Hungría alcanzará la EUtopía cuando se desprenda de su pasado

Artículo publicado el 30 de Abril de 2013
Artículo publicado el 30 de Abril de 2013
Hungría permanecerá en la fase de desarrollo post-socialista no solo por el crecimiento de la derecha, sino también por los eternos conflictos de unos con otros, y las reflexiones de añoranza sobre su pasado.

Budapest no duerme. Existe cantidad de lugares a los que ir, desde las tabernas húngaras con precios asequibles, denominadas söröző, hasta las discotecas más famosas donde se pueden gastar miles de florines húngaros. Elijas lo que elijas, siempre es agradable curar la resaca con un buen kebab a primera hora de la mañana. Estos pequeños restaurantes están por todas partes, normalmente regentados por inmigrantes. Al preguntar a algunos cómo se encuentran en Hungría, la mayoría responde que se sentían mejor "antes". "Los húngaros no están contentos con los extranjeros desde la pasada década", afirma uno, en referencia a una de las consecuencias del crecimiento de la derecha. Esta situación alcanzó su auge en el año 2010, cuando el partido ultraderechista Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor) consiguió 43 escaños en el parlamento. Su campaña electoral estuvo sobre todo dirigida a la población rumana "sin privilegios"  y a las minorías judías "privilegiadas". 

Los errores de Hungría

"El pueblo exige un cambio real", es el mensaje que reza en la versión inglesa del sitio web del centro de comunicación X (XKK), "que aboga por el uso de métodos de comunicación para generar cambios positivos en los asuntos de índole social, étnica, democrática y de género". Los acontecimientos en el gobierno de derecha del primer ministro Viktor Orban no parecen indicar que vaya a producirse una transformación positiva de la depresión cotidiana ni del descontento general que vive la población húngara. Istvan Villas, estudiante en Szeged, al sur del país, enumera una lista de razones de todo ello. "Hungría aún encabeza la lista de los diez países con la tasa de suicidio más elevada, la tasa de paro es bastante alta (alrededor del 11% de la media europea), la población no cree en el gobierno, y ya incluso empieza a dejar de creer en la democracia", afirma, revelando sus planes de abandonar el país tan pronto como le sea posible.

¿Por qué la izquierda húngara es tan débil? "Prácticamente, la izquierda no existe en Hungría", explica la escritora Szilvia Varró, ganadora de un premio Pulitzer en el año 2010 y actualmente, periodista en el semanario liberal Magyar Narancs. "La oposición socialista perdió toda su credibilidad cuando gobernaba el país (2002-2010). La principal muestra de oposición la constituyen las protestas de los estudiantes contra las controvertidas medidas tomadas por el gobierno en materia de educación. No afrontar el pasado es uno de los mayores errores de Hungría. Siempre nos hemos comportado como víctimas; desde la ocupación nazi, pasando por la soviética, hasta hoy. Además, fuimos el primer país de la UE en redactar leyes antijudías, aun cuando el antisemitismo ya había entrado en la política a principio de los años 20, y también teníamos suficientes espías trabajando para el estado comunista húngaro."

Iulia Notaros, con raíces húngaras y emigrante en Budapest, disfruta de su vida en Hungría, pero subraya las diferencias entre ser un extranjero y un inmigrante. "No es igual si tienes un buen salario (el salario medio es de 140 000 florines húngaros o poco más de 450 euros tras la deducción de impuestos), o si vienes de un país con un nivel de vida más bajo". Iulia cree que la razón principal del crecimiento de la derecha es el hecho de que los húngaros viven en el pasado. "Deberían vivir el presente. Podrían incluso ser una gran nación si dejasen ya de soñar con las tierras que perdieron de los países vecinos; esas tierras nunca volverán a su poder".

Muchos jóvenes húngaros quieren dejar el país

 Población rumana

"Por supuesto, también existen diferencias obvias entre las minorías húngaras socialmente excluidas", afirma Iulia. "Siempre es más fácil culpar a la minoría que asumir los errores propios". La población rumana, que constituye alrededor del 5% de la población de Hungría, no se encuentra en la posición más ventajosa, sobre todo desde la aparición del partido Jobbik y del primer ministro Orban. "En 2014 habrá elecciones; los líderes del Jobbik ya han empezado a hablar de delincuencia gitana. Tratan de intensificar las tensiones entre los húngaros y los rumanos. En el pasado, hubo una serie de matanzas contra los rumanos, y otros tantos resultaron gravemente heridos. Pudimos ver hacia dónde conducen el discurso racista y el odio», comenta Varró.

«Siempre es más fácil culpar a la minoría que asumir los errores propios».

 Por supuesto, existen historias positivas en torno a la población rumana. Gracias a la ayuda del Open Society Fund (OSF), la comunidad Romani Platni pretende acercar la población húngara a la rumano—húngara, rompiendo con los estereotipos y los prejuicios erróneos de la manera más simple que existe, a través de la comida. Krisztina Nagy, una de las coordinadoras del proyecto, nos contó que este es uno de los tres proyectos educativos extraoficiales a favor de la población rumana. A mediados del año 2011, abrieron un restaurante para compartir la música, la comida y otras tradiciones rumanas. "Estas mujeres son personas comunes sin experiencia en hostelería", nos dijo. "Se formaron durante 6 meses y, tras ese período, tenemos todo esto". ¿Alguna vez ha venido algún representante de los partidos gobernantes? "No, pero nuestra idea es invitarlos a que lo hagan. Queremos abrir el debate entre gente con opiniones distintas, hablar de este problema. Y los partidos de derecha definitivamente serán algunos de ellos".

La decadencia de las calles de Budapest es visible. A través de su historia, esta preciosa ciudad irradia energía negativa, un ambiente deprimente y desesperanza. A menudo, los mayores desean la vuelta del comunismo, pues con él se sentían más seguros que ahora. Los más jóvenes quieren abandonar el país, los «sin techo» quieren tener casa, los rumanos no quieren ser excluidos, y todos quieren un futuro mejor.

Por desgracia, en un contexto en el que la intención de voto de un tercio de los jóvenes es para el partido Jobbik, Varró afirma que es difícil que la situación actual cambie. "Los datos son muy preocupantes, pero lo realmente negativo es que prácticamente ningún joven quiere permanecer en el país". Iulia Notaros subraya que Hungría solo será feliz cuando la gente mire hacia el futuro. Le pido a ella y a los demás entrevistados lo mismo: que nombren algún aspecto positivo de Hungría. Todos hacen oídos sordos. "La ciudad es bonita", dice Varró, después de medio minuto. Mientras me preparo para abandonar Hungría, albergo la esperanza de poder volver en tiempos mejores, pues este país lo merece.

Este es el primer número de la serie de ediciones especiales mensuales de EUtopia on the ground; consulta este espacio para los próximos reportajes «Soñando con una Europa mejor» de Atenas, Varsovia, Nápoles, Dublín, Zagreb y Helsinki. Este proyecto se gestiona con la ayuda de la Comisión Europea a través del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, la Fundación Hippocrène y la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso Humano.

Fotos: © Mirza Softić  para 'EUtopia on the ground', Budapest, Febrero 2013; excepto  Szilvia Varró cortesía de su © official facebook page