Hungría es más que gulasch

Artículo publicado el 3 de Mayo de 2004
Artículo publicado el 3 de Mayo de 2004
Todo el mundo conoce el plato típico de Hungría. ¿Pero qué más aportará Hungría a la UE? La respuesta tiene un valor sustancialmente intelectual, demostrado de forma espectacular por Imre Kertész y por una de las lenguas más complicadas del mundo.

Justo antes de ganar el premio Nobel de literatura, Kertész escribió: “Como artista no reconocido de la Europa oriental, con una lengua materna no indoeuropea, no tengo la más mínima esperanza”. Cuando se supo, empezó a ser una especie de estrella, no solo en Hungría sino también en Alemania, donde es especialmente famoso, así como en Francia y en los EEUU. Kertész nació en Budapest en 1929. Su primera obra, Sorstalanság (Sin destino), es una historia totalmente inmoral de una víctima de un campo de concentración. El propio Kertész fue prisionero en Auschwitz durante la II Guerra Mundial.

Húngaro y europeo

En su discurso de aceptación, el novelista afirmó que la historia de sufrimiento de su país “necesitaba este éxito”. Sin embargo, su obra es para todo el mundo, tal y como este escritor nacionalista ha comentado. Pero es una suerte para nosotros que la riqueza literaria que él representa pertenezca tanto a Europa como a Hungría. El editor del periódico líder húngaro, Ilona Kocsi del Magyar Hírlap, dijo de él, “ es un verdadero ciudadano europeo y húngaro”.

A Hungría nunca le ha faltado talento. Es triste pero cierto que gran parte de este talento estuvo forzado a huir del país en ciertos momentos durante su turbulento pasado de ocupación tras ocupación: una fuga de cerebros. Pero esa época ha pasado y Hungría se ha convertido en un miembro de la UE. Y a pesar de su pasado, es un líder reconocido en ingeniería, medicina y ciencias económicas. Y encima ese idioma...

“La pesadilla del idioma”

El húngaro no es fácil. De hecho es la lengua más difícil del mundo después del mandarín, o eso dicen los expertos. En Europa, las únicas lenguas afines son el finés y el estonio, y de forma lejana. Ahora es lengua oficial de la UE y aún siendo buenas noticias, presenta algunos problemas. El experto en comunicaciones Péter Fiedler dijo que el idioma podría representar una barrera considerable en las relaciones de su país con el resto de la UE. Los problemas podrían surgir en los procesos legislativos, afirmó. “Debido a las múltiples traducciones, del francés al inglés y después al húngaro, por ejemplo, se pierden muchos significados” Sin embargo, los nuevos candidatos fueron invitados a Estrasburgo el año pasado para un experimento y la traducción salió adelante sin complicaciones. Parece que todo el mundo podía entender a los políticos y autores húngaros. Pero si aquellos que mantienen que escribir requiere cierto tipo de exilio están en lo cierto, esperemos que la entrada de Hungría en la UE no acabe con su creatividad literaria.