decir, personas que requieren protección social cuando arriban a otros países. Y las reunificaciones familiares, en muchos casos, significan un gasto público mayor, por ejemplo, en educación.

Se abre el telón El turno del Este

Con la ampliación de la Unión Europea, han comenzado las predicciones sobre las pérdidas y ganancias que conllevará, también con relación a la migración. Desgraciadamente, la situación demográfica en la nueva Europa es similar a la del viejo Oeste con caídas abruptas de tasas de nacimiento y el crecimiento de la población de mayor edad. El último informe de la OCDE sobre migración revela que desde inicios de la década de los 90, ha habido un descenso extremadamente rápido de la tasa de nacimiento en los países de Europa del Este, con tasas de fertilidad corrientes por debajo de 1.5. Por lo tanto, la migración desde los nuevos estados miembros probablemente no resolverá la situación. Además, ellos mismos temen las consecuencias de la emigración. El Consorcio para la Integración Europea predice que el 0,1% de la población actual se trasladará desde el Este al Oeste en el marco del libre movimiento de personas (teniendo en cuenta un periodo de transición de 7 años) y que podrá incrementarse en los próximos 30 años, alcanzando 1,1% de la población europea.

Los efectos de la migración dentro de la UE podrán disminuir tras la afluencia de personas de terceros países y su repartición será en cuotas. En lo que refiere a Europa del Este, investigadores del Centro para la Reforma Europea pronostican una mayor inmigración desde los países más pobres en la nueva frontera europea del Este. Por lo tanto, los futuros estados miembros podrán convertirse en países que atraerán inmigración desde países como Ucrania, Bielorrusia, Rusia y Turquía, en donde los grupos étnicos todavía representan una parte considerable de la población de Europa del Este.

Política Vs Opinión Pública

La historia y tradiciones europeas son muy diferentes en relación con las americanas. Los pueblos europeos no creen en el ideal americano de crisol de razas o aún peor, en una sociedad pensada como una ensalada. Como ha comentado recientemente el Financial Times, Europa aún ve a la inmigración como un problema más que como una oportunidad. Esta actitud se ha reflejado en las últimas elecciones legislativas en todo Europa en las que han triunfado los partidos de ultra-derecha. El domingo pasado, justamente, Suiza aunque no forme parte de la UE-, fue testigo de la victoria del partido Unión de Centro Democrática (UDC) en las elecciones legislativas y las estadísticas muestran que el francés Le Pen podría obtener buenos resultados en las elecciones regionales próximas.

Los líderes políticos europeos necesitan explicar a sus votantes que la inmigración es a largo plazo interesante. Nadie nos ha preguntado nunca si nosotros los queremos (a los inmigrantes africanos) aquí, dijo un historiador sobre la inmigración en Francia. Muchos europeos no quieren que sus sociedades cambien la forma de implicar a la inmigración y sus votos para los candidatos anti-inmigración intentan decir a sus políticos precisamente eso.

No todo lo que brilla es oro

El Informe sobre la Situación Social 2002, publicado anualmente por la Comisión Europea, mantiene, sin embargo, que la inmigración sólo puede compensar los efectos de una población envejecida en Europa y que no puede resolver los problemas del mercado laboral en la UE. Esto muestra que aún doblando las tasas de inmigración y, simultáneamente, doblando las tasas de fertilidad, no harán una contribución significativa para asegurar la sostenibilidad del mercado laboral y del sistema de pensiones en el año 2050.

Como ha remarcado Anna Diamantopoulou : La inmigración ayudará a llenar algunos agujeros de nuestro mercado laboral, pero esto no tendrá impacto en nuestra política básica de empleo: nosotros aún necesitamos una reforma radical, enfocada a incrementar las tasas de participación de mujeres y mayores, si tenemos que lograr un mercado laboral y un sistema de pensiones sostenibles.

Asimismo, el grupo de investigadores del Banco Alemán (Deutsche Bank) publicaron en agosto pasado un informe diciendo que aun si el flujo migratorio aumentase y los países industriales compitieran por capital humano en el futuro, los problemas de cara al sistema de seguridad no podrían resolverse sólo a través de la migración. Algunos dicen que esto debe ser el fin del sistema de estados benefactores en Europa que dará lugar a políticas más duras, con jornadas laborales más largas y mayores requisitos para poder acceder al retiro, e incluso quizás, hasta provocará un cambio en las políticas familiares, con padres y abuelos viviendo en la misma casa, aliviando así los gastos de la gente mayor.

Mientras las tasas de fertilidad europeas se estancan, las de los países en desarrollo se incrementan. Algunos analistas creen que las familias migratorias en Europa podrán aumentar la tasa de fertilidad. Sin embargo, una vez que los inmigrantes se asientan, tienden a adoptar los parámetros de fertilidad de los países a los que se han trasladado. Éste es el motivo por el cual las políticas sobre reformas en la edad de retiro, el sistema de pensiones, medidas para estimular la movilidad de trabajadores dentro de la UE, y la mejora de productividad necesitan ser prioritarias en la agenda de la UE, pero tanto como la política común de inmigración.