Helsinki : Fiestas árticas

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2013
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2013

La noche se convierte en una historia de sorpresas que generalmente nadie sabe de dónde vienen. Hay que reconocer que en materia de juergas, no sabemos gran cosa de Finlandia. Nos vamos directos a Helsinki, para ver si la fiesta verdaderamente ha perdido el norte.

Es bien conocido ese ejercicio que consiste en comparar la vida nocturna de las capitales europeas, tanto como ese que compara la talla del miembro de su vecino. Ligero, generacional y práctico, el tema refleja perfectamente la sed de los estudiantes. Como tantos otros hobbies este se disfruta entre los amigos, y los países que no tienen la bendición del Erasmus se encuentran excluidos de este concurso de beats

Concurso de beats

Es menos conocido, pero no tartamudea. Drenado por una especie de negación de todo lo que es ordinario, lo moderno se exporta. Al norte, al este, las ciudades se convierten en templos de la noche underground. Incluso en Berlín, el aburrimiento se palpa. Nos encontramos en un camino que no lleva a Roma con Lukas, un alemán que viaja, me dice: "Todo el mundo en Berlín me dice que el nuevo lugar de moda para las fiestas es Riga. Bien, yo he estudiado allí un año. Está bien pero no pasan muchas cosas...". No importa, la conclusión está clara: cuanto más lejos, más bueno. Por suerte, nos vamos 4 días a Helsinki, ciudad que pocos de nosotros sabríamos poner en un mapa. 

La capital de Finlandia forma parte de esas cosas raras que sólo Arte ( canal francés de TV) nos propone a conocer con la excusa de una comedia dramática una vez por año. El alcoholismo o las tasas de suicidio de los jóvenes están en relativo aumento en una población de 5,4 millones de habitantes. Yo pensaba igual que vosotros antes de venir. Tan ocupados de estudiar en las mejores universidades de Europa, los jóvenes de Helsinki no tendrían tiempo de beber. Hay que decir que es un poco verdad, ya que la mayor parte de los estudiantes ( periodistas) que encontré pasan, estudian y están involucrados en ONGs. Como la educación no espera, los fineses se levantan pronto. Por eso, lógica nórdica, dejan las calles de la ciudad desiertas y a la vez tan excitantes como un vaso de sirope de cebada. 

Daft Punk en Radio Helsinki

Dicho esto, la vida sigue su curso a la vez que se olvidan de hacer sus deberes. El fin de semana, algunas partes de Helsinki, se transforman en verdaderas trampas. Es el caso del barrio de Kallio, donde dos clubs comparten a los juerguistas de la ciudad. Uno de ellos, el Kuudes Linja ( el nombre de una famosa e inexistente calle del barrio) reune a una clientela capaz de gastarse 10 euros en un gin-tonic. Pero el verdaderos atractivo del lugar es su programación musical: "Es un Dj de Radio Helsinki que pone la música", me explica Soili, una joven ruso-finlandesa que vive en el barrio. "Y Radio Helsinki es sobre todo una radio conocida por sus gustos musicales". En el menú: Daft Punk, los Strokes de los años 2000, Joy Division, New Order, Justice o el buen periodo de Franz Ferdinand

Afuera la gente fuma un poco mientras que el puertas tatuado le pide a la gente que deje sus vasos en la entrada. Frente a un almacén y entre dos edificios industriales, la terraza está llena de gente. A pocos kilómetros de allí, las calles del barrio de Punavuori están mucho más calmadas. Sobre un banco, algunos patinadores sortean latas de cervezas, al tiempo que un grupo de mujeres fuman un cigarro, con una manta sobre los hombros. Estamos en el epicentro de la fiesta y por tanto la zona está tan animada como la calle de las embajadas. "En Helsinki la gente está habituada a quedarse en los bares. No hay mucha gente que fume, y en invierno hace -15 grados. Decimos que es una especie de tradición". dice Iris con un cigarro entre los dedos. Dos bares son esencialmente queridos por los jóvenes. Por un lado tenemos el "Como te llamas", ambiente minimalista con sillas de época y columpios. La cerveza es accesible ( 5,50 € los 0,40l) y la camarera sonrie fácil. Del otro, el We Got Beef que ha decidido conectar con toda la corriente alternativa de la hipstermania. Un espacio decorado como una galería de arte contemporáneao con una joven casual, tatuada y vestida como en un videoclip de Mac Miller. Es como la apertura de una tienda de fracaso efímero: gente increíblemente inmóvil que te miran sin la más mínima emoción después de asistir, solos, a una partida de fútbol de niños. 

En resumen, la vida nocturna en Helsinki es como en otros lugares. El billete de 20 euros no es suficiente, pero los precios os permitirán al menos tener sopresas. La rapidez con la que la ciudad cambia de forma en un instante quizás os haga alucinar, un poco, como ese tímido que ha bebido demasiado.