Hungría: las legislativas en el aire

Artículo publicado el 26 de Abril de 2006
Artículo publicado el 26 de Abril de 2006
La coalición de gobierno de izquierda y la oposición conservadora llegaron igualados en Hungría en la primera vuelta de las elecciones generales del último 9 de abril. Un voto ajustado para una campaña original.

Eran las quintas elecciones legislativas desde la caída del comunismo en 1989 y las primeras desde la adhesión de Hungría a la UE en mayo de 2004: el acontecimiento provocó indecisión en los 8 millones de votantes húngaros. Dos formaciones principales estaban en la palestra: el partido socialista (MSzp) del actual primer ministro Ferenc Gyurcsány y el partido conservador de la oposición (Fidesz) conducido por el antiguo Primer ministro Viktor Orbán. Resultado ajustado: el MSzP consiguió el 43,21% de los votos (2.336.705 de votos) y el Fidesz un 42,03% (2.272.979 de papeletas). Actualmente, las discusiones para formar una coalición mayoritaria y la composición de la nueva Asamblea se desconocen.

Hasta el 9 de abril, fueron impotentes los numerosos sondeos para predecir los resultados, de tan numerosos como eran los partidarios de ambos bandos. Finalmente, la apuesta de estas elecciones no figura en los programas de ninguno de los candidatos, cada uno se compromete a solucionar los problemas del país, siempre dentro de la medida elegida para aportar soluciones. El Estado húngaro sufre dos grandes plagas: una tasa de paro en alza que pasó de 6,7% en 2005 a 7,6% hoy, y un déficit fiscal alto, que debe reducirse a la mitad –al 3% de su PIB- si quiere entrar en la zona euro. Para remediar estos males, la izquierda conducida por Ferenc Gyurcsány preconiza abrir por más tiempo las fronteras de Hungría para estimular las inversiones extranjeras, mientras que la derecha insiste en que hay que hacer al país menos dependiente de la UE y de otras instancias económicas.

Lavadoras y piedras

Una campaña de envergadura precedió a las elecciones. Tomados por asalto de los conservadores, las calles y el metro de Budapest fueron bombardeados de carteles proclamando que el nivel de vida de los húngaros era peor que el de hacía 4 años, cuando la oposición actual estaba en el poder. En cambio, la izquierda optó por una nota más positiva, fijando carteles en los muros de Budapest con el líder del partido sonriendo y prometiendo a sus electores que ve el futuro, cree en él, y lo quiere. Las pequeñas formaciones como el Foro democrático (MDF) o la Alianza de los demócratas libres (SzDSz), los compañeros de los socialdemócratas en el poder, recurrieron a estrategias diferentes. ¿Sus objetivos? Superar el listón del 5% de votantes necesarios para mantener sus escaños en el Parlamento nacional. El MDF, haciendo alusión a la oposición entre los dos grandes partidos, denunció su comportamiento infantil y colocó lavadoras por toda la capital, prometiendo que lavaría toda la ropa sucia. El SzDsz basó su campaña en el personaje de Pistike Kovács, un niño de 5 años, simbolizando al húngaro de clase media al cual el partido quiere prestar atención. Tuvieron además una reposición e hicieron un remix con la frase “Que tu reinado venga” liberado de nuestro padre cristiano como eslogan de su campaña. A fin de cuentas, las dos estrategias resultaron eficaces: los dos partidos sobrepasaron el 5% de los votos.

El MSzP y el Fidesz hacen de todo para movilizar sus fuerzas y convencer a los que se abstuvieron en la primera vuelta -casi el 32,17% de la población- de la importancia de sus votos. El actual Primer ministro Ferenc Gyurcsány y su predecesor Viktor Orbán continúan multiplicando sus mítines en la provincia para seducir a sus electores, sin dudar en dejar pequeños mensajes de voz en los móviles de sus partidarios. ¡Hemos ganado la primera vuelta, pero las elecciones continúan!, afirmó Ferenc Gyurcsány la noche del 9 de abril.

El número de promesas de votos crece y los húngaros parecen creer que con la llegada de un nuevo gobierno, nacerá un nuevo mundo maravilloso. Pero lo que más esperan los ciudadanos de estas elecciones es una mayor transparencia de los asuntos políticos y económicos, salpicados recientemente por varios escándalos públicos. Si los socialistas consiguen la mayoría de los votos el próximo 23 de abril, la coalicción social-liberal saliente podría mantener su posición durante los próximos 4 años: sería entonces la primera vez en la historia de Hungría desde 1989 que se suceden dos legislaturas socialistas.