Il mio fratello é figlio unico (Mi hermano es hijo único)

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2007
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Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2007
: Daniele Luchetti.Dirección : Elio Germano (Accio), Riccardo Scamarcio (Manrico), Diane Fleri (Francesca), Angela Finocchiaro (Sra.
Benassi), Luca Zingaretti (Mario Nastri), Anna Bonaiuto (Bella), Massimo Popolizio (Benassi), Ascanio Celestini (padre Cavalli), Alba Rhorwacher (Violetta)

Intérpretes

Accio es el hijo pequeño de una familia italiana de clase trabajadora que, movido por sus propios deseos, tratará de encontrarse a sí mismo alejándose de las tradiciones con las que ha ido creciendo. Después de haber pasado un tiempo en el Seminario y de haberlo abandonado, verá en el partido neo-fascista la forma de rebelarse contra su precaria situación. Este será el principal foco de discusión a lo largo de la película, ya que el hermano mayor de Accio, Manrico, es un verdadero líder de izquierdas dentro de su comunidad y no aceptará fácilmente su ideología. Finalmente, y tras muchos escarceos, ambos se darán cuenta de que quizá la tendencia política no debe ser un obstáculo entre ellos y que el camino de la recapacitación y de la reflexión sobre qué están haciendo es posiblemente el más acertado. En esta película, dirigida por Daniele Luchetti, se nos presenta la situación política de la Italia de los sesenta, en la que la crisis económica y la reciente caída del régimen de Mussolini hicieron que la población tomara visiones muy distintas que llevaron a numerosos enfrentamientos. Pero, a diferencia de otras producciones, aquí nos muestran la vida diaria de una familia del momento, con sus crisis personales, sus deseos y pasiones… en definitiva, con todos los ingredientes necesarios para que el espectador se sienta totalmente identificado con los personajes. Tampoco faltarán en este drama los momentos de humor, propiciados casi todos ellos por los ingenuos pensamientos del joven Accio y por su particular forma de hacerse notar en un mundo en el que parece haber llegado casi por casualidad. También sorprende los diferentes caminos por los que Manrico y Accio pretenden llegar al mismo punto, salvando las distancias, que es mejorar la propia situación familiar. En definitiva, es una historia que, lejos de tener la intención de adoctrinarnos, nos muestra con sencillez dos visiones enfrentadas de la vida, aun cuando ambas parten de la misma base y buscan los mismos objetivos. Nos ofrece la posibilidad de pensar en el diálogo, de intentar entender las posturas ajenas, de convivir con otras personas que, por suerte, son distintas a nosotros. Quizá, y a pesar de todo, la clave para mejorar nuestra propia situación no sea enfrentarnos con el mundo, sino hacer una pequeña revolución cercana a nuestro entorno y con la que seguramente obtendremos frutos de forma más rápida y directa.

mio_20fratello_20_E8_20figlio_20unico-locandina.JPGIl mio fratello é figlio unico

María Neupavert Sánchez