“Imaginarse el diario íntimo de los altos cargos: ¡ni lo sueñe!”

Artículo publicado el 12 de Junio de 2006
Artículo publicado el 12 de Junio de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

¿Blogs y democracia hacen buena pareja? Para Eric Legale, especialista en nuevas tecnologías, administración en red o factura digital son los nuevos desafíos del mañana.

Entre 6 y 7 millones de franceses han creado su propio blog en los últimos meses y la blogosfera gala está a la cabeza de los países europeos, incluso por delante del Reino Unido (con 900.000 blogs). ¿Cómo se explican estos caprichos?

Estas cifras tienden no obstante a relativizarse: la mayoría de estos espacios web no son más que diarios íntimos de adolescentes. En todo caso, la blogosfera política despegó tras la campaña sobre el referéndum constitucional europeo; nos enfrentamos por tanto ante una auténtica crisis de confianza. Por un lado, los ciudadanos piden más voz, ser más escuchados, mientras por otro los políticos han perdido su representatividad. Frente al desarrollo de estos espacios, asistimos a la creación de una democracia realmente participativa incluyendo diálogo y debate. Nace una democracia de opinión.

Blogs, foros en línea o podcasts, ¿se trata realmente de un remedio a la tecnocracia, en especial la de Bruselas?

Podemos esperarlo. Hoy en día, las personas están mejor informadas pero requieren un contacto real con sus políticos. El hecho de que personalidades europeas como Margot Wallström tengan su propio blog, acepten emitir sus opiniones y responder a los comentarios de los internautas es al menos un signo positivo. De ahí a imaginarnos un diario íntimo de los altos cargos, ¡ni lo sueñes! Simplificar la relación entre el ciudadano -consumidor final- y las instituciones públicas se ha erigido en necesidad vital.

¿Qué entendemos por democracia-e?

Todo instrumento de una democracia participativa, modernizada por la tecnología como puede ser el voto a través de la red o la administración electrónica. La democracia-e responde a tres objetivos: mayor transparencia, incremento en el número de consultas realizadas por los ciudadanos y lucha contra la fractura digital. Tanto Suiza como Estonia son países muy avanzados en esta materia. Los estonios disponen todos de un documento de identidad electrónico y han realizado las primeras pruebas de voto a través de la red durante las elecciones municipales que tuvieron lugar el pasado mes de noviembre. Aun no habiendo obtenido el éxito previsto, esta prueba es testigo al menos de una auténtica voluntad política. En este país báltico, los Consejos de Ministros son digitales. No obstante, las cosas necesitan aún de tiempo para que sean puestas en marcha, faltando todavía grandes garantías de seguridad informática. Por otra parte, existe un problema generacional: pocos políticos están todavía convencidos de las posibilidades que se pueden obtener de las nuevas tecnologías. En 2007, los expatriados franceses en el extranjero podrán votar en las presidenciales a través de Internet, ¡todo un primer paso!

¿Puede la democracia-e superar la desafección política? Algunos hablan de “tecno-utopia”…

No hay recetas milagro; el voto por Internet no va a solucionar el problema del desinterés político. Siempre que podamos enviar a los jóvenes un mensaje de modernidad y ayudarles a recrear un clima de confianza, entonces daremos un paso hacia delante. Contentarse con decir que las personas pasan de la política sin más, sólo significa que la democracia está seriamente en crisis. Los políticos deben anticiparse al porvenir. Para ello, Internet es otra herramienta más como lo fue la televisión en los años sesenta.

Un estudio de Eurostat de noviembre de 2005 constata una auténtica brecha digital en Europa: brecha entre jóvenes y mayores, licenciados y no licenciados…

Es innegable que dejamos de lado una franja de la población cada vez más minoritaria. No podemos esperar que todo el mundo esté conectado para poder progresar. Es necesario por tanto generalizar las iniciativas como se hace en Bélgica, donde se establecen ventajas fiscales a la hora de comprar un ordenador con conexión a Internet, o bien se ayuda económicamente a las familias a informatizarse. Para ayudar e incentivar a las personas mayores en el mundo de la informática, en Issy (en las afueras de París) hemos abierto cyber-salones de té.

¿Qué piensa usted del proyecto "i-2010" que debe ser votado en verano por el Parlamento europeo?

Siempre se buscan buenas intenciones, y los objetivos parecen ambiciosos: modernizar las administraciones de los Estados miembro. Además de la democracia-e, otras dos medidas significativas se están tomando en consideración: la generalización de la facturación electrónica y la creación de mercados públicos en red que deberían permitir un ahorro de 300.000 millones de euros al año. ¿Cómo va a poder Bruselas incentivar a los 25? Pienso que los países del este tienen un papel locomotor al respecto, puesto que están menos encasillados en sus tradiciones administrativas: esta nueva Europa tiene una capacidad de innovación y voluntad de progreso muy serias.