Indignados: ¿Populismo de izquierdas o política de los inseguros?

Artículo publicado el 30 de Agosto de 2011
Artículo publicado el 30 de Agosto de 2011
“Populismo de izquierdas”, dice el director ejecutivo de la revista el Courrier International “Indignación, ¿y después?”, se escucha cada vez más sobre el movimiento de los Indignados nacido en España. “El verano europeo” no tiene nada que ver con “la primavera árabe”, se indignan otros. Cuatro jóvenes europeos analizan el movimiento del 15M, sus esperanzas y sus limitaciones. Vox Pop.

“Yo pienso que a pesar de que se trata de un movimiento interesante, va a desaparecer a comienzos del verano. Siempre ocurre lo mismo con los movimientos promovidos por los jóvenes. Por eso, Mayo del 68 no es el Verano del 68. Bueno, después fue el Verano del 69, pero esto no tuvo mucho que ver con la política… (Siento haber hecho esta referencia a Mayo del 68, mis raíces francesas me obligan a mencionarlo…) A fin de cuentas, pienso que se trata de una rebelión puntual, no creo que el movimiento vaya a cambiar nada a largo plazo”.

Sergio, Berlín

Avec un tel slogan, on ne sait plus très bien si les indignés soutiennent leur lutte

“Yo pienso que es sano y necesario que la indignación ciudadana (justificada por las injusticias económicas, la corrupción y la mediocridad política) se cristalice en manifestaciones y debates de calle. Pero hacer comparaciones con la "primavera árabe" o hablar de "revolución" es una exageración totalmente infundada para vender periódicos. Zapatero no es Hosni Mubarak, no existen huelgas salvajes, barricadas, ni tanques en la calle, y los Indignados (al menos en España) no exceden los diez mil y no representan a los 30 millones de votantes que, en su gran mayoría, continuaron votando por el "sistema" en las últimas elecciones. Larga vida a la movilización política, pero no hay que confundir una parte con el todo”.

Aníbal Tierno, Barcelona

“‘Nos mean encima y dicen que llueve’. El lema de los Indignados ¿no es suficiente para describir la brecha, aparentemente insalvable, entre los gobernadores y los gobernados? Está claro que nosotros no podemos. Especialmente nosotros, los jóvenes. ¿Por qué? En primer lugar porque hemos pagado el precio más alto de la crisis económica. Se nos ha privado de nuestro futuro, se nos ha encerrado en una vida precaria en la que no existe meritocracia y se nos ha obligado a tolerar una gerontocracia compuesta en gran parte por personas incapaces, sin ideales y tiránicas, siempre menos inclinadas a escuchar y a la confrontación. Afortunadamente, existe la red, nuestro pasatiempo favorito. Por un lado, hemos tenido acceso a una información más libre y objetiva, lo que nos ha permitido desenmascarar los oscuros engranajes del poder y su abuso en nombre del más puro instinto de conservación. Por el otro lado, a través del poder propagandístico y la agregación de Internet, hemos sido capaces de difundir ideas y reunir a aquellos que las comparten. En Italia, durante algunos años, el movimiento antipartidista de Beppe Grillo ha reunido a los activistas gracias a la web y el boca a boca. Para convertirse en un verdadero actor político alternativo en las últimas elecciones. ¿Si estoy de acuerdo con los Indignados de toda Europa? "Sí" si la indignación pacífica de la que habla Stéphane Hessel se utiliza para darle peso a nuestro voto, restaurar la dignidad de las instituciones y reconsiderar las prioridades de la agenda política. Pero, si esto se convierte en una revolución anarquista que persigue destruir los fundamentos de la política, tendrá que ser "no". Porque hacen falta más que ideas para gobernar un país. Desde mi punto de vista, la democracia directa es un concepto romántico y utópico”.

Federico, Milán

Guiño a Gil-Scott Heron y a su mensaje"The revolution will not be televised"“Mis impresiones en cuanto al movimiento se encuentran muy divididas. Me parece hermoso y fascinante ver a estas personas motivadas por un deseo de cambio y encuentro los valores en que estos se basan positivos y constructivos. Sin duda, estos encuentros les permiten reencontrar un lugar y una presencia en el panorama político, en el sentido de la palabra, de hecho, en sus mentes, para recuperar el significado original de la democracia. Por otro lado, también veo todas las debilidades y las limitaciones de este movimiento. Las tertulias parten en todas las direcciones y, en ocasiones, se mueven en círculos. Muchas personas que no confían en el poder, en el liderazgo, que ya están involucradas en los convenios colectivos activistas más liberales, muy conmovedor. Pero entonces, ¿cómo logrará este movimiento traer un verdadero cambio social y político? Veo una gran cantidad divisiones en las metas que se debe dar al movimiento. Aunque esta diversidad da lugar a sustanciales debates, lo que ya resulta interesante en sí mismo, me temo que pronto dejará de respirar. Pero, tal vez, la única experiencia efímera de este desafío quedará marcada en algunas mentes y tendrá una mayor influencia en el futuro.

Creo que lo más interesante de esta experiencia es la relación con los excluidos. Dicen “tomamos la calle”, pero en realidad la calle ya está ocupada por un segmento de la población pobre y marginado. Esto se dio de un modo muy sorprendente en Lieja, donde los indignados se instalaron en la plaza principal y no tardaron en darse cuenta de estaban alterando el orden ya establecido: el tráfico de heroína, muy importante en Lieja. Por lo que estos han convivido con los drogadictos durante algunos días. Para ser coherentes, han dado su discurso, lo cual es asombroso ya que en realidad estos no tienen voto. Pero también se dieron cuenta de que fueron utilizados (los traficantes de drogas llegaron a mezclarse en las asambleas populares para huir de la policía) y no se pudo evitar recurrir a la violencia. De hecho, me parece que todos los grupos de indignados deberían aprender de esta experiencia”.

Amélie, Bruselas

Fotos : Portada © calafellvalo/flickr; Révolution du carton © jafelado/flickr; Révolution y tweet © myloveforyou/flickr