“Hay que hacer valer los derechos de los homosexuales en la práctica”

Artículo publicado el 10 de Enero de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 10 de Enero de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Asociaciones como ILGA quieren que la legislación europea de lucha contra las discriminaciones se vea en otros ámbitos además del empleo. ¿Cómo hacerlo? Entrevista.

Christine Loudes está a cargo del departamento de investigación de ILGA-Europe, donde se encarga en especial de la evaluación de la legislación europea en materia de lucha contra las discriminaciones. Hoy nos presenta los objetivos y las vías de acción de ILGA-Europe, e insiste en el reparto de competencias entre Estados y UE en materia de lucha contra las discrimaciones por razón de género.

Café Babel: ¿Qué es ILGA-Europe?

Christine Loudes: Es la rama europea de la International Lesbian and Gay Association. Desde 1996, ILGA-Europe desarrolla su programa y trabaja con el consejo de Europa, la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) y la Unión Europea (UE). ILGA-Europe cuenta con más de 200 miembros en 40 Estados europeos y lucha contra las discriminaciones basadas en la orientación sexual y el género y por los derechos de las personas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). En el marco de la UE trabajamos para que la legislación contra las discrimanciones se extienda más allá del ámbito del empleo.

¿Qué resultados ha obtenido ILGA-Europe y cuáles son los grandes objetivos para el futuro?

El artículo 13 del Tratado de Amsterdam (1997) es uno de nuestros mayores logros: era la primera vez que se mencionaba la orientación sexual como base de las políticas de lucha contra las discriminaciones. Fue decisivo, puesto que desde entonces la Unión se interesa por la cuestión de las personas LGBT. También hemos hecho mucho lobbying para que la directiva-marco sobre el empleo fuera adoptada en 2000 y luego aplicada en los Estados, no sin dificultades, a partir de diciembre de 2003.

El reconocimiento de los derechos de los LGBT como derechos humanos y no como derechos “aparte” y la mejora de la visibilidad, basada en los derechos del Hombre y no únicamente en la lucha contra las discriminaciones, de las cuestiones LGBT, forman parte de las batallas que quedan por librar.

¿Cuáles son sus actividades y combates actuales?

En este momento estamos trabajando mucho en la igualdad y la lucha contra la discriminación. La legislación europea se limita al empleo: intentamos extender esta legislación al acceso a los servicios, la sanidad, la vivienda…, ámbitos que esconden numerosas discriminaciones. Trabajamos mucho también en la integración social para que la igualdad y los derechos sean reconocidos a nivel europeo. La Constitución Europea convierte a estos derechos en un valor central, pero intentamos hacerlos valer en la práctica tratando de obtener de las instituciones una igualdad real, en los hechos y no únicamente en las leyes.

Trabajamos asímismo en gran medida en el desarrollo de los derechos humanos en general y en particular en el derecho de familia, en el reconocimiento de la familia diversa y el derecho a la protección contra la violencia homófoba o tránsfoba. La inmigración también nos preocupa, en la medida que numerosas personas LGBT son solicitantes de asilo. Por último, damos nuestro apoyo a las personas LGBT que acuden ante la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas (CJCE) o la Corte Europea de los Derechos Humanos (CEDH).

¿Los niveles nacional y comunitario son, pues, complementarios? ¿Quiénes son los buenos y los malos alumnos de la clase europea en materia de trato de personas LGBT?

Es difícil de explicar. Hay Estados donde hay mucha violencia; otros donde las discriminaciones son más bien de tipo administrativo. Podríamos pensar que tanto Bélgica como los Países Bajos siguen un muy buen curso en este sentido, ya que han reconocido el matrimonio homosexual. Pero en Bélgica este matrimonio no incluye la adopción.

Además, algunas decisiones proceden del nivel nacional y otras del europeo. Por ejemplo, si hablamos del derecho de familia, hay que actuar a todos los niveles: en general se trata de un ámbito que es materia exclusiva de los Estados, pero la Unión Europea legisla, por ejemplo, en materia de libertad de circulación. Si cogemos el caso de una pareja homosexual legítima compuesta por un alemán y un americano, que vive en alemania, y cuyo miembro europeo se va a trabajar a Austria, nos encontramos con que este estado no reconoce la pareja y no deja entrar a su compañero, extra-comunitario, en el territorio nacional. Lo mismo para los niños criados por una pareja de lesbianas: si la madre biológica no puede entrar en el país, tampoco pueden hacerlo los hijos. El impacto de la libre circulación a nivel de las relaciones familiares es, pues, muy fuerte y ello plantea problemas por ejemplo en Italia, donde el reconocimiento de las parejas gays y lesbianas es difícil. Si la UE no tiene competencia sobre el matrimonio o la pareja de hecho, cuando existe este matrimonio o esta pareja de hecho debe haber rconocimiento por parte de los otros Estados miembro para permitir la libre circulación de personas en la UE.

Así pues, ¿su acción es sobretodo de orden jurídico?

También es política. Para el caso Buttiglione, por ejemplo (propuesto como comisario, tuvo que renunciar debido a su defensa de unas posiciones cuanto menos conservadoras sobre la familia y los homosexuales), hemos trabajado mucho con el Parlamento (europeo) contraargumentando el discurso del Comisario-designado y demostrando que intentó oponerse a la Carta de Derechos Fundamentales, o también sugiriendo a los diputados el objeto de las preguntas a plantear (a los candidatos-Comisarios en el momento de las audiciones en el Parlamento europeo). Sus ideas religiosas no nos suponen ningún problema; entre nuestros miembros se encuentran católicos, musulmanes y judíos. Pero no era aceptable que su moral religiosa pudiera influenciar sus eleciones políticas.

Para concluir, ¿hay una “visión LGBT” de Europa y del proyecto europeo?

Eventos como el Europride, donde se encuentran todas las personas LGBT de Europa, demuestran que existen similitudes dentro de la cultura LGBT y eso está muy bien. Bastaría sólo con que esas diferencias no impidieran existir a las personas LGBT. Para eso luchamos.