Imago Mundi: humanidad mediterránea en 3.500 piezas

Artículo publicado el 28 de Febrero de 2017
Artículo publicado el 28 de Febrero de 2017

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El pasado 18 de febrero se inauguró en Palermo la exposición «Imago Mundi, rutas mediterráneas». Diecinueve países a orillas del mar Mediterráneo y 3.500 historias tan diferentes como cercanas. Hemos ido a visitarla y os lo contamos.

«Aquí todo es singular, mezclado y cambiante, como en el más híbrido de los continentes» (G. Bufalino).

Lo que el visitante se encuentra tras la puerta de cristal del pabellón ZAC del espacio expositivo Cantieri Culturali alla Zisa es exactamente así, como si miles de historias diferentes quisieran que se las escuchara, todas juntas, en un baile de voces coloridas que esperan pacientemente su turno.

Se trata de la exposición de una parte de la colección Imago Mundi, un proyecto de Luciano Benetton que, en el marco de la Bienal del Archipiélago Mediterráneo, se compone de las obras de 19 países en apariencia lejanos pero que comparten una misma alma: la pertenencia mediterránea.

La exposición

Es como un puzle enorme, 3.500 telas de 10x12 cm cada una. Las aguas del mar Mediterráneo —a veces turbulentas, otras tranquilizadoras— discurren sobre todas esas historias. Frente a cada uno de los paneles las emociones se suceden confusas: desconcierto, curiosidad, hambre de conocimiento, estupor, indignación, tristeza, alegría. Cada pequeño panel es una historia.

Individualmente, las telas casi podrían parecer insignificantes. Sin embargo, a medida que la mirada se amplía la fuerza es cada vez más abrumadora. Como en la realidad, solos no somos nada, juntos lo somos todo.

Las imágenes se suceden: un «rosario» musulmán que destaca en medio de los colores típicos de Marruecos, la foto de una ciudad devastada en Libia, una Biblia atravesada por un clavo en la Campania, un irreverente dedo corazón en Túnez, una taza de café de Croacia, una granada de mano en Albania, un ramo de flores del Líbano, unos móviles que retransmiten vídeos de Siria y unos territorios, Israel y Palestina, que consiguen estar uno al lado del otro sin provocar nada más que asombro por su belleza.

El centro del Mediterráneo

En el centro, cuelga desde lo alto la foto de Sicilia que el astronauta Luca Parmitano tomó desde el espacio. Justo debajo, los paneles dedicados a la isla, centro de la exposición y centro del Mediterráneo. Se llama «Identidades sicilianas. Artistas Contemporáneos de Sicilia». En ella caben todas las almas de la isla, el sufrimiento por la lacra de la mafia, la riqueza de las naranjas, la diversidad, las claves y los olores. Todo se percibe, una vez más, solo en el conjunto.

El mensaje

Un lugar nunca es solamente un lugar, un pueblo nunca es solamente una masa uniforme. Cada uno de los lugares y cada uno de los pueblos es una historia, una historia con miles de matices, elaborada a base de dolor y de alegría, de victoria y de derrota, de tradiciones que vienen de lejos y de nuevas costumbres, de personas corruptas pero también de personas que consiguen combatir esa corrupción con su honestidad y su valor. Todos forman parte de una única gran raza, la raza humana y esas pequeñas telas lo reflejan como un espejo. En ellas podéis encontrar nuestra historia, nuestro carácter, nuestra diversidad y nuestra riqueza. Y justo aquí la hemos encontrado, donde todo es singular, mezclado y cambiante.