Henri Braun: “Los franceses son menos racistas que su Estado”

Artículo publicado el 16 de Enero de 2009
Artículo publicado el 16 de Enero de 2009
Miembro de la Liga por los Derechos del Hombre, Braun es un abogado vocacional. Hablamos de política de inmigración, de clandestinidad y de los peligros de la fortaleza de Europa. Y concluye: "Los franceses son menos racistas que su Estado, pero ¿los italianos?"

Entro en su estudio en una parisina tarde gris de primeros de octubre y mientras intercambiamos las primeras impresiones llega un mensaje telefónico. Henri Braun frunce el ceño: parece importante. Se disculpa y llama por teléfono. La voz es agitada mientras camina por la habitación haciendo crujir el suelo de madera. Este es solo el primero de los mensajes y las llamadas de teléfono, pero Henri ha decidido no responder más. Mientras enciende el primer cigarrillo ‘Pueblo’, este hombre de unos 40 años me explica porqué en los últimos tiempos se ha encontrado frente a muchos casos de inmigrantes sin permiso de residencia.

Chiara Tamburini, Bruselas, todos los derechos reservados

¿Delegar el trabajo sucio a los países no europeos?

"Desde hace aproximadamente un año en este país se promulga la política del numero. El gobierno quería echar en el 2008 a 26.000 personas. Para Sarkozy el alcance de la cifra implica concreción política. Para perseguir los resultado se ha ejercido presión a todos los niveles: sobre los policías, que tienen que encontrar a los irregulares, sobre los centros de internamiento de extranjero (los CIE franceses), que tienen que aumentar desmesuradamente sus huéspedes y sobre los mismos franceses, que en su mayoría no están a favor de esta política. ¿Por qué? Sobre todo, según el abogado, porque movilizar tantas energías contra los simpapeles deja al descubierto muchos otros sectores jurídicos, las expulsiones cuestan caras (cerca de veinte mil euros por una expulsión a África) y se acaba por expulsar mayoritariamente a aquellos que cuestan menos, o mejor dicho quienes provienen de las fronteras orientales de la UE. "En realidad", continua Henri encendiendo el segundo cigarrillo, "insistiendo en las expulsiones, los países europeos tienden a delegar el trabajo sucio a sus vecinos. Hemos tenido un ejemplo reciente de ello con el acuerdo firmado entre Berlusconi y Gadafi, que debía cerrar definitivamente las cuentas de Italia con su pasado colonial en Libia. A cambio de cualquier ayuda, Libia colaborará, a su modo, a la lucha contra la inmigración clandestina". 

Los centros de internamiento son lugares ‘alegales’

Por otro lado, países como Italia o Francia han confirmado desde hace tiempo su intención de no recurrir más a la regularización en masa. Pero las nuevas estrategias son, según Braun, dañinas y contraproducentes. En los CIE están, de hecho, acabando cada vez más personas que trabajan en Francia desde hace años o que tienen parientes franceses. Con el resultado, evidente este verano, de un aumento de incidentes, intentos de suicidio y revueltas. "Los CIE se han convertido en zonas de ‘alegalidad’", dice, tercer cigarrillo ‘Pueblo’ en la boca, "no por casualidad son inaccesibles". Se refiere a los incendios que han tenido lugar en varios CIE franceses: que la situación estaba complicándose se sabe desde el diciembre pasado, cuando un movimiento pacífico de protesta se organizó gracias al impulso de Abou N'Dianor, un profesor de matemáticas senegalés que acabó en el centro de Mesnil-Amelot, en la región parisina. "N'Dianor había conseguido alertar a los medios: junto con otros detenidos se iba al comedor llevando camisetas con eslóganes como ’Liberté-Egalité-Fraternité’ o ‘Francia, ¿país de los derechos humanos?’ y había empezado una huelga de hambre. Abou fue traspasado a otro centro, aquel movimiento se agotó, pero las protestas han continuado un poco en todas partes, hasta el incendio del 22 de junio en el CIE de Vincennes, a las puertas de Parií, al día siguiente de la muerte de un detenido".

Inmediatamente después del episodio, se ha desencadenado según Braun una dinámica perversa: los intentos de mantener los derechos de los irregulares por parte de asociaciones y la sociedad civil han tenido que enfrentarse con los contragolpes del ministro de inmigración, Brice Hortefeux. “Se ha llegado a acusar a algunas asociaciones, en particular SOS Soutien aux sans-papiers, de incitar a quemar los CIE. Se ha buscado así, torpemente, esconder la locura que reina en los centros”.

La regularización en masa

Precisamente este verano, la Unión Europea decidió modificar hasta 18 meses el periodo máximo de detención en los centros de permanencia temporal europeos. "Ya, 18 meses sin escuela para los niños, médicos y cuidados adecuados, y aumentando los costes para los ciudadanos", sostiene, al cuarto cigarrillo. "En realidad, rechazando la regularización en masa, que recordemos que en España ha traído una subida de cerca de dos puntos del PIB, Francia muestra su pérdida de dinamismo, de influencia internacional. El país es aún percibido como el campeón de los derechos humanos, pero hoy estos pueden estar defendidos propiamente solo a nivel europeo. El Tribunal europeo de los derechos humanos ha condenado muchas veces a Francia, que se encuentra a menudo a la cabeza en la clasificación de los más citados en Europa, junto a Rusia y Turquía.

"La irregularidad no debería ser un delito. A pesar del endurecimiento de las leyes, el flujo de inmigrantes no disminuye"

Europa como una fortaleza, es una imagen a la cual nos estamos acostumbrando, pero ¿cómo responder al reto de la inmigración en el continente? Para el abogado, el problema debe ser afrontado desde su origen: "La irregularidad no debería ser un delito, hemos visto que a pesar de que las leyes se endurezcan, el flujo de inmigrantes no disminuye, podremos liberar las prisiones de la aglomeración y desmantelar los CIE. Ya hemos entendido, con la ampliación de la Unión Europea a Rumanía y Bulgaria, que los éxodos en masa no se verifican". El tiempo transcurre al ritmo de los cigarrillos ‘Pueblo’ fumados, y las preguntas se multiplican: ¿Cómo explica el hecho de que, a pesar de todo, desde abril se ha promulgado en este país una huelga de trabajadores simpapeles en los sectores considerados ‘en tensión’ (construcción, restauración y limpieza), que ha obtenido la regularización de una parte de ellos? "Entiendo que el asunto pueda parecer extraño a los ojos de alguien que no es francés. La sociedad civil ha mantenido en parte estas huelgas y creo que, globalmente, los franceses son los menos racistas de su Estado y de sus políticas. No sé si eso se puede decir también a propósito de los italianos…".