Helsinki: El futuro está en el negocio

Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2013
Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2013

Después del lento declive de Nokia, Finlandia produce cada vez más jóvenes emprendedores que hacen de todo salvo ahorrar en una ambición: hacer de Helsinki el centro mundial de las startups. Buceo en el Artic Valley, dónde el poder de creación está a punto de seducir a toda la sociedad, en un desafío forzosamente grande.

Con una taza en la mano, Pauliina se mueve alrededor de los colores de la Design Factory de la Universidad de Alto. Con una señal de la mano saluda a los que trabajan con sus macbook, con una gran sonrisa lo hace para el pequeño equipo que prepara el desayuno para las familias. Al tiempo que ultima los detalles con los operarios de la universidad para dar a este antiguo edificio industrial, situado al sur del campus de Espoo, a algunos kilómetros de Helsinki, el aire de un laboratorio de futuro. Sobre 4 niveles se levanta un taller, oficinas, cocina, un centro de conferencias, una biblioteca...Todo bien diluido entre un bonito diseño. Y es aquí, entre sofás y muebles de Ikea, donde una centena de jóvenes trabajan para transformar en profundidad la economía finlandesa.

"Los emprendedores son estrellas del rock"

Por lo tanto, Pauliina lo confiesa, "jamás tuve verdaderamente una gran cultura emprendedora". Ni pensó un día poner un pie en el mundo de la empresa. Esta joven chica de 28 años soñaba con ser maestra de secundaria con el fin de disfrutar de una vida en el confort de la Educación nacional, bendecida por la sociedad finlandesa. Pero de repente cambió, un bello día Pauliina tuvo una idea y decidió hacer cualquier cosa. Durante 2 años dirigió un programa que permitía generar accesorios para ordenadores gracias a una impresora 3D para la empresa Tinkercad. "Eso prácticamente cambió mi vida", con la mirada perdida en el las nubes de su café. 

Con su camisa de cuadros, sus pequeñas Vans y su pelo liso, Pauliina es algo parecido a un símbolo de una generación de jóvenes finlandeses que vuelan lejos. "En Finlandia, tenemos una cierta cultura de pesimismo que impide a los jóvenes ser emprendedores. Pero la mentalidad ha cambiado. Y los emprendedores son considerados como estrellas del rock", añade. Con más ganas de electrificar a los jóvenes. Hoy, el adolescente finlandés sueña con Supercell y Rovio - que editan los juegos para móviles como Clash of Titans y Angry Birds - cuando se trata de pensar en el futuro. Como Pauliina, hay más estudiantes dispuestos a dejar sus estudios para dar un salto en la vida. 

Startup Sauna o no será

Por otra parte, frente a la Design Factory, otro antiguo hangar aparece como el refugio de los Zuckerberg del mañana. Construido sobre 4000 metros cuadrados de espacio de co-working, la asociación no lucrativa Startup Sauna, se propone acompañar a los aspirantes a emprendedores. Junto al café y al wifi gratuito, la organización ofrece formación, becas, programas de aprendizaje para preparar a los estudiantes en los asuntos del mercado, y también, ofrecer su trabajo a inversores interesados. A día de hoy, Startup Sauna pretende tener una buena centena de negocios. El secreto del éxito es tan simple como un eslogan bien conocido: "Just do it" ( Simplemente hazlo). En todo caso, la opinión de Annie Talvasto, joven emprendedora de 19 años, miembra activa de Startup Sauna y organizadora de la próxima Semana global del emprendimiento en Helsinki, es clara "El mensaje que queremos lanzar es "deja de reflexionar, ¡hazlo!". Si constantemente tienes miedo al fallo no lo harás jamás". Una especie de Hakuna Matata, que ha permitido a la sociedad finlandesa darse cuenta de una cosa: la economía, por desgracia, es atractiva. Algunos ya hablan de "revolución emprendedora" viendo una "primavera finlandesa" para denominar al fenómeno de las startups. "Estamos creando una nueva cultura", afirma Annie, mientras se ajusta sus gafas de montura de pasta, "la media de edad aquí es de 25 años. Por lo que ensayamos darle todo el poder a la juventud". Lo peor, es que funciona. Los gobernantes finlandeses dan unos 300.000 euros a través de los fondos públicos Tekes y SITRA a Startup Sauna. Y a la vez, el colectivo tiene claros sus objetivos, "hacer de Finlandia el núcleo de las startups en Europa y Rusia de aquí a 2017".

Nadar o hundirse

Caracterizado por los tiempos que corren, esta noticia avanza rápido, muy rápido. Super conectados, solidarios y habituados a llevar capucha, los jóvenes soldados del capital reinventan así la manera de emprender. Annie es en efecto una de ellas: "no queremos ser el Nokia del futuro". Muy seria, muy protocolaria, muy "ha sido". "No conozco ningún joven que quiera trabajar para una sola o en la misma empresa toda la vida", declara Timo, el fundador de Catchbox, startup de éxito. "De hecho es el declive de Nokia el que ha abierto el campo de posibilidades". Nokia, que acaba de vender sus teléfonos a Microsoft por 5,4 millones de euros y tiene la relativa agonía de haber sido un alivio para el país. Se rumorea que el mismísimo ministro de Economía, Jan Vapaavuori, habría dicho: "es la mejor cosa que nos podía pasar". 

En realidad la frase está sacada del blog más influente en el ecosistema de países nórdicos. Artic Startup. Fundador de medios, ahora retirado de ese mundo para hacer maravillas en el mundo de la nube, Antti Vilpponen, de 33 años, da la bienvenida al fenómeno de las startups: "Esto ha dado mucha publicidad a los emprendedores en Finlandia y contribuye a cambiar las mentalidades", admite. "Por ahora estas nuevas empresas deberán adaptarse al mercado". Esto supone, demostrar que aquellas que empiezan son capaces de fomentar un ecosistema viable y duradero. La vida media de una startup está alrededor de 3 años. La tasa de éxito está estimada en un 70%. En resumen, el verdadero reto, una vez más, es ser el proveedor del futuro. Pero por eso, Annie y su legendario aplomo tienen la solución: "si eres el mejor, puedes hacer lo que quieras"

Este artículo forma parte de una serie de reportages llamados "EUtopia on the ground", proyecto de Cafébabel.com financiado por la Comisión Europea, en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores francés, la Fundación Hippocrène y la Fundación Charles Léopold Mayer.