Hospitalityclub: vacaciones en casa

Artículo publicado el 25 de Junio de 2007
Artículo publicado el 25 de Junio de 2007
La web de Hospitality club propone a sus jóvenes miembros la posibilidad de conocer, alojarse u ofrecer alojamiento de forma gratuita en cualquier rinción del continente, en casas particulares.

Existe un perfil que detalla los centros de interés, profesiones, edad, descripción y una foto. La página web hospitalityclub.org posee todas las caracterísitcas de una Web 2.0, incluso como web para ponerse en contacto con otras personas. Creada en 2002 por un joven estudiante alemán, su éxito va en aumento, aprovechándose de la popularidad de Internet y de los vuelos de bajo coste en Europa, de la evolución de los intercambios universitarios tipo Erasmus o de la apertura de fronteras dentro del espacio Schengen.

Hoy en día, 280.000 personas entre 17 y 77 años se hallan registradas en este club de la "hospitalidad" virtual, lo que les permite albergar viajeros de paso o alojarse ellos mismos en casa de otros particulares. Y de forma gratuita. Alemania se sitúa a la cabeza de usuarios contando con cerca de 51.000 socios, y Europa central y oriental constituye un vivero de miembros muy dinámicos.

Lejos de tour operadores o de ofertas de vacaciones con todo incluido, la nueva filosofía de las vacaciones del couch surfing [literalmente surfear de alojamiento en alojamiento] ha provocado un gran furor entre la juventud del continente: hasta tal punto que los nuevos miembros del club Hospitality deben a partir de ahora ser pacientes y esperar varios días antes de poder registrarse.

Tener el mundo en casa

Hospitalityclub tiene como fin acercar a los europeos entre sí a través de los viajes, espejo de sus puntos en común y de las diferencias culturales. Piotr, polaco de 24 años: “¡Me sorprendió, por ejemplo, escuchar que mi anfitrión mexicano se refería a su novia francesa, a los irlandeses y a mí mismo con la palabra Europeos! Jamás había pensado en tales términos”.

Fabien, estudiante parisino de 22 años no repara en elogios hacia el club, “lo que me ha permitido tener gente en casa sin necesidad de desplazarme o viajar con facilidad y poco presupuesto.

El procedimiento es sencillo: para formar parte del club, basta con completar un perfil en donde se concretan los gustos, las aficiones, los últimos viajes realizados, el lugar de residencia y por último si estamos dispuestos a alojar a desconocidos en nuestra casa por un periodo corto de tiempo. Este último detalle no representa en ningún caso una obligación.

Confianza voluntaria

A continuación, toda la información es revisada por un grupo de voluntarios encargados de verificar que el perfil del nuevo socio corresponde a la filosofía de la comunidad. Una vez validados los datos, los miembros pueden contactar entre ellos a través de un sistema de mensajería e informarse sobre las posibilidades de alojamoento en aquellas localidades que tienen planeado visitar.

Cada vez que un miembro conoce a otro socio, debe mostrar su opinión -positiva o negativa- acerca del alojamiento, sirviendo sus comentarios para guiar a otros usuarios en su elección futura. La web es administrada en su conjunto por voluntarios y funciona según el principio de la gratuidad y sobre todo, la confianza. “Hay cierta parte de misterio en cada nueva búsqueda”, señala Christian, de origen sueco-francés. “Es inevitable que determinadas personas se inscriban con el fin de obtener una cita rápida”, añade.

Compatibles con un clic

Mucho más escasos según los usuarios, los inconvenientes pueden sin embargo surgir, como nos recuerda Elena: “En Lituania me alojé en casa de un treintañero hippy que vivía en un 'cuchitril'; me gustó el personaje pero llegué a la conclusión de que este tipo de alojamiento no es apto para todo el mundo”. Por otra parte, Diana explica que es muy importante elegir con cuidado a los huéspedes, “pues es muy difícil conocer la compatibilidad de caracteres con un sólo clic”.

Dentro del margen de la hospitalidad sin fronteras, Hospitality cuenta con un serio competidor, la web ameriacana www.couch-surfing.com: “Es cierto que existe una especie de rivalidad entre los dos clubs”, confiesa Christian pero Hospitalityclub tiene “muchos más miembros en Europa y va dirigido sobre todo a jóvenes viajeros con un presupuesto reducido”. Lejos del cliché de los hippies o de los autoestopistas, los miembros de esta comunidad confiesan apreciar la posibilidad de vivir Europa, lejos de ruteros marcados y de la atmósfera impersonal de los hoteles, dejándose llevar por el azar a la hora de conocer a la gente.

He encontrado al turista ideal

¿Quiénes son los mejores turistas? Para responder a esta cuestión no poco espinosa, el mayorista europeo Expédia publica su informe tras entrevistar a 15.000 hoteleros de 12 países.

Por amplia mayoría, los hoteleros y restauradores interrogados han elegido a los japoneses a la cabeza de sus preferencias. Sí, el japonés es el turista ideal, seguidos de cerca por los norteamericanos y los suizos. ¿Cuáles son sus ventajas? Se esfuerzan en hablar el idioma de los autóctonos, en degustar la dieta del lugar y en regar de euros allí por donde pasan, esto último, sobre todo, por parte de los norteamericanos, expertos en soltar calderilla contante y sonante por todas partes, como los rusos y los británicos. En sentido inverso, la palma del turista más tacaño se la llevan los alemanes, seguidos por los chinos y los franceses. Por lo visto, los franceses, son considerados los 'peores turistas’ del planeta según los profesionales del sector. Las razones, por lo visto: su falta de educación, su arrogancia y el hecho de que se quejan de todo. También se han estudiado otros aspectos, como el vestido. Los más elegantes son los italianos, seguidos por los franceses y los españoles. Clase mediterránea por excelencia. En cuanto a los generosos anglosajones -británicos y norteamericanos- resulta que son los más cutrcillos a la hora de vestir. Ya se sabe: chanclas con calcetines blancos son confortables, pero impresentables.

Amandine Agic