Hoja de Ruta, la cuadratura del círculo

Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2004
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Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2004

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Árabes y judíos se enfrentan desde hace medio siglo. Ahora, la situación es aún peor. Tras la muerte de Arafat, palestinos e israelíes tienen una ocasión histórica para resucitar el proceso de paz sea cual sea su nombre.

Sin embargo, se necesita un milagro para hallar una solución para un conflicto que se ha convertido en la cuadratura del círculo de Oriente Próximo.

La ONU dibujó, en 1947, las fronteras entre israelíes y palestinos. Un año más tarde, los israelíes decidieron proclamar su propio Estado. Los árabes de la zona se opusieron a esto. La primera guerra estaba servida... y las que vinieron después, también. Israel, en 1967, invadió Gaza, Cisjordania y parte de Jerusalén. Desde entonces y hasta aquel momento, continúa la ocupación sin que la comunidad internacional haga nada al respecto. A pesar de esto, el currículum de los palestinos no está exento de manchas de sangre. Un ejemplo: en 1972 un pelotón palestino asesinó a once deportistas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich.

El cambio de milenio afectó definitivamente al proceso de paz. Así lo demostró, en julio de 2000, la cumbre de Camp David, convocada por el ex presidente norteamericano Bill Clinton, para negociar la soberanía de Jerusalén. Esta cumbre se presentó como un fracaso, y Arafat era el principal culpable. La complejidad de Jerusalén explicaba la falta de progresos.

Poco después, Sharon hundiría las pocas probabilidades de obtener la paz: su visita a la explanada de las mezquitas en septiembre de 2000 provocó una polvareda en la zona y el inicio de la segunda Intifada. A pesar de todo, el año siguiente empezó con buen pie porque el mes de enero, en la cumbre de Taba (Egipto), se llegó a un acuerdo para dividir Jerusalén... pero ya era demasiado tarde porque tan sólo un mes después, Ariel Sharon ganaba las elecciones y anunció abiertamente que pasaba de estos acuerdos.

La Hoja, papel mojado

La Hoja de Ruta fue propuesta por el Cuarteto de Madrid (la UE, Rusia, la ONU y los EE.UU.) en abril de 2003 como un gesto por el mundo árabe después de la guerra de Irak. Pero este plan es papel mojado. Al margen de Israel y Palestina, no debemos perder de vista el papel que juegan otros países de la zona como Irán y Siria, dos dictaduras teocráticas que no acaban de aceptar la democracia de Israel. ¿Cómo se puede firmar la paz si desde Damasco hasta Teherán se mueven los hilos del terrorismo palestino? De este modo, difícilmente ningún dirigente, ni israelí ni palestino, podrá firmar la paz.

Por otro lado, la Unión Europea a pesar de hacer el ridículo, ha anunciado que hará un plan de acción al margen del Cuarteto para conseguir la proclamación de un Estado Palestino basado en las fronteras de 1967 y que respetará el espíritu de la Hoja de Ruta. Quizás lo hace en un intento de demostrar que aún no está todo perdido pero la larga duración del conflicto y la escalada en términos de gravedad obliga a unas relaciones diplomáticas que abarquen todos los elementos y se refleje en un acuerdo internacional. La intervención del Cuarteto es necesaria por diferentes razones, pero sobre todo para avanzar en la negociación estableciendo fases, calendarios, objetivos y criterios claros. Y las dos partes en conflicto deben implicarse por igual.

La presencia internacional es necesaria también por otros motivos. Primero, porque es el foco de máxima tensión de Oriente Próximo. En segundo lugar, porque a estas alturas se debe negociar todo al mismo tiempo. Y, por último, la intervención internacional también es obligada porque ambas partes se encuentran en una situación de desigualdad, uno es un Estado soberano y el otro no.

Sharon, a su bola

Mientras tanto, la política de Ariel Sharon se endurece con pasos de gigante. El dirigente israelí decide tirar por el camino de enmedio y primero decide construir el muro y, después, propone retirar más de siete mil colonos de la franja de Gaza en 2005. No es más que una estrategia para consolidar los grandes asentamientos en la zona de Cisjordania, ocupada por Israel desde el año 1967.

Es más, Sharon ya ha manifestado públicamente que no sigue la Hoja de Ruta, apartada a causa de la violencia y los reproches mutuos entre israelíes y palestinos. El plan prevé que Israel detenga la construcción de asentamientos judíos en los territorios ocupados y el fin de los atentados para conseguir el establecimiento de un Estado palestino.

Palestina debe mover ficha

Por su parte, el Cuarteto ve con buenos ojos este plan de evacuación de Sharon como una oportunidad para restituir la Hoja de Ruta. El plan prometía la creación de dos Estados a finales de 2005. Esto no será posible, de momento. Lo anunció el mismo Javier Solana, Alto Representante para la Política Exterior y la Seguridad Común, que reitera que la UE defenderá este plan como una única salida para la paz entre israelíes y palestinos.

En todo este contexto, no perdamos el norte. La causa palestina no nace a favor de los palestinos, sino como identidad en negativo: en contra de los judíos. Los palestinos radicales deben dejar las armas y el gobierno de Sharon acabar con el terrorismo de Estado. Palestina, es la primera que debe mover ficha: escoger un presidente que se convierta en un interlocutor válido para un futuro en paz en Oriente Próximo... Eso sí, con permiso de sus vecinos árabes.