Hong Kong: la 'Revolución de los Paraguas', símbolo de protesta

Artículo publicado el 23 de Enero de 2015
Artículo publicado el 23 de Enero de 2015

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En septiembre de 2014, miles de ciudadanos se instalaban en las calles de Hong Kong para protestar contra el  yugo de Pekín y pedir más democracia. Durante diez semanas, el  Movimiento de los Paraguas transformó el centro político y económico de la antigua colonia británica en un espacio clandestino de creación y expresión libre. 

El 28 de septiembre de 2014, un grupo de activistas bloquean las principales arterias del centro financiero de Hong Kong. En la prensa y a través de Twitter, podemos ver imágenes surrealistas de inmensas avenidas desiertas. Puesto que no se les permite expresarse a través de los medios legales, los ciudadanos se inventan un nuevo espacio de expresión. La calle, desprovista de su función cotidiana, se convertirá en un enorme lienzo blanco al servicio de su creatividad.

Anthony Sarrus, diseñador de animación de 24 años y Agnès Tai, un joven escenógrafo natural de Hong Kong, se adentraron en este efímero espacio de creación colectiva antes de su desmantelamiento final por parte de las fuerzas del orden. El testimonio fotográfico de estos artistas permite ahora revivir ese movimiento pacífico de protesta.

Admiralty

Admiralty es la zona este del distrito financiero de Central, un barrio de la Isla de Hong Kong en el que hay sobre todo oficinas y edificios oficiales.

«Es el barrio en el que se concentra la mayor parte del "Movimiento". La gente está muy organizada: ví un sitio, parecido a un pequeño café con wifi, en el que se utilizaban bicis estáticas para producir electricidad», cuenta Anthony. En efecto, aunque practican la desobediencia civil, los jóvenes del movimiento Occupy Central se preocupan por dejar claro que son personas civilizadas. Reproducen en su campamento un orden social basado en la autogestión. Para asegurar la supervivencia del campamento, se organizan espontáneamente en grupos de acción asignados a diferentes tareas, como el reciclaje y la recogida de residuos, la gestión de las publicaciones del "movimiento" o incluso la asistencia médica. Las necesidades básicas de agua y alimentación se cubren de forma gratuita gracias al apoyo de los simpatizantes.

«También nos encontramos con una pareja francesa que había reservado una tienda de campaña en plan couchsurfing», puntualiza Anthony. «Los manifestantes elaboraban a diario una lista numerada de todas las tiendas, con el fin de saber cuáles estaban libres en cada momento». En pleno centro de la ciudad del dinero, los manifestantes de Hong Kong pusieron en práctica una economía solidaria.

Mongkok

El barrio de Mongkok está situado en la península de Kowloon, parte continental de Hong Kong.

Un brazo de mar lo separa de la isla. En respuesta a la utilización, por parte de la policía, de bombas lacrimógenas contra los ocupantes de Central, el "movimiento" se amplía y se extiende a otras zonas, una de ellas Mongkok. Occupy Central se convierte en el Movimiento de los Paraguas, en alusión a la forma poética de escudo imaginada por los manifestantes contra los ataques con gas. Así es como el paraguas pasa a ser el glorioso símbolo del Movimiento. Los artistas de todos los estilos se adueñan con entusiasmo del potencial estético del objeto para crear un verdadero «arte del paraguas», transformando Mongkok en una galería de arte contestataria: «Mongkok alberga la parte más "creativa" del Movimiento. Numerosos artistas y grafistas protestan allí a su manera, dibujando por ejemplo caricaturas de Leung Chun-Ying», explica Anthony. Alentado por el éxito y la repercusión de la protesta, el Movimiento desarrolla incluso una forma de artesanía alrededor de diferentes símbolos e iconos: «vendían llaveros-paraguas, pulseras y cosas por el estilo para financiar el abastecimiento de los manifestantes en lo que se refiere a alimento y diversos materiales necesarios». La simbología desempeña, desde luego, un papel primordial en la identidad del movimiento. Más abajo, dos manifestantes posan con dos figurillas que representan cada una la frontera entre el bien y el mal:  Bad Cop en la película La gran aventura Lego, y Dark Vador de la saga Star Wars. ¿Hay que ver aquí una metáfora del futuro de Hong Kong: tomar el camino del retroceso hacia el régimen de Pekín, o el camino de un incremento de su independencia política?  

El Lennon Wall

Otro gran símbolo del movimiento es el Lennon Wall. Este «muro de Facebook» del mundo real, plantado en la sede del gobierno central de Hong Kong, recibe miles de mensajes de apoyo al movimento y peticiones de democracia escritos en pósits de colores. El resultado visual fue un tipo de obra de arte colectiva y espontánea. El origen del Lennon Wall es, en realidad, un muro de Praga que en los años 80 se convierte en un memorial informal dedicado al fundador de los Beatles. Dentro de un contexto de radicalización del régimen comunista, este muro constituye un espacio de expresión popular muy mal visto por el poder y que provoca diversos enfrentamientos entre estudiantes y fuerzas del orden. Para los manifestantes de Hong Kong, el muro es el símbolo de un movimiento pacifista de lucha por la democracia y la libertad. Inspirándose en el Lennon Wall de Praga, convierten el Movimiento de los Paraguas  en un eco chino de la «Revolución de Terciopelo» que precipita en 1989 la caída del partido comunista. Una manera de tejer lazos de solidaridad más allá del tiempo y las fronteras, una manera de reafirmar el carácter universal del arte como medio de expresión y de protesta pacífica.