Hombres divorciados, hombres arruinados: el caso italiano

Artículo publicado el 23 de Abril de 2010
Artículo publicado el 23 de Abril de 2010
Divorciarse es a menudo la causa de un crack financiero, que hace precipitarse a los ex conyugues a condiciones de marginación social e indigencia, donde a veces el hombre acaba llevando la peor parte. Una situación italiana (aunque también se da en el resto de la Unión Europea) según denuncian las asociaciones de padres separados

Padres desplumados…

La fotografía tomada de una investigación de 2009 del Eurispes (Instituto Italiano de Investigación y Estadística) ha desencadenado un cierto debate en el país debido a las dimensiones del fenómeno. Aunque la tasa de rupturas familiares en Italia es más baja de la que se registra en otros países europeos (Lituania, Letonia, República Checa, pero también Francia y España), anualmente se divorcian unas 400.00 personas. Un número en constante aumento desde el año 2000, tras un relativo periodo de calma después del primer boom tras la aprobación de la ley del divorcio en 1972.

“La situación italiana es muy similar a la española”

Si la pareja tiene hijos menores de edad, la justicia italiana suele entregar la guardia y custodia a la madre: esto sucede en el 67,1% de los casos, contra un 28% de sentencias en las cuales se resuelve la custodia compartida. Esta práctica tiene también unas importantes consecuencias económicas. En primer lugar, el abandono por parte del padre del domicilio familiar, que debe por lo tanto costearse un alquiler. A esto hay que añadir que en el 24,9% de las separaciones se obliga a uno de los cónyuges a la asignación de una pensión mensual, que en el 97,9% de los casos está a cargo del marido, cuyo importe asciende a 498,19 euros. En fin, debemos asimismo tener en cuenta la pensión de manutención del hijo, que es de 445 euros al mes, como media, y que en el 94% de los casos es procurada por el padre.

…y al margen de la sociedad

Dadas estas premisas, no sorprende encontrar en los periódicos italianos historias de una nueva clase pobre emergente: los padres divorciados y separados que se ven obligados a dormir en los coches y que, cada vez más a menudo, son huéspedes de los comedores sociales a cargo de instituciones religiosas. No pueden ni siquiera acceder a ayudas oficiales, porque ésta se limita a esporádicas iniciativas de la administración local, como sucede en Roma, Milano y Bolzano.

El número de divorcios en Italia aumenta desde el desde el año 2002“La legislación actual en cuanto al tema de la custodia de los hijos está bien hecha”, comenta el presidente de la Asociación de Padres Separados, Alessandro Ciardiello. “Pero hay una gran resistencia cultural por parte de la magistratura a la hora de aplicarla”. La dificultad en elegir la custodia compartida de los hijos sería el indicio mayor del rol educativo secundario al cual es relegado el hombre una vez que se ha roto el núcleo familiar. La batalla de Ciardiello por darle la vuelta a esta situación comenzó a mediados de los 90, con ayuda de la red. “Hace diez años las asociaciones de padres separados eran por lo normal locales y estaban desvinculadas entre ellas, pero el uso de internet ha permitido crear un red que ha dado visibilidad y eficacia al movimiento”.

Padres en pie de guerra

“La situación italiana es muy similar a la española”, observa Alessio Cardinale, de Adiantum, una asociación por la tutela de los menores. “Con el agravante de que en el caso italiano los padres separados viven a menudo lejos de la ciudad de origen y no pueden ni siquiera contar con la ayuda de la red familiar”. La situación es diferente en Francia y en los países escandinavos, donde el principio de custodia compartida es hoy en día parte de la cultura dominante. “En los países nórdicos la casa puede ser entregada al menor y los progenitores se alternan una semana cada uno y esta diferente relación tiene también un impacto diverso sobre la condición económica de la ex pareja, menos devastadora para el padre, al contrario de lo que sucede en Italia”, continúa Cardinale.

enchaînés en guise de protestationItalia sería victima de una cultura que vela por la prevalencia del rol materno y no tiene en cuenta un mayor rol social que tiene la mujer fuera de los muros del hogar, ni el mayor rol educativo al padre en la familia. Una visión antigua y sostenida por la Iglesia que, para los abogados de los padres separados, encuentra en la magistratura su piedra angular. Todo esto impulsó a Adiantum a plantarse contra el Ministerio de Justicia por la falta de control en la aplicación de la ley de custodia compartida aprobada en 2006. “Pero estamos preparados para ir más allá de Italia y llegar hasta la Corte Europea de Derechos Humanos” concluye un guerrillero Cardinale.

Foto: christianyves/flickr; scribbletaylor/flickr; olgababenko/flickr