Iglesia Católica: abusos bajo la sotana

Artículo publicado el 6 de Abril de 2010
Artículo publicado el 6 de Abril de 2010
Como los primeros brotes de la primavera, la Iglesia ha visto florecer este último mes una serie de escándalos pedófilos que implican al clero. Con gran relevancia en los medios de comunicación, la indignada sociedad laica espera una respuesta rápida por parte de la institución en la cual, el Pontífice Benedicto XVI, se halla inserto en medio de un asunto “poco católico”.
A pesar y más allá de la vergüenza que suponen las excusas, el Vaticano continúa acercándose a los jóvenes

“Los caminos del Señor son impenetrables” lanza un prelado de una caricatura de Plantu (Le Monde, 29 de marzo), a lo que un niño, cogido de su mano, responde: “Sólo los caminos”.  Tras el revuelo que han levantado tanto la canonización de Pio XII (Papa durante la Segunda Guerra Mundial) como la condena por el aborto de una adolescente brasileña violada, la Iglesia Católica ha de afrontar ahora las constantes denuncias por actos pedófilos cometidos por parte de sacerdotes pertenecientes al clero de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Australia… y Europa.

Dichos actos fueron masivos en Irlanda, donde casi 15.000 niños estuvieron involucrados. Seis sacerdotes relacionados con dichos actos han presentado su dimisión. Sólo tres han sido aceptadas pero la Iglesia Irlandesa quedará manchada durante mucho tiempo. En Alemania, las acusaciones apuntan directamente al sumo Pontífice, acusado de haber albergado en su diócesis de Baviera a un pedófilo reincidente, así como a su hermano Georg Ratzinger, director durante 30 años de la coral de Ratisbonne, en la que también se han conocido casos.Francia, a causa de la fuerte secularización y de la pérdida de autoridad de los clérigos en la sociedad, parece salvarse de las denuncias masivas. Aún así, 30 eclesiásticos están entre rejas y se están llevando a cabo diez procesos judiciales.

Años de silencio

Pese a que la actuación de Benedicto XVI ha sido bastante criticada, ningún Papa hasta ahora había ido tan lejos como Benedicto XVI en la denuncia de estos “sucios crímenes”. Joseph Ratzinger ha recibido a las víctimas americanas, australianas y, en su carta a los católicos de Irlanda, ha reconocido la responsabilidad de la jerarquía eclesiástica en el silenciamiento de los acontecimientos.

¿La cuenta de Twitter del Vaticano cambiará su imagen?

La denuncia de dichos “asuntos” no es un fenómeno nuevo. Desde hace 15 años la opinión pública se ha conmovido acerca de casos particulares, pero nunca ha estallado el escándalo con tanta fuerza como en los momentos actuales. Entre los años 2001 y 2010, 3.000 acusaciones han sido instruidas por la justicia del Vaticano concernientes a sacerdotes por crímenes de índole sexual cometidos en los últimos cincuenta años. Las condenas: terapias psicológicas “internas”, cambios profesionales y suspensión de cargos. A esto hay que sumar el silencio, la disimulación cómplice y la inacción. 

Las respuestas espirituales (la oración, el perdón y la reconciliación) tienen su límite. Las víctimas esperan también hoy día una respuesta judicial dura, así como excusas oficiales por parte de la institución. En 2001, Joseph Ratzinger, en tanto que prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe (C.D.F) pedía a los obispos advertir inmediatamente a Roma a fin de que todo caso de pedofilia fuese tratado por la justicia canónica sin necesidad para los prelados de pasar por la justicia de su país.  En este punto, las líneas divisorias pierden nitidez y se confunden, ya que muchos obispos han pedido a las víctimas tener conjuntamente recursos en el tribunal canónico y en los tribunales de justicia civiles, proponiéndose ellos mismos a acompañarlos en la tarea. Por otro lado, la Iglesia ha prometido una mejora de la comunicación entre las diócesis a fin de evitar que los sacerdotes pedófilos puedan expatriarse de incógnito. Sin embargo, ninguna de estas medidas ha sido aún puesta en marcha fuera de la burbuja del Vaticano.

Dios en 140 caracteres

Según Mgr Scicluna, ministro del Tribunal de la C.D.F, hace falta distinguir los actos de efebofilia (atracción homosexual hacia un adolescente, 60% de los casos) de la verdadera pedofilia (atracción sexual hacia un chico impúber, 10% de los casos). A aquellos que relacionan el celibato sacerdotal con la pedofilia, el clero les responde diciendo que la Iglesia como institución no puede hacerse responsable de los actos individuales de sujetos con tendencias pedófilas, de las cuales no ha sabido cómo protegerse. Esta crisis internacional produce un duro golpe a la autoridad de la Iglesia, ya que si el “muro del silencio” continúa cayendo, el poder pontificio debe esperar la pérdida de una parte de su legitimidad a pesar de los esfuerzos paralelos realizados de aproximación y cercanía a los jóvenes.

El Vaticano ha aprovechado la carta de Benedicto XVI a los irlandeses para hacer acto de presencia desembarcando en Twitter, el sitio de internet lleno de micro-blogs donde cualquiera puede compartir su vida en mensajes de 140 caracteres. Siete canales publicarán cada día en siete lenguas europeas las informaciones directas producidas por el Vaticano, difundiendo así las “informaciones particularmente importantes para la vida de la Iglesia” (i.media). A pesar de la futura creación de canales en chino, árabe y japonés, nada puede asegurar que, en medio de los 50 millones de mensajes que circulan y se escapan cada día en Twitter, las voces del Señor sean las más penetrables.

Fotos: Principal por ©julien `/Flickr;  caricatura de robertodevido/Flickr