Hippies ecologistas: un fin de semana sin carbono en Vosges, Francia

Artículo publicado el 3 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 3 de Mayo de 2010
Cuatro meses después de la Cumbre de Copenhague, ¿el fracaso de una política global contra el calentamiento global ha apagado o revigorizado la motivación de los militantes de la ecología? Mientras algunos hacen presión en las instituciones europeas, en los Vosgues (Francia), Élise organiza fines de semana libres de carbono. ¿Debemos cambiar de estilo de vida para salvar al planeta?

Sensibilizada por el tema del calentamiento global e interesada en los métodos de educación popular, Élise Clévenot, una chica de Estrasburgo de 27 años, ha decidido pasar a la acción. Organiza fines de semana sin carbono y ricos en educación en su casa de familiar de Grande Fosse, en los Vosges (Francia). De hecho, el primero se llevó a cabo en marzo e invitó a una docena de amigos.

Ser limpio merece la pena

Los ecologistas apoyan al volcán islandés en su lucha contra el transporte aéreo

Lee también: "Rumbo a Copenhague en el Clima Express"

Nada de coger el coche. Se impone tomar un tren regional de Estrasburgo a Saales y un recorrido de 45 minutos hasta Grande Fosse. Desde luego, hay que hacer un esfuerzo: una hora y 50 minutos de trayecto, contra una hora y seis minutos en automóvil; pero un ahorro, gracias a la tarjeta de descuento de Ariadna, profesora de alemán, de 32 años. El trayecto ha salido en 8,16 euros para los cinco miembros del grupo, en vez de 15,36 euros por persona que hubiera costado en coche. La ecología también ayuda a la cartera. 

Pero con las comidas, surge el debate. Maïté de 27 anos, camarera con dos hijos, aporta su experiencia. En el menú, además de platos “caseros” y a base de productos locales, hay quinoa y el descubrimiento de diferentes azúcares (el rapadura o panela, el completo, los jarabes de agave, de remolacha y de arroz). Gaspard, agente administrativo de 28 años, subraya que la mayor parte son importados de muy lejos, lo que genera que sean una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero. “Entonces, no tomemos más café, que es producido en otro continente”, responde Ariane de manera divertida. “¿Quieres decir que debemos comprar exclusivamente café francés?”, agrega Maïté, quien sabe que la “preferencia nacional” es más un eslogan de la extrema derecha que de los verdes. Un argumento que puede no ser del gusto de la red Amap, otra iniciativa eco-responsable que intenta restablecer el consumo de productos locales en Francia. Pero todos los comensales que se unen se muestran de acuerdo en ayudar a los productores de comercio justo, aún a costa de emitir más carbono. He aquí el dilema…

Regreso a la Tierra

los antiguos militantes de Mayo del 68 llevan un estilo de vida respetuoso con el medio ambienteDespués de la comida, Élise lleva a su grupo a una visita al pueblo, donde los estudiantes de desarrollo sostenible descubren que el techo de la iglesia de Grande Fosse está cubierta de paneles fotovoltaicos, que pronto podrían producir hasta 20.000 kilovatios por hora (KWh). Después de dar un paseo, el grupo hace una pausa en el bar asociativo, sitio de reencuentro entre vecinos y que sólo abre los domingos. Muchos se han instalado aquí después de mayo de 1968 para perpetuar ideas alternativas de la época.Un “regreso a la tierra” que parece atraer todavía hoy a los miembros de esta “clase verde”. Cuando cae la noche, la educación popular obliga. Cada invitado propone una actividad que debe realizarse en grupo. Daniele, ejecutivo superior italiano de un gran empresa estadounidense (que hace caer el cliché de los ecologistas hippies) es el más seguido con sus cursos de salsa.

Buen ambiente, desde luego, ¿pero estos fines de semana sirven para salvar el planteta? Daniele no está convencido. Es en China o en la India donde habrá que actuar, allí donde las empresas contaminan más, no en Europa y, todavía menos, por ciudadanos particulares. Élise, la organizadora, no está de acuerdo, y considera que en estas ‘vacaciones’ todos los participantes han vuelto a lo “esencial”, han aprendido a vivir juntos, a alimentarse y a viajar de otra manera.

La experiencia debe llegar pronto a nuevas personas: la juventud ecologista está más decidida que nunca a organizar otras vacaciones libres de carbono en Grande Fosse. Ya se ha creado en Facebook un grupo de fans. ¡La invitación está hecha!