Independencia escocesa para tontos

Artículo publicado el 18 de Enero de 2012
Artículo publicado el 18 de Enero de 2012
Cierra el pico, Cameron. El 9 de enero, el primer ministro británico David Cameron se las arregló para ofender a prácticamente todos los políticos británicos al decirles a los escoceses que se den prisa con su referéndum de independencia. Una escocesa explica de qué va el asunto y por qué Cameron no debería meterse.

Gracias a ese Mel Gibson escocés conocido por su lucha por la libertad, la mayoría de la gente está bastante al tanto del concepto de la independencia escocesa, por lo menos hasta hoy en día. Ahí va una rápida lección de política escocesa para tontos: desde 1999,Escocia (como Gales e Irlanda del Norte) ha tenido un parlamento autónomo. Esto se puede comparar mejor con un estado en Alemania o en Estados Unidos. El gobierno británico nos reparte el dinero, y nosotros estamos a cargo de nuestra propia sanidad y educación, entre otras cosas. La política exterior y de defensa la decide Westminster, donde por supuesto hay representantes escoceses. En este momento, el partido líder en Escocia es el SNP o partido nacionalista escocés, que consiguió ganar con mayoría absoluta en un sistema diseñado para evitar mayorías absolutas. Así que son bastante populares y quieren llevar a cabo un referéndum para la independencia escocesa.

Así pues, creo que ¿la independencia escocesa está a la vuelta de la esquina? Para ser completamente honesta, no. (Nota: soy escocesa, de madre inglesa y padre irlandés) Si queréis una respuesta de un nacionalista, buscad en otra parte). La mayoría absoluta del partido nacionalista no tiene por qué probar que la mayoría de los escoceses quieren la independencia: el partido recogió apoyo gracias a sus políticas sociales y medioambientales (la educación superior gratuita y el desarme nuclear por nombrar un par) y también ganó votos por el simple hecho de que no son ni laboristas ni conservadores. Y no hay que olvidar que estamos en plena recesión: los astutos escoceses nunca elegirían tener que pasar estos tiempos difíciles solos.

Hasta ahora, el resultado más probable había sido una cosa intermedia, conocida como la independencia “light” o la máxima transferencia de competencias del gobierno central a un gobierno regional. (¿Le gustaría un poco de máxima cesión con su patriotismo cultural, señor?) Esto le habría concedido a Escocia más autonomía sin tener que romper la unión. Sin embargo, el primer ministro británico, David Cameron, no quiere que esta opción forme parte de su referéndum y podría oscilar hacia cualquiera de los dos lados. Sólo una cosa es segura: somos escoceses, lo que significa que no nos gusta que los ingleses (ejem, Cameron) nos digan lo que tenemos que hacer.

Foto: (cc) San Diego Shooter/ Flickr