Húngaros y eslovacos, los vecinos se pelean en la familia europea

Artículo publicado el 10 de Diciembre de 2008
Artículo publicado el 10 de Diciembre de 2008
El 15 de noviembre los primeros ministros de ambos países acordaron luchar contra el extremismo y proteger a las minorías húngaras en Komarno (Révkomárom), Eslovaquia. Echamos un vistazo a los a hechos acontecidos hasta este momento, cuando se da un pequeño pero importante paso adelante

Primera fase: la furia del fútbol

1 de noviembre, estadio de Dunajska Streda (Dunaszerdahely), en Eslovaquia. Cerca de 800 aficionados húngaros llegan para ver un partido entre el equipo representante de la minoría húngara que lleva el nombre de la ciudad y el Slovan Bratislava. Las aficiones se insultan. Tras el saque inicial, los hinchas eslovacos lanzan bengalas y otros proyectiles al campo. Los antidisturbios atacan a los espectadores húngaros. Más de sesenta acaban heridos, uno de ellos, de gravedad.

2-3 de noviembre, Budapest. El incidente crea un duro rechazado entre la opinión pública húngara. Varios cientos de manifestantes se reúnen en frente de la embajada de Eslovaquia. Se quema una bandera eslovaca.

Dunajska Streda. Aficionados húngaros convocan una procesión silenciosa.

Varios enclaves cerca de la frontera eslovaca. Activistas radicales bloquean parcialmente algunas carreteras en protesta por el asalto de la policía eslovaca.

8 de noviembre, Budapest. Más de mil aficionados al fútbol y miembros de clubes se manifiestan frente a la oficina del primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsány, a quien piden que proteja a los húngaros y que condene las acciones de la policía eslovaca. El fiscal general Dobroslav Trnka declara que la actuación policial fue “oportuna, apropiada y legítima”. Las autoridades húngaras piden a sus homólogos eslovacos que prueben la legalidad de las acciones de la policía contra los nacionalistas húngaros. No hay respuesta de Bratislava (Pozsony).

Segunda fase: la punta de iceberg

Si los sentimientos anti-húngaros en Eslovaquia han aumentado de manera significativa en los últimos dos años es debido en parte al papel del presidente del partido nacionalista eslovaco, Jan Slota. Critica el pelo, la apariencia y la talla de la ministra de asuntos exteriores Kinga Göncz, llega incluso a compararla con Hitler. Describe al primer rey húngaro, San Esteban, como un “payaso montado en un caballo”. Sugiere el envío de tanques a Budapest. Se refiere al presidente László Sólyom como una figura extremista. Juzga a los húngaros como “tumores cancerígenos del desierto del Gobi” y no de la cuenca de los Cárpatos.

El primer ministro eslovaco, Robert Rico, no logra distanciarse de las afirmaciones de los socios de la coalición. Debido a que el partido nacionalista eslovaco forma parte del gobierno, el radicalismo se convierte en una política de Estado en el país. Como consecuencia, la actitud pública poco amigable de los eslovacos hacia sus vecinos del sur y 600.000 habitantes de Eslovaquia, pertenecientes a la minoría étnica húngara, se convierten en foco de los odios de todos.

Agosto 2008. Un estudio publicado por el Open Society Institute sobre la situación actual de la minoría húngara revela que el 63% de 955 estudiantes eslovacos aseguran que los húngaros deberían hablar su lengua nativa solo en casa, en público, solo en eslovaco. En agosto de 2007, una estudiante perteneciente a la minoría étnica húngara, Hedvig Malina, es brutalmente apaleada mientras hablaba en húngaro por su teléfono móvil en la ciudad eslovaca de Nitra.

Tercera fase: casus belli

Principios de octubre de 2008. La ministra de asuntos exteriores Kinga Gönz toma una determinación. Convoca al embajador eslovaco en Hungría y le hace saber su descontento con Eslovaquia por haber violado el status quo lingüístico al que habían llegado. Este no ha cumplido su compromiso de incluir la versión húngara de los topónimos en los libros de texto eslovacos usados por escuelas húngaras. Se quejan también porque las escuelas húngaras no reciben fondos de la UE en Eslovaquia. De hecho, tanto el ministerio de educación como los fondos de la UE están bajo el control del partido nacionalista eslovaco de Jan Slota.

8 de noviembre. En Kralovsky Chlmec 28 miembros del partido de extrema derecha húngara de Nyiregyhaza y la guardia nacional, conmemoran el quincuagésimo aniversario del Primer Arbitraje de Viena (según el cual los poderes del Eje, como Alemania e Italia, obligaron a Checoslovaquia a devolver a Hungría áreas del sur de Eslovaquia y de Subcarpacia, actualmente en Ucrania).

La policía eslovaca lleva a cabo una serie de detenciones y emprende acciones judiciales. Los cargos son tenencia de emblemas tiránicos (los miembros del grupo llevan un brazalete con la letra H en húngaro antiguo, considerada un símbolo dictatorial). “Es inaceptable que estos Nazis húngaros se paseen en uniforme por territorio eslovaco”. Dijo ese mismo día el primer ministro eslovaco Robert Fico en una rueda de prensa extraordinaria. Slota insta al Consejo de Seguridad de la ONU y a las instituciones de la UE a tomar medidas contra Hungría.

Si continúan tomándose medidas similares después de la reunión entre los dos primeros ministros, puede que sí sea posible que estas naciones superen sus rencillas históricas y empiecen una nueva vida en su nueva familia que es Europa. ¡Seamos optimistas! Los primeros ministros y los portavoces de ambos parlamentos ya están planeando la reunión para las próximas semanas.