Hay que favorecer sanciones inteligentes y específicas para cada caso concreto

Artículo publicado el 14 de Febrero de 2005
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Artículo publicado el 14 de Febrero de 2005

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En una entrevista con John Brian Rose, miembro de la Secretaría General del Parlamento europeo para política exterior, Café Babel se introduce en el mundo de las sanciones europeas.

¿Qué razones conducen a la Unión Europea a tomar sanciones contra otros Estados?

Desde 1995, los derechos humanos han sido incluidos sistemáticamente como "un elemento esencial" de los acuerdos externos de la Unión Europea. Todo los tratados de comercio y desarrollo incluyen ahora una cláusula de derechos humanos que da a la Unión Europea el derecho último de suspender total o parcialmente, un acuerdo si la otra parte no cumple con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Por ejemplo, el artículo 96 del acuerdo de Cotonou estipula que "Si una parte considera que la otra parte ha fallado en el cumplimiento de una obligación que se deriva del respeto de los derechos humanos, los principios democráticos y la autoridad de la ley (…), medidas apropiadas pueden ser tomadas".

La cláusula de derechos humanos en sí misma no establece cómo deberían ser aplicadas dichas sanciones, ni como la Unión Europea debería actuar, pero "las medidas apropiadas" pueden incluir desde ligeras restricciones (reduciendo los recursos destinados a la cooperación cultural y técnica) hasta medidas de mayor calibre (el aplazamiento o la suspensión de contratos bilaterales o nuevos proyectos, embargos comerciales o la suspensión de toda la cooperación). Por ejemplo, desde 1997 todos los acuerdos de cooperación han sido congelados con Bielorrusia debido a la falta de respeto de principios democráticos básicos.

Lamentablemente, el Parlamento Europeo no forma parte del proceso decisorio para establecer sanciones y sólo es informado cuando la decisión ha sido tomada por la Comisión y los Estados miembro en el Consejo Europeo. La reciente decisión de la Comisión para reanudar la cooperación con Sudán e impulsar la ejecución del nuevo acuerdo de paz fue recibida con frialdad por varios europarlamentarios que no están contentos con la situación en Darfur, pues el conflicto no ha sido resuelto por completo.

¿Consigue la Unión Europea dar la imagen de un frente unificado imponiendo sanciones contra terceros países? ¿Cuál es la filosofía existente detrás de estas acciones?

La filosofía europea debe impulsar un método de sanciones más positivo a través del diálogo con aquellos gobiernos que incumplen sus compromisos canalizando la ayuda a través de ONG en vez de suspender totalmente cualquier acuerdo. Diversos intercambios de ofertas para defender los derechos humanos ofrecen un modo más realista de alcanzar los objetivos estipulados en la cláusula de derechos humanos más allá del uso de criterios más rígidos como la suspensión de acuerdos. Sin embargo, en algunos casos ni la diplomacia ni la asistencia financiera y técnica conducen a ninguna parte y, por tanto, las sanciones tienen que jugar un rol central, como en los casos de Zimbabwe o Birmania.

Para conseguir mayor unidad dentro de la Unión Europea, el enfoque post-colonial y clientelar de algunos Estados miembro no debería interferir ni influir en la decisión final sobre si hay que adoptar sanciones o no contra un país. No hay que ser muy específico acerca de los países de la UE que tienen fuertes lazos con antiguas colonias, por ejemplo, en varias regiones de África. Por tanto, los países que no disfrutan de estas "conexiones especiales" con Estados miembro de la UE pueden ver cómo se les impone sanciones de un modo mucho más rápido.

¿qué eficacia tienen las sanciones?

La cláusula de los derechos humanos ha sido invocada en varios ocasiones desde 1996 como base para consultas, suspensión de ayuda u otras medidas (por ejemplo en Níger, Guinea Bissau, Sierra Leona, Togo, Camerún, Haití, Comores, Costa de Marfil, Fiji, Liberia y Zimbabwe). Se ha demostrado su eficacia en un determinado número de casos como Níger o Birmania donde "medidas restrictivas", incluyendo el refuerzo de la ya existente prohibición de visados y la congelación de los activos financieros del gobierno mantenidos en el extranjero. Esto ha producido algunos avances positivos y ha conducido a la apertura del régimen, al menos durante un cierto período de tiempo. Una condición importante para la adopción de sanciones consiste en que deben ser específicas y apoyar una serie de medidas para avanzar en el respeto de los derechos humanos de un modo positivo.

Para evitar los efectos negativos de sanciones económicas contra la población civil ya de por sí vulnerable, así como los daños colaterales sobre terceros países, es importante favorecer sanciones "inteligentes" y específicas para cada caso concreto. Tales medidas incluyen sanciones financieras, embargos de armas, prohibiciones para viajar y las sanciones diplomáticas que también han resultado ser eficaces en un gran número de ocasiones.

¿Es la política de Unión Europea coherente con las relaciones comerciales y de negocios con los países que no respetan los derechos humanos como Irán o China? ¿No deberíamos aislar a dichos los gobiernos y apoyar a la sociedad civil local (ONG, movimientos de derechos humanos, etc.)?

Desde luego, pero desafortunadamente la unanimidad es la regla general que se aplica en el proceso decisorio en los temas de asuntos exteriores (en el caso de la aplicación de sanciones, se requiere mayoría cualificada). Por tanto, suele prevalecer el mínimo común denominador y esto no favorece la toma de decisiones que requieren de mucha valentía. La exclusión del Parlamento Europeo también tiende a favorecer un acercamiento más próximo a los "imperativos de Estado" y a los objetivos comerciales y de negocio que a una verdadera defensa de los derechos humanos. Hay todavía esperanzas de que la futura Constitución de Unión Europea refuerce el compromiso de la Unión Europea en el respeto y defensa de los derechos humanos en sus políticas interna y externa.