IdeaFix Cracovia: cómo recuperar la autoestima 

Artículo publicado el 7 de Mayo de 2014
Artículo publicado el 7 de Mayo de 2014

En Polonia, los jóvenes se acostumbraron durante demasiado tiempo a no valorarse a sí mismos, prefiriendo en la mayoría de ocasiones lo de fuera a lo propio. Ahora, sin embargo, esta tendencia se está invirtiendo. El proyecto IdeaFix, con sede en Cracovia, se descubre como uno de los paradigmas de este cambio. Una concept store en la que sólo se venden productos diseñados por polacos.

Cra­co­via es una ciu­dad de con­tras­tes. Apa­ren­te­men­te gris, cá­li­da en sus rin­co­nes. Un lugar sa­cu­di­do por la his­to­ria re­cien­te que in­ten­ta adap­tar­se con ce­le­ri­dad a un sis­te­ma al que llegó a con­tra­tiem­po. Más allá de los lí­mi­tes de Rynek Główny, la idí­li­ca plaza cen­tral que so­por­ta las en­ves­ti­das de miles de tu­ris­tas, en­con­tra­mos una ciu­dad que no se es­fuer­za por enamo­rar al vi­si­tan­te de un fle­cha­zo, sino que lo con­quis­ta a fuego lento sa­bien­do que no podrá re­sis­tir­se. Los blo­ques de edi­fi­cios anacró­ni­cos piden a gri­tos una re­for­ma, su­cios y des­cui­da­dos, mien­tras es­con­den en sus plan­tas bajas lu­ga­res que bien po­drían en­con­trar­se en uno de los ar­chi­co­no­ci­dos ba­rrios de moda de una gran ca­pi­tal. Esta reali­dad es una es­pe­cie de re­fle­jo del ca­rác­ter de su gente. Des­con­fia­do, dis­tan­te, frío a pri­me­ra vista. Ama­ble, aco­ge­dor y cer­cano en las dis­tan­cias cor­tas. El an­ti­guo ba­rrio judío de Ka­zi­mierz se ha con­ver­ti­do en uno de los si­tios más fre­cuen­ta­dos por los jó­ve­nes de la ciu­dad. En sus ca­lles se han ins­ta­la­do una in­fi­ni­dad de tien­das, bares y lo­ca­les de todo tipo, bro­tes de crea­ti­vi­dad e ilu­sión es­pon­tá­nea. Un am­bien­te, el ac­tual, que con­tras­ta enor­me­men­te con la his­to­ria tris­te y de­ca­den­te que se in­tu­ye en cada rin­cón del dis­tri­to. Es en este eco­sis­te­ma pro­pio, en el nú­me­ro 7 de la calle Bocheńska, donde en­con­tra­mos la sede de Idea­Fix. Una con­cept store en la que sólo exis­te una pre­mi­sa.

‘Only Po­lish De­sig­ners’

Ya en la fa­cha­da del edi­fi­cio, im­pre­so sobre el gris del la­dri­llo con plan­ti­lla y spray negro, se lee a la per­fec­ción la única ley que exis­te en el uni­ver­so de Idea­Fix. "Only Po­lish De­sig­ners", ad­vier­te. Una vez den­tro, en cam­bio, nada pa­re­ce fuera de lo nor­mal. De un vis­ta­zo se des­cu­bre un lugar es­pa­cio­so, car­ga­do de crea­ti­vi­dad en todas sus va­rian­tes, de­co­ra­do con buen gusto y unos to­ques de ries­go. Ropa, sobre todo ropa. Pero tam­bién com­ple­men­tos, dis­cos, pe­lí­cu­las y todo tipo de bi­su­te­ría. En el sofá de la en­tra­da, Magda, una chica de vein­ti­tan­tos años ves­ti­da a con­jun­to con la tien­da, me ofre­ce su ayuda. Cuan­do le ex­pli­co que me gus­ta­ría hacer un re­por­ta­je sobre el pro­yec­to, me cita con Anna, la en­car­ga­da de Idea­Fix, al día si­guien­te.

Me reúno con ella a la hora acor­da­da en el mismo sofá. Es una chica joven, ves­ti­da sin dejar nada a la im­pro­vi­sa­ción, de ojos cla­ros y mi­ra­da tran­qui­la. Se per­ci­be, en su ma­ne­ra de estar, una ab­so­lu­ta co­mo­di­dad con su en­torno. Un mi­me­tis­mo total. Me cuen­ta que todo em­pe­zó en el año 2009, sin más am­bi­ción que la de ofre­cer un lugar "donde la gente crea­ti­va de Cra­co­via pu­die­ra ex­po­ner sus tra­ba­jos". Su ini­cia­ti­va sim­ple­men­te res­pon­dió a la de­man­da na­tu­ral que una ciu­dad con una gran efer­ves­cen­cia ar­tís­ti­ca pedía a gri­tos. "Había mu­chos ar­tis­tas en la ciu­dad y que­ría­mos dar­les la opor­tu­ni­dad de poder mos­trar al mundo sus crea­cio­nes", dice Anna. En su local, or­ga­ni­zan con­fe­ren­cias, ex­po­si­cio­nes, se­sio­nes de pin­tu­ra en di­rec­to, ta­lle­res y otras ac­ti­vi­da­des que per­mi­ten a los ciu­da­da­nos estar en con­tac­to con sus ar­tis­tas. Luego la cosa em­pe­zó a cre­cer. Di­se­ña­do­res de todo el país que­rían par­ti­ci­par en el pro­yec­to. 

A la pre­gun­ta de qué tiene que hacer un di­se­ña­dor para ex­po­ner su tra­ba­jo o ven­der sus crea­cio­nes en Idea­Fix, la res­pues­ta es clara. "Cual­quier crea­dor puede con­tac­tar con no­so­tros y en­viar­nos su port­fo­lio. Lo im­por­tan­te, lo que bus­ca­mos siem­pre, es que sea algo ori­gi­nal. No se trata de ven­der so­la­men­te, sino de ofre­cer un pro­duc­to con un valor ar­tís­ti­co. No que­re­mos se­guir la moda", afir­ma Anna sin va­ci­lar. Los pro­duc­tos van desde ca­mi­se­tas y ves­ti­dos hasta mesas y lám­pa­ras, pa­san­do por los dis­cos y pe­lí­cu­las de jó­ve­nes crea­do­res. "Nos gusta pro­mo­ver a jó­ve­nes ta­len­tos mu­si­ca­les que aún no han dado el salto, gente que no tiene di­ne­ro para dis­tri­buir su tra­ba­jo. En el caso de las pe­lí­cu­las, ven­de­mos aque­llas que con­si­de­ra­mos va­lio­sas. Ha­ce­mos tra­ba­jo de ojea­do­res, de ca­za­ta­len­tos: no sólo los ar­tis­tas con­tac­tan con no­so­tros, sino que no­so­tros tam­bién pei­na­mos el mer­ca­do bus­can­do ese matiz crea­ti­vo dis­tin­to", añade. El único re­qui­si­to, para cual­quier ob­je­to que quie­ra ac­ce­der al in­te­rior de este museo de crea­ti­vi­dad, es que haya na­ci­do de la mente de un ciu­da­dano po­la­co.

In­vir­tien­do la ten­den­cia

No se trata de ce­rrar las puer­tas a lo de fuera por re­cha­zo a lo ex­tran­je­ro, sino de po­ten­ciar lo pro­pio para ubi­car­lo en el lugar que me­re­ce. Una es­pe­cie de dis­cri­mi­na­ción po­si­ti­va hacia lo fa­bri­ca­do en casa para re­cu­pe­rar la au­to­es­ti­ma per­di­da du­ran­te mucho tiem­po. "En Po­lo­nia hay mucha gente crea­ti­va muy buena, que di­se­ña pro­duc­tos de mucha ca­li­dad, al nivel de di­se­ña­do­res de otros rin­co­nes del mundo. Hoy en día, en esta era do­mi­na­da por In­ter­net, po­de­mos com­prar pro­duc­tos fa­bri­ca­dos en la otra punta del pla­ne­ta. Nos gusta pro­mo­ver aque­llos que son de aquí y que son bue­nos ha­cien­do lo que hacen", dice Anna in­ten­tan­do jus­ti­fi­car una de­ci­sión que po­dría con­si­de­rar­se li­mi­tan­te. En Idea­Fix no sólo se ven­den pro­duc­tos. Se vende el valor de lo fa­bri­ca­do en Po­lo­nia.

Puede que hace unos años los jó­ve­nes pre­fi­rie­sen ves­tir con ropa di­se­ña­da en otros paí­ses pero lo cier­to es que ahora ves­tir con di­se­ños po­la­cos está muy a la moda. "No se trata de pen­sar que lo nues­tro es mejor, sino que tam­bién es bueno, que está al mismo nivel que el resto", pre­ci­sa la en­car­ga­da de la tien­da. "Cuan­do ter­mi­nó la época co­mu­nis­ta, se desató el fer­vor por los pro­duc­tos oc­ci­den­ta­les", añade. Ahora la ten­den­cia se está in­vir­tien­do. Lo pro­pio vende más.

Un des­fi­le para reivin­di­car­se

El salón de be­lle­za está lleno de gente. Los allí pre­sen­tes beben los cóc­te­les que el bar­man pre­pa­ra para los in­vi­ta­dos mien­tras es­pe­ran el inicio del acto. Anna nos ha in­vi­ta­do a uno de los des­fi­les en los que se ex­hi­bi­rá la nueva co­lec­ción de al­gu­nas de las mar­cas de la tien­da.

"¿Sois tam­bién blog­gers?", nos pre­gun­ta Lau­ren Lu­xen­berg. Esta ca­na­dien­se es­pe­cia­lis­ta en moda, au­to­ra del blog Style Sa­va­ge, ha ve­ni­do de vi­si­ta a Cra­co­via con una amiga. En­con­tró el nom­bre de Idea­Fix en una de las guías de moda de la ciu­dad y vi­si­tó la tien­da. "Fui­mos a com­prar algo de ropa y Anna nos in­vi­tó al des­fi­le", nos cuen­tan. Lo cier­to es que el equi­po de Idea­Fix ha sa­bi­do ven­der su pro­yec­to a la per­fec­ción. Por eso mu­chas guías y re­vis­tas in­ter­na­cio­na­les, desde Japón a los paí­ses nór­di­cos, han em­pe­za­do a ha­blar de una tien­da de Cra­co­via en la que se apues­ta a cie­gas por los pro­duc­tos he­chos en casa. En la que se reivin­di­ca que Po­lo­nia, a nivel crea­ti­vo, puede ha­cer­lo igual de bien que el resto.

Este re­por­ta­je forma parte de la edi­ción cra­co­via­na del pro­yec­to de EU­to­pia: Time to Vote. El pro­yec­to está co­fi­nan­cia­do por la Co­mi­sión Eu­ro­pea, el Mi­nis­te­rio de Asun­tos Ex­te­rio­res de Fran­cia, la Fun­da­ción Hip­pocrène y la Fun­da­ción de Char­les Leo­pold Mayer.