Humano, el renacer de América del Sur

Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2014

El cineasta argentino Alan Stivelman nos propone un viaje iniciático al corazón de los Andes para conectarnos con la espiritualidad de los queros andinos para intentar encontrar las claves del sentido de la vida, una pregunta que ha asaltado al hombre desde el principio de los tiempos y que Stivelman trata aquí con la sencillez y la frescura de un joven dispuesto a ir más allá sin mirar atrás.

"Antes de saber acerca de la humanidad, tú tienes que ser humano". Esta fue la respuesta que Plácido, un paqo [sacerdote] de la comunidad andina de los Queros le dio a Alan Stivelman cuando éste le preguntó cuál es el origen del hombre y por qué estamos en el mundo. El documental Humano narra el viaje del cineasta bonaerense Alan Stivelman, que se desplazó hasta el corazón de los Andes en busca de respuestas para las doscientas preguntas que le asaltaban desde hacía tiempo. A lo largo de la hora y media que dura el film, el espectador acompaña a Alan y Plácido en un recorrido por parajes impresionantes que los llevó desde el lago Titicaca, en la frontera entre Perú y Bolivia, hasta el Machu Picchu, cerca del cual están asentados los queros, una población no contactada por la civilización occidental hasta los años 60 del pasado siglo. 

El realizador asegura que en algunos momentos del viaje llegó a sentirse "solo" entre poblaciones que solo hablan quechua y que tienen costumbres totalmente diferentes a las de un citadino como él. A pesar de ello, el bonaerense decidió seguir adelante con su proyecto porque, como cineasta, lo que le gusta de los documentales es que "ayudan a revelar cosas". Según asegura el propio Stivelman, pareciera que Plácido hubiera estado esperando la llegada de alguien como él para transmitir toda la sabiduría y conocimiento que el director ha querido plasmar en el documental. De hecho, Stivelman conoció a Plácido años antes, en Buenos Aires, cuando el paqo acudió allí para promocionar unos viajes místicos al Perú. Desde ese momento, el interés de Stivelman por los Andes y la espirtualidad andina fue en aumento, por lo que al cabo de un tiempo decidió armarse con una cámara y un equipo de sonido y emprender una travesía que duró tres meses, en los que el cineasta ahondó en cuestiones que podrían poner en jaque la historia universal y los principios existenciales del propio Stivelman.

Tráiler de Humano

Túneles subterráneos y ciudades en el fondo del lago

"Me fueron pasando cosas sobrenaturales que me iban diciendo que había algo más que esta realidad y esto me motivó a buscar ese más allá", explicó el director. Sitvelman plantea la existencia de unos túneles de la época precolombina que conectarían diferentes países de Sudamérica o del mapa de Piri Reis, que probaría que Colón ya sabía de la existencia de América antes de partir hacia las Indias. "En lo que hay debajo de la tierra, en Sudamérica, empecé a encontrar que ese más allá era mucho más palpable de lo que pensaba: unas pirámides en Bolivia, un yacimiento de gigantes en Ecuador, túneles en el desierto de Atacama o unas vasijas con inscripciones protosumerias en las profundidades del Titicaca". Todas estas pruebas, con las que fue dando Stivelman a partir de información que fue encontrando en libros, publicaciones y en Internet, le llevaron a querer ponerse en contacto con las poblaciones de esas zonas, para quienes la existencia, por ejemplo, de una ciudad en lo profundo del lago Titicaca es algo que se da por sentado. "Cuando los lugareños van con sus barcazas por el lago en determinados momentos del día o de la noche pueden ver todos los reflejos de la ciudad, para ellos es algo normal. Pero la arqueología oficial no quiere saber nada de todo eso porque esto les obligaría a reescribir la historia, no saben donde cuadrar a esta civilización, anterior la Inca, cuando el lago no existía... son unos datos que rompen con la idea que se tiene de América y de que Colón fue su descubridor, y no se quiere". El explorador francés Jacques Cousteau ya intentó encontrar la ciudad escondida en los años 1960 pero sin éxito, pues no contaba con los medios adecuados.

Todos estos fenómenos quedan en el trasfondo de Humano, un documental que tiene que visionarse con el espíritu y la mente abierta, con los cinco sentidos alerta y la predisposición de percibir la historia que se cuenta sin prejuicios, con el ánimo del aventurero que está dispuesto a conocer y adentrarse en lo desconocido sin reservas. Sin esta actitud, Stivelman no hubiera sido capaz de recorrer los Andes junto a Plácido ni de realizar todos los rituales que se recogen en el fin en su proceso para convertirse en Humano y "despertar", según las palabras del paqo. Un documental de iniciación que Stivelman está presentando por toda Europa y que le ha servido para realizar un segundo trabajo  junto al investigador catalán Anselm Pi Rambla, una película en la que lo sobrenatural y lo natural se confunden. "Lo sobrenatural deja de serlo cuando se demuestra", declara el realizador. Con esta obra, que ya ha sido presentada en más de una decena de festivales de todo el mundo, de Colombia a Polonia, pasando por Australia o Bosnia; Stivelman prentende que el espectador reflexione, que se ponga preguntas y que, como él, no tenga miedo en ir más allá y replantearse que, quizá, el mundo y la historia no es tal y como la entendemos. Que quizá haya verdades que estén dentro de nosotros que no conozcamos y que podrían cambiar nuestra manera de ser y de existir.  "Cuando ves a los queros hablar sobre los extraterrestres como de algo natural, o de los apus (espíritus de los Andes con los que Stivelman se comunicó), te das cuenta de que vivimos en un mundo de ciudades que lo único que hacen es adormecernos, insertarnos en un sistema completamente anti-humano y que sintamos que temas que son completamente naturales no lo sean".

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